
Víctor Hugo, el gran poeta, dramaturgo y novelista francés, lo dijo en el siglo XIIX, cuando recomendó que cada hombre, por lo menos una vez al año “debía poner todo su dinero sobre una mesa y contemplándolo, hacerse la siguiente pregunta: ¿quién es el dueño de quién?”, la respuesta señalaría al amo, al controlador, que en muchísimos casos pondría al hombre como el esclavo y a su debilidad como dios e ídolo. Hoy no solo se debería poner el dinero, también habría que poner en esa mesa al sexo, al poder, a la bebida, a la comida, a las drogas, al ego, a tantas y tantas cosas que se han transformado en nuestros dueños, en dioses destructivos.
Resulta una verdadera paradoja el que muchos llamados “creyentes”, toda vez que compran un televisor o una computadora, acuden presurosos a consultar el manual del fabricante, pero en sus vidas no lo hacen con su “manual de fabricante” que es la Biblia; en cambio se vuelven a rendir culto a otros hombres y a objetos que placen a sus sentidos.
Dios se le apareció a Salomón y le dijo “Pídeme lo que quieras que yo te dé”, y su petición fue “Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?”. Dios dijo a Salomón: “Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino has pedido sabiduría para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti”. Salomón en efecto fue el rey mas rico que tuvo Israel, si las riquezas fuesen malas por sí, no hubiesen sido objeto de regalo por parte de Dios.
Salomón fue el rey mas esplendoroso de la historia humana, pero fue castigado, no por rico sino por alejarse de Dios, sus setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas inclinaron su corazón hacia dioses extraños lo que llevó a Dios a castigarlo y su reino fue dividido en tiempos de sus hijos Roboam y Jeroboam. Quien conoce la historia puede entonces echar a reír toda vez que alguien afirme que “ser rico es malo”.
Autor: Helmut Schatte Vera
Escrito para: Pluma Cristiana y Ministerio Vivo Para Cristo
Dios se le apareció a Salomón y le dijo “Pídeme lo que quieras que yo te dé”, y su petición fue “Dame ahora sabiduría y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande?”. Dios dijo a Salomón: “Por cuanto hubo esto en tu corazón, y no pediste riquezas, bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos días, sino has pedido sabiduría para gobernar a mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey, sabiduría y ciencia te son dadas; y también te daré riquezas, bienes y gloria, como nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrán los que vengan después de ti”. Salomón en efecto fue el rey mas rico que tuvo Israel, si las riquezas fuesen malas por sí, no hubiesen sido objeto de regalo por parte de Dios.
Salomón fue el rey mas esplendoroso de la historia humana, pero fue castigado, no por rico sino por alejarse de Dios, sus setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas inclinaron su corazón hacia dioses extraños lo que llevó a Dios a castigarlo y su reino fue dividido en tiempos de sus hijos Roboam y Jeroboam. Quien conoce la historia puede entonces echar a reír toda vez que alguien afirme que “ser rico es malo”.
Autor: Helmut Schatte Vera
Escrito para: Pluma Cristiana y Ministerio Vivo Para Cristo