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En el Espíritu de Dios hay vida. En él no hay preocupaciones; problemas tal vez existirán pero en él no son manifiestos. El Espíritu de Dios es el vivificador, y en su presencia está el gozo. En el Espíritu de Dios se despierta a la vida, y se sacia la sed del sediento.

En el Espíritu de Dios hay poder de sobra para realizar la obra. Fuera de él, toda obra se convertirá en un pesar. En el Espíritu de Dios no hay heridas, tal vez seas atacado pero no guardas rencor. En el Espíritu de Dios no existen cargas, sino nuevos retos que conquistar. En el Espíritu de Dios no hay temor, sino valor que te inunda.

En el Espíritu de Dios se renueva tu entendimiento, para finalmente desprenderte del pasado. En el Espíritu de Dios se encuentra reposo y vida en abundancia, pero esto solo se consigue entregando aquello que tanto amó tu alma y la tuvo atada.

En el Espíritu de Dios no hay pesadez por las mañanas, sino una nueva oportunidad para ser mejor. En el Espíritu de Dios no tiene cabida la apatía, más solamente amor a la vida.

En el Espíritu de Dios no hay desanimo al escuchar noticias, sino fuego que arde por compartir la mejor noticia.

En el Espíritu de Dios no hay vacío y se encuentra propósito, fuera de él somos simplemente seres esperando su partida al Seol. En el Espíritu de Dios no hay sueño imposible, fuera de él tendremos una vida mediocre.

El Espíritu de Dios sana toda herida en el alma, sin importar qué es aquello que hemos padecido él nos restaurará. En el Espíritu de Dios hay vida, y vida en abundancia, solo hay que buscarle cómo busca agua el sediento.

El Señor tu Dios hoy dice: -Clama a mí como el sediento clama por agua, y te inundaré con mi Espíritu.

Juan 7:37 (NVI) - ¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba!

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¿Se te ha ocurrido pensar por un momento que por medio de la oración se nos ha dado el privilegio de cambiar vidas y naciones si tan solamente estamos dispuestos a confiar en Dios? El dijo a Jeremías: "Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tu no conoces" (Jeremías 33:3)

La oración es una enorme fuente de poder, a la que se han reconocido grandes logros y curaciones milagrosas. El hecho de que las plegarias funcionen refleja nuestra conexión con Dios y confirma que podemos hablar con El de una manera productiva. Como dice el Salmo 39:12. "Oye mi oración, Oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas."

Si comenzáramos a pedir en oración, creyendo en las promesas del Señor, veremos milagros en nuestras vidas y en la de los demás, y el curso de la Historia cambiaría. Nosotros nos conformamos con las cosas menores; nuestras Iglesias y reuniones de oración se convierten en reuniones para dilucidar o comentar cosas sin mucho significado. Nos conformamos con oír cumplidas, algunas cosas, que aun sin ser difíciles, a ultima instancia el hombre por su intelecto, habilidad o poder es capaz de cumplir por sí solo.

¿Por qué Jesús no pudo hacer grandes cosas en Nazaret? Por la incredulidad de ellos.

Todavía hoy en día muy poco ha cambiado esta ciudad. Muy pocas cosas diferentes en cuanto a la fe han acontecido allí, todo está como en el momento de la llegada del Señor Jesucristo. ¿Queremos nosotros ser como Nazaret? ¿Cómo sé que tengo fe y que creo verdaderamente lo que estoy pidiendo? Ciertamente si yo estoy confiando en Dios a quien hago mi petición. Cuando uno confía plenamente esta seguro que recibirá lo que esta pidiendo.

El Señor nos dice en su palabra que si pedimos algo conforme a su voluntad Él nos oirá, y si nos oye, el contestara. (1 Juan 5:14-15)

La oración es un acto de suma importancia. Sin lugar a duda, es la disciplina más importante de la vida del cristiano. La oración fue la prioridad en la vida del Señor Jesucristo, cuanto más debe ser en nuestras vidas.

La oración es la fuerza y el poder que mueve al cielo y hace que el mundo se mueva a su ritmo. Ni el dinero, ni el gobierno pueden hacer algo para mover a Dios. Todo el secreto del poder reside en la santidad que da energía al alma, y a todo el ser lleno del Espíritu Santo que se derrama en oración a Dios.

El objetivo no es ser grandes hombres o mujeres de fe, sino hombres o mujeres que tienen fe en un gran Dios.
Si somos fieles al Señor en perseverar en su Palabra y que su Palabra permanezca en nosotros, nuestras peticiones serán oídas y contestadas.

Oración:

"Señor, que nos haz enseñado de forma específica y con perseverancia, asegurándonos que cuando pedimos, tú nos escuchas. Cuando tocamos tu abres (Lucas 11:5-13). Gracias por ser un padre tan amoroso e interesado. Ayúdame a ser más insistente y fiel en la oración. Pero Señor perdóname cuando yo espero que tu me contestes de acuerdo a mi tiempo y en la forma precisa que yo deseo. Tú conoces mucho mejor que yo mis necesidades y preocupaciones. Ayúdame a confiar en ti durante el tiempo de espera. Lo pido en el nombre de mi amado Señor Jesús. Amen"

Autora: Yanixa Quijada
Escrito para: Palabras de Esperanza y Ministerio Vivo Para Cristo
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¿Tendrá Dios complacencia en ti?

Mateo 3:16 – 17

Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Jesús desde su nacimiento fue un santo ya que por obra y gracia del Espíritu Santo fue concebido por su madre María.

Desde sus inicios su vida fue santa, es decir, apartada del pecado y como parte de su vida acá en la tierra cumplió con el mandato de obediencia a su padre bautizándose por Juan el Bautista en el río Jordan. En ese momento de su bautismo cuenta la Biblia que los cielos fueron abiertos y en ese momento descendió como paloma sobre Jesús el Espíritu de Dios, también hubo una voz del cielo que dijo: "Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia."

Nosotros como hijos de Dios somos sus hijos amados, somos la niña de sus ojos, pero será que Dios tiene complacencia de nosotros?

Jesús desde que vino a la tierra fue un hombre como tu y como yo, pero obediente y claro en su misión como hijo de Dios. El bautismo en su vida marco el inicio "publico" de su ministerio terrenal, los milagros que realizó, las curaciones de enfermedades que hizo, las expulsiones de demonios, tales actos fueron obras que solo el hijo de Dios pudo hacer.

Hoy día, Dios a través de nosotros sus hijos amados, los que hemos reconocido a Jesucristo como Señor y Salvador, puede hacer esas señales y prodigios que realizó en aquel entonces a través de Jesús para que su nombre sea glorificado. Dios hoy día quiere que las personas que te rodean vean en ti un reflejo suyo, su gracia, su amor, pues ya El nos los dio primero a nosotros.

Amado hermano, será que Dios puede decir de ti ¿Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia? Dios te recuerda en este momento que debes ser obediente a sus mandamientos y estatutos, que debes amar a tu prójimo como a ti mismo, que debes anunciar el evangelio a las personas que te rodean y que sabes que no conocen a Dios, que debes buscarlo y agradarlo con toda tu forma de vivir.

Amados, Dios es bueno y para siempre son sus misericordias que se renuevan cada mañana, agradezcámosle a Dios las oportunidades que día a día nos da para hacer su voluntad, y darnos cuenta que su amor por nosotros es el que nos mantiene con vida.

No basta con decir que eres buena persona, no basta con hacer buenas obras, no basta con decir que Crees en Dios, no basta con ir a la iglesia un domingo por la mañana y el resto de la semana hacer cosas que no agradan al creador. Amados, Dios quiere obediencia y debes decidir si aceptar a Cristo como Señor y Salvador y obtener la Vida Eterna que Dios te ofrece cumpliendo sus mandamientos o seguir con la vida que llevas.

Dios nos ha llamado para que obedezcamos sus mandamientos, de esa forma EL podrá decir "Este es mi hijo amado, en quien tengo complacencia."

¡Dios te Bendiga!

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Devocional Diario.com
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1 Corintios 2: 14

"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente".


Por naturaleza todos nosotros podemos discernir las cosas carnales, es decir que rápidamente sabemos cuando estamos actuando o cuando alguien esta actuando conforme a los deseos de la carne, esto es porque tenemos el discernimiento nato de la carne.

Pero la Biblia habla de un discernimiento que solo lo tiene aquel que es un hijo legítimo de Dios, pues es dado solo a aquellos que tienen en sus vidas al Espíritu de Dios, hablo de poder discernir las cosas espirituales.

Para poder discernir las cosas espirituales solo hay un único requisito y es: Tener al Espíritu de Dios en tu vida, pues es El quien nos traduce las cosas que son del Espíritu para poderlas entender.

Imagínate tu en China o Rusia, con un lenguaje muy distinto al nuestro, en medio de un mercado, ¿Podrías entender lo que dicen?, a lo mejor entiendas un poco, no tanto por que entiendas su idioma nativo, pero si por lo que vez que ofrecen, pero entre ver y entender hay una enorme diferencia.

El hombre natural ve las cosas exteriores y da su interpretación, pero el hombre espiritual va más allá de lo exterior y sabe por medio del Espíritu Santo discernir las verdaderas intenciones de esas acciones externas.

Ahora una nueva pregunta: ¿Qué pasaría si tuvieras un traductor en medio de ese mercado?, lo que pasaría es: que además de ver lo que están vendiendo, también entenderías lo que dicen y el precio que piden por ese objeto, es decir que las cosas fueran mas fáciles y habría menos margen de error.

Así mismo el Espíritu Santo de Dios es un traductor para nuestra vida, nos traduce las cosas que son producidas por El y las que no, nos enseña a no dejarnos llevar por lo que ven nuestros ojos, puesto que nos enseña a discernir con nuestro corazón las intenciones de cada acción.

Pero la pregunta más importante seria: ¿Hay discernimiento de Espíritu en mi vida?

Para poder discernir las cosas que son del Espíritu tenemos que tener al Espíritu de Dios activo en nuestra vida, y esto solo se logra a través de una verdadera relación personal con Él, es decir que si tu no oras, no lees la Palabra, no te congregas, no sirves y no mantienes activa tu relación personal con El, difícilmente podrás discernir las cosas espirituales, puesto que el Espíritu de Dios estará apagado en tu vida.

Querido amigo, es hora de darnos cuenta lo importante que es en la vida diaria caminar con el Espíritu Santo de la mano, pues El nos ayudara a andar sobre la vereda de la justicia y santidad en la que Dios quiere que andemos, es momento de renovar nuestra comunión diaria con el Espíritu Santo.

Si disciernes mas las cosas carnales que las espirituales, es señal de que necesitas mas comunión con el Espíritu de Dios.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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