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Leer: Daniel 6:10-23

Daniel […] se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios… (v. 10). Un amigo de mi familia venía a nuestra ciudad para participar de unas reuniones importantes. Es un hombre muy ocupado, pero organizó su ajustada agenda para visitarnos durante media hora y cenar con nosotros. Nos encantó verlo, pero recuerdo que miré mi plato y pensé: «Solo tuvimos las migajas de su tiempo».

Después, reflexioné en la cantidad de ocasiones en que damos a Dios las migajas de nuestro tiempo; a veces, solo los últimos minutos antes de dormir. Daniel era un hombre sumamente atareado, ya que ocupaba una posición gubernamental elevada en el antiguo reino babilónico. Sin embargo, había desarrollado el hábito de pasar tiempo con Dios: oraba tres veces al día, alababa al Señor y le daba gracias. Esta rutina lo ayudó a fortalecer su fe, la cual no titubeó ante la persecución (Daniel 6). Dios desea relacionarse con nosotros. Por la mañana, podemos invitarlo a ser parte de nuestro día; después, alabarlo y darle gracias por su ayuda hasta la noche. Otras veces, podemos reflexionar en su fidelidad. A medida que pasamos tiempo con el Señor en oración y en su Palabra, profundizamos nuestra comunión con Él y aprendemos a imitarlo. Disfrutar cada vez más de su compañía es el resultado de priorizar nuestro tiempo con Dios.

Señor, sé hoy parte de mi día, para profundizar nuestra relación.


Por A. Charles
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La casa en llamas

Se cuenta que hace muchos años la flota pesquera de un pueblo se hizo a la mar. Esa tarde se levantó una gran tempestad y para cuando llegó la noche ni uno de los barcos había podido llegar al puerto. Toda la noche las angustiadas esposas, madres, los  hijos, las  novias  y los amigos de los pescadores la pasaron en la playa, orando a Dios por la vida de los marineros. Para mayor tragedia, la casa de una de las atribuladas esposas se incendió y quedó totalmente destruida sin que  se pudiera hacer nada para salvarla. Cuando se hizo de día, no obstante, con alegría vieron acercarse al puerto a todos los barcos de la flota.

En la playa sólo había una cara triste: la esposa del pescador cuya casa se había incendiado. Al ver a su marido le dijo ¡Querido, estamos arruinados! La casa y todo lo que teníamos ha quedado completamente destruido por el fuego. Pero un pescador contestó: ¡Gracias a Dios que se incendió! La luz de las  llamas guió a la flota al puerto, y no sólo tu marido, sino muchos otros se hallan aquí y no cubiertos por las olas gracias a eso. Hay ocasiones en nuestra vida en las que parece que todos los problemas vienen juntos sin darnos un respiro para recuperarnos; sin embargo, aún en las circunstancias más adversas Dios está en control. Las pruebas sirven para forjar nuestro carácter, para ver realmente en quién creemos, en qué se basa nuestra fe, para acercarnos más a Dios. Un grave error sería que las pruebas te alejen de Él porque así solamente estarías empeorando las cosas y no serás capaz de ver el propósito de Dios. Seguramente la esposa del pescador pensaba que no podían estar peor las cosas, no tenía noticias de su marido y había perdido todas sus posesiones, todo en un solo día. Sin embargo, de no haber sucedido el incendio, tampoco su esposo habría retornado. Recuerda  lo que dice Romanos 8:28: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos”. (NTV) Tu casa en llamas podría ser tu trabajo, familia, economía, salud u otras cosas más que ante tus ojos se están consumiendo. Quizás ahora sólo estés viendo las cenizas de tu casa y no entiendes cómo es que eso te puede estar sucediendo, cómo es posible que Dios permitiera un incendio así cuando estás tratando de lidiar con otros problemas; pero no saques conclusiones apresuradas ni juzgues o culpes a Dios porque aún no has visto los propósitos que Él tiene para ti. Recuerda que si la casa no se hubiera incendiado, posiblemente ninguno delos pescadores estaría de regreso. Dale gracias a Dios siempre, porque sus planes son de bien para tu vida y Él no te abandonará ni te dará una carga más pesada de la que puedas llevar. Aunque ahora no lo entiendas, agradécele por las pruebas y prepárate para ver las bendiciones que están por llegar.

Romanos 8:28: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos”. (NTV)

Autor: Desconocido
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Hay declaraciones de principios que se manosean y pulen a cada rato, pero los que lo practican demuestran no conocer siquiera su significado; no hay práctica cabal. “Moral y luces son nuestras primeras necesidades” es claro ejemplo, demasiada gente ha dado muestras evidentes de desconocer su significado, y no es pecado exclusivo de un grupo, son muchas las profesiones y actividades donde se hace gala de sus valores “éticos”, que en la práctica ejercen como fariseos: predican pero no practican.

El diccionario dice de ético: “Recto, conforme a la moral, Parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre”. El concepto se relaciona con la moral, pero lo moral para muchos es manipulable, de allí que permanezca en lo difuso e indefinido, como tantas cosas en la actualidad: la sexualidad, la obediencia, el respeto, la disciplina etc, todo eso que ha pasado a ser raro; en especial eso referente a lo que llamamos “valores morales”.

Existe un estrecho vínculo entre moral y ética, para mí la moral se refiere esencialmente a la lealtad que cada individuo tiene con los valores espirituales que declara sustentar, es decir; quien se declare cristiano y no vive de acuerdo a Cristo, sencillamente es un inmoral, lo mismo pasa con los que cacarean honestidad y en su vida muestran ser ladrones y corruptos.

Las palabras moralidad y ética están íntimamente amarradas, ambas escasas como práctica, la falta de integridad muestra la relatividad de la palabra del hombre; ser íntegro significa cumplir preceptos en todos sus términos, nadie puede ser por ejemplo “cristiano a su manera”, demócrata “a su manera”, justo “a su manera”, honesto “a su manera”, en el orden moral esas normas se relacionan con Dios, “el fabricante”, creador de todo lo visible e invisible, único personaje poseedor de la verdad absoluta, pero a quien el hombre en su propia estupidez pretende engañar inventando reglas propias y cumpliéndolas de paso a voluntad y discreción.

Si alguien declara ser temeroso de Dios pero sus actos se muestran contradictorios, erráticos, carente absoluta de reglas y preceptos, en este caso ya no se trata de inmoralidad, se está en presencia de una persona amoral, o sea sin principios morales, que ajusta todo su accionar a su propia conveniencia, tal personaje nunca será confiable ni para propios ni extraños, declararse católico o cristiano para luego abrazar ideologías humanas que fomentan el odio, la ira, las contiendas, las envidias, muestra que ese persona abraza los principios amorales del príncipe del mal: Satanás.

Nuestro paso por este mundo está sujeto a constante elección: vivir como ramita que arrastra el torrente, dejándose llevar por la moda, lo mundano, lo carnal, lo placentero, o recurrir a la normativa de fabricante: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19).

Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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Nuestros ojos perciben a las personas como gordas, flacas, bajas, altas, feas, bonitas, nuestro olfato califica al hediendo o perfumado, nuestros oídos clasifican al que habla duro, ronco, chillón, o afónico. Nuestras características físicas son detectables por medio de nuestros sentidos. Lo que está a la vista de los demás también debería estar para nuestros propios ojos pero curiosamente tendemos a ignorarlos, incluso quien está pasado de peso suele molestarse si se lo recuerda.

Hay otro aspecto que no se capta con los sentidos: el carácter, cuyos rasgos son intangibles, no visibles, ni olibles, ni audibles, es el espejo del espíritu, lo definen como “animo, valor, aliento, brío, esfuerzo”, ese carácter albergado por nuestro espíritu resulta de la sumatoria de mente, emociones y voluntad, todos encerrados en ese contenedor llamado espíritu, el que si está iluminado por el Espíritu de Dios brillará por sus características de “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza” (Gálatas 5:22), mas si ese espíritu es gobernado por el cuerpo y sus sentidos, tendrá el riesgo inminente de “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, homicidios, borracheras y orgías”(Gálatas 5: 19-21).

No existen señales externas visibles a simple vista que digan “este hombre (o mujer) es iracundo, idolatra, conflictivo, adúltero, depravado, borracho o asesino”, lo que hace posible captar esto en los demás es la convivencia, auto diagnosticarse es imposible, por tal razón es que Jesucristo nos advirtió: “¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano” (Marcos 6:42), necesitamos quien nos ayude a sacar esa viga, un ermitaño con espejo siempre podrá saber si está sucio o limpio, gordo o flaco, feo o bien parecido, pero difícilmente podrá captar sus cualidades espirituales, por esa simple razón los cristianos tenemos como obligación el congregarnos, ser parte de la gran familia, para ayudarnos, para exhortarnos, para advertirnos sobre la faceta de nuestro carácter que atenta contra esa luz proveniente de Dios. Pero, así como recibir a una persona obesa con un “¡que gordo estas!”, tampoco se puede decir a un hermano “¡cuán soberbio eres!”; así como en lo carnal se puede aconsejar a un desconocido sobre los riesgos de la obesidad sin ofenderlo, con mayor razón se podrá avisar amorosamente a un hermano sobre sus debilidades: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino que exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. (Hebreos 10: 24-25).

En definitiva: es necesario congregarse para agradar a Dios.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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El tiempo es algo muy valioso el cual debemos de valorar mucho y saber en que invertirlo y en que no, debemos organizarnos diariamente. Muchas veces invertimos nuestro tiempo en cosas que no nos edifican en cosas que a la larga nos afectaran por nuestra mala organización y mal empleo de este.

Y es que muchas veces dedicamos mas tiempo para dormir del que deberíamos, dedicamos mas tiempo en estar navegando en el internet o lo que es mas común en estar en el chat hablando con nuestros amigos y dejamos de lado las responsabilidades que tenemos y a las que deberíamos de dedicar un poco mas de tiempo.

Dejamos de lado nuestra relación con Dios, dejamos de lado el leer su palabra, dejamos de lado el hablar con El, de estar un tiempo a solas con El, y es que los seres humanos perdemos demasiado nuestro tiempo y no nos damos cuenta que el tiempo que perdimos ya no lo podremos recuperar.

Los jóvenes pensamos que nuestro tiempo de juventud será eterno, que no pasara y por eso lo perdemos así como si nada, por ejemplo si tu estas estudiando y no le dedicas el tiempo necesario al estudio lo mas probable es que repruebes al final de año, y por lógica te vas a lamentar por que no supiste aprovechar bien ese tiempo que se te dio para que estudiaras, si tu tienes un trabajo y en vez de estar haciendo lo que tienes que hacer estas perdiendo el tiempo en platicar con tu compañero o hacer cosas que no debes de hacer en tus horas laborales es posible que te llamen la atención o que te quiten tu empleo. Si tú no utilizas bien tu tiempo tendrás consecuencias muy lamentables.

Y lo mismo sucede cuando no le dedicamos nada de tiempo a nuestra relación con Dios, pues al no hacerlo nuestro nivel espiritual ira bajando hasta llegar a un punto en el cual no habrá vida espiritual, un momento en el cual nuestra relación con Dios estará vacía, muerta, por eso la palabra de Dios nos exhorta a que busquemos de El mientras pueda ser hallado pues debemos de tener un tiempo para buscar su rostro, para alimentarnos a través de su palabra. Por que habrá un momento en el cual ya no podremos oír su palabra ya no la podremos encontrar en ninguna parte ¿Por qué? Simplemente por que no aprovechamos el tiempo que se nos dio para buscar y llenarnos de su palabra ni para buscar su presencia.

Queridos hermanos es un buen tiempo para que meditemos en que estamos invirtiendo nuestro tiempo, ¿será que estoy utilizando bien mí tiempo? O ¿será que lo estoy desperdiciando y no estoy haciendo nada de provecho en mi vida secular y espiritual?

“Y les ha prefijado el orden de los tiempos y los limites de su habitación. Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando puedan hallarle, aunque ciertamente no esta lejos de cada uno de nosotros”. (Hechos 17: 26-27)

Escrito por: Paty Abrego
Tomado de: Devocional Diario.com
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La solución para nuestros problemas esta en Dios

Jonás 1:2

“Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.”

La Biblia, cuenta la historia de Jonás, un siervo del Señor, que aunque desobediente, terminó haciendo la voluntad de Dios. En sus tiempos, Jonás fue enviado a una ciudad llamada Nínive, donde la maldad era tanta que había llegado a la presencia de Dios.

Al igual que Nínive, hay muchas ciudades, pueblos, países en donde la maldad del hombre ha llegado a niveles nunca antes vistos, donde los valores morales ya son un cero a la izquierda, donde la existencia de Dios es puesta en duda por mucha gente, y basándose en esta ultima y afincándose aun mas en el popular dicho “La vida es una sola y hay que gozarla” creen estar en lo correcto y no es así.

La maldad, hizo que el Ángel mas hermoso del cielo fuese destituido de la Gloria de Dios, y esa misma maldad esta presente en el corazón de muchos hombres, mujeres, niños y hasta ancianos, es la maldad la que ha estado por mucho tiempo acabando con nuestra sociedad, con la juventud, con la humanidad.

Leyendo La Biblia nos damos cuenta que la maldad ha estado presente desde los inicios de la humanidad hasta nuestros días. Hoy día la maldad es tanta que ya la delincuencia no tiene respeto por la vida ajena, en nuestro país Venezuela, semanalmente muere una cantidad impresionante de personas en manos de la delincuencia, hay autoridades y leyes que rigen nuestra sociedad, pero al parecer nadie las toma en cuenta y vivimos en un total desorden. Ante esta situación muchos se preguntan ¿Dónde esta dios? Escribo dios, con “d” minúscula porque muchos de los que se hacen la referida pregunta, no hacen mas que llevar un vida religiosa, ir a la iglesia los domingos, pagar promesas a sus dioses en Semana Santa (porque en muchos casos tienen a mas de un “devoto”) cayendo equivocadamente en la idolatría, ignorando por completo lo dicho por el mismo Dios en su palabra “No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar. No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor.” (Éxodo 20:4,5 - Biblia Lenguaje Actual) Ante este versículo… te pregunto ¿Qué vemos hoy día? Casos como este se repiten constantemente, y llevándolos a la luz de la palabra, nos damos cuenta de que nuestra sociedad esta de espaldas a Dios.

Por este motivo, es que últimamente vemos cosas que antes no se veían en nuestra nación, la idolatría se ha elevado a niveles exorbitantes, el país esta dividido, apoyando y confiando ciegamente en hombres mortales, con errores, con defectos, pues somos humanos. Y lamentablemente el confiar en hombres, es condenado por La Biblia “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre” (Jeremías 17:5).

Lamentablemente hay mucho pueblo de Dios, dormido, llevando una doble vida, cayendo en religiosidad, haciendo las cosas por monotonía, muchos han perdido el primer amor, hoy día la iglesia del Señor llama a lo malo bueno y a lo bueno malo, hoy día la iglesia ha dejado a su Señor a un lado cayendo en el terreno del enemigo.

Iglesia, tenemos una gran responsabilidad delante del Señor, y hay que cumplirla. Nuestra nacion y nuestra sociedad va a mejorar unicamente con la ayuda de Dios, y esto va a cambiar en el momento en que nos humillemos delante del Señor y llevemos una vida agradable delante de sus ojos. La salida a nuestros problemas esta en nuestras manos.

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (2 Cronicas 7:14)

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo
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Desechemos la inconstancia de nuestras vidas

Santiago 1:8

“El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”

Según la WordReference, la palabra inconstante significa:

1. Adj. No estable ni permanente.
2. Que cambia con demasiada facilidad de pensamientos, aficiones, opiniones o conducta.


Partiendo de este concepto, podemos darnos cuenta que la inconstancia en la humanidad, es tan común como el comer, dormir, etc.

Podemos definir a una persona inconstante como aquella que no termina una tarea cuando ya quiere hacer otra, otro ejemplo seria, esa persona que deja a medias un trabajo, o cualquier otra meta que tenga propuesta en su vida.

Como jóvenes, queremos alcanzar metas como obtener un titulo universitario, un buen empleo, tener un carro, una casa, una pareja estable con la cual formar un hogar, y como estas, tantas cosas que nos proponemos y que solo alcanzaremos con constancia.

Es triste ver como personas que un día comenzaron a caminar con alegría y mucho animo hacia una meta propuesta, con el pasar del tiempo, se le fueron presentando dificultades en el camino y de buenas a primera deciden dejar a medias su sueño de alcanzar esa meta, es triste ver como jovencitas hoy día son tan inconstantes en sus relaciones sentimentales que cambian de novio como cambiarse de ropa sin valorar sus sentimientos o su integridad moral. Lamentablemente el pueblo de Dios no esta exento de este mal.

El libro de Santiago, entre los varios temas que toca, nos habla de la inconstancia. Cada día vemos más y más creyentes inconstantes en nuestras congregaciones, creyentes que un día creyeron en el Señor pero que la vida cristiana con el paso del tiempo les ha parecido tan difícil y duro que han decidido abandonar esta carrera hacia la vida eterna.

Como hijos de Dios, tenemos momentos en los que nos sentimos espiritualmente invencibles, queriendo alabar a Dios con gozo y alegría, tan alegres que cualquier saeta del enemigo no nos mueve, pero también están esos momentos en los que estamos espiritualmente decaídos, como lo dice Santiago, como las olas del mar, siendo llevados de un lado a otro sin conocer su destino final.

Amados hermanos, el Señor quiere que nuestra vida sea de constancia, que tengamos una constante comunión con el Señor, una constante vida de lectura, una constante vida de oración, una constante vida en Santidad, confiando constantemente en que el Señor nos proveerá todo cuanto nos hace falta, confiando constantemente en que en el Señor somos mas que vencedores y que el enemigo de nuestras almas no tiene potestad sobre ninguno de nosotros.

Hermano amado, permíteme decirte que si tienes una petición delante del Señor y sientes que Dios no te escucha, no creas esa mentira de Satanás, pues Dios esta atento siempre al clamor de sus hijos, pero quiere constancia en tu clamor, y en su tiempo el concederá la petición que tienes delante de el.

El señor es bueno y para siempre son sus misericordias. Si queremos alcanzar un Ministerio, ser usados por Dios, ver las cosas grandes y ocultas que no conocemos, entonces seamos constantes con Dios, acerquémonos a el, y el se acercara a nosotros. Aprovechemos cada momento de nuestras vidas en su presencia, ya que ahí es donde hay plenitud de gozo.

Dios esta dispuesto a cumplir su propósito en nuestras vidas y solamente lo veremos cumplido si somos constantes.

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo
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Nuestro testimonio habla mas que mil palabras

Romanos 10:9,10

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

Mucha gente hoy día viendo los acontecimientos mundiales en los periódicos, noticieros e internet, sienten en sus corazones la necesidad de buscar algo que calme sus inquietudes acerca de lo que les espera mas allá de la muerte. Gran parte de estas personas terminan buscando en sitios equivocados la ayuda que necesitan como por ejemplo centros espiritistas, consultorios psiquiátricos, donde poco o nada hacen referencia al Dios Todopoderoso, el que tiene bajo cuidado a cada uno de nosotros.

Mas allá de la muerte existe otra vida que no se gana con solo “buenas acciones”, pues dice la Biblia “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:16,17) y tu me puedes asegurar que amas a Dios y que al morir vas al cielo, pero permíteme hacerte unas preguntas: ¿Amas a Dios por sobre todas las cosas?, ¿Estas guardando todos sus mandamientos?, ¿Estas llevando una vida conforme a su palabra?, ¿Has confesado con tu boca que Jesucristo es el Señor y crees en tu corazón que has sido salvo? ¿Crees que el cielo se gana con buenas obras? Te invito a que ahí donde estas te hagas estas preguntas y medites en las respuestas.

Cada vez que predicamos la palabra de Dios, invitamos a las personas que no le conocen a hacer una confesión de Fe, en la que reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador convirtiéndose de esa forma en hijos redimidos por la sangre del hijo de Dios. Mucha gente hoy día engañada por el enemigo de nuestras almas, creen que porque alguna vez en la vida hicieron una oración, ya son salvos, pero viven violando cada uno de sus mandamientos y mal poniendo el nombre de nuestro Señor con cada una de sus acciones ignorando por completo que deben llevar una vida conforme a la palabra de Dios.

Amigo lector, si tu alguna vez hiciste una oración de confesión, pero estas cumpliendo poco o casi nada con lo que esta escrito en la Biblia, déjame decirte que aun estas a tiempo de corregir tu manera de vivir y llevarlo conforme a la palabra, Dios cada día nos extiende su misericordia y nos permite que nos demos cuenta de que en nuestras vidas aun hay cosas que a Dios no le agradan y que para seguir camino a la perfección debemos dejar que el moldee en nosotros y así la gente pueda ver un digno ejemplo en nosotros de que hemos sido realmente cambiados y renovados por Dios.

Lamentablemente en el pueblo de Dios hay mucha variedad de creyentes, que lejos de dar testimonio con toda su forma de vivir, están a cada momento de sus vidas mal poniendo el nombre de nuestro amado Señor, predicando a un Cristo corrupto, a un Cristo que no demuestra santidad, ni integridad, ni confianza mucho menos amor. ¡Que triste realidad!

En este camino he encontrado creyentes que de lunes a sábado llevan una vida que deja mucho que desear y el domingo van como si nada a las iglesias y ¡Alábalo que El Vive!, a este tipo de personas el Señor les llama ¡Fariseos Hipócritas!, ya que con la boca hacen mucho pero con sus actos, hacen nada. Hermanos, nuestros actos hablan mas que nuestras palabras. Lamentablemente esos ejemplos de vida son los que toman los nuevos creyentes que llegan a las congregaciones hoy día, y por tal razón esos nuevos creyentes toman un concepto muy transgiversado de lo que es realmente el evangelio.

Estimados hermanos, recordemos que el mundo tiene su mirada puesta en cada uno de nosotros, y que cada día Dios nos renueva su misericordia permitiéndonos que prediquemos a un Cristo Santo, recordemos también que sus ojos están puestos sobre cada uno de nosotros, y que Jehová de los ejércitos va con nosotros a dondequiera que vayamos. ¿Cómo es posible entonces que el creyente en ciertas situaciones pensando que el Pastor de la congregación no lo esta viendo, puede hacer lo que va contra la sana doctrina?

Afortunadamente la obra es de Dios, y el predestinó a los que han de llevar realmente una vida que impacte a otras y así expandir el evangelio a toda criatura y cumplir con el mandato de nuestro Señor, cuando dijo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (San Mateo 28:19,20)

Cada día de nuestras vidas, parémonos firmes, recordemos que nuestra vida en esta tierra es pasajera y que tenemos una corona incorruptible y una vida eterna por la cual batallar hasta el fin.

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado” (Gálatas 6:7)

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Devocional Diario.com
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Cambiar un hábito arraigado resulta tarea titánica, así dejar un vicio, adelgazar, eliminar una muletilla o mala costumbre será exageradamente difícil. En la universidad tuve un profesor de estructuras que afirmaba casi en chiste “que la fuerza más fuerte en el mundo es la fuerza de la costumbre”; lo cual es muy cierto en lo intelectual y físico, Isaac Newton lo enunció en su ley de la inercia, que también afecta a la persona, pues pese a poder cambiar creencias, tiende a seguir haciendo lo que está acostumbrado a hacer, aunque sepa que hace mal, sigue haciéndolo; fariseos que predican pero no practican.

Imaginemos la siguiente situación: si se anunciase que el planeta tierra va rumbo a su destrucción, amenazado fatalmente por una colisión con un meteorito gigante, disponiendo solo de un lapso que permita planificar la mudanza de nuestra civilización a otro planeta del Sistema Solar, donde las condiciones de vida son muy distintas a las que conocemos, quienes se postulen para esa mudanza deberán ser sometidos a un entrenamiento minucioso, ¿Cuál sería nuestra actitud?, ¿sería de indeferencia o correríamos a tomar el curso?, ¿nos callaríamos o llamaríamos a cuanto amigo y familiar para anotarnos?. En forma similar vivimos la paradoja de declarar creer en Dios y en su hijo Jesucristo, también en la existencia de una vida eterna, de un manual que nos prepara para ir a su encuentro, pero aún así…. ¡qué pocos lo buscan!, ¿tiene eso sentido?

Amo a mis hijos, a mi esposa y familia, a mis amigos. Por ello, sigo las órdenes emanadas de la palabra de Dios, proclamando donde y cuando tengo la oportunidad sobre la necesidad de advertir a quien quiera oír o leer, para que nadie ignore las instrucciones a seguir para ser merecedor de esa salvación, el otro camino conduce irremediablemente al infierno, sea cual sea la imagen de infierno que se tenga.

Mi hija me ha preguntado si quería “cambiar su fe”, mi respuesta fue y es “no”; no soy quien para juzgar la fe de nadie, sólo la invito a liberarse de tanto paradigma inútil que configura una situación similar a esa que tantas veces hemos vivido cuando llegamos a la conclusión de que hemos hecho un viaje de una semana cargando con un equipaje para todo un mes. Para aliviar ese “sobrepeso de equipaje”, esos paradigmas equivocados, le recomendé empezar por escudriñar los siguientes pasajes bíblicos:

“No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso”. Éxodo 20:3. “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Juan 14:6.

Este sólo sería el primer paso para liberarse de sobrepesos que anclan. El camino es angosto y difícil, pero pese a sus dificultades, una vez tomado brinda agradables sorpresas…. ¡lo certifico!

¡Anímese ahora!
Para luego puede ser tarde.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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En los malos momentos ¿seguiré confiando?

Romanos 8:28

“Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Dicen que después de la tormenta llega la calma; lo curioso es que muchas de las tormentas que pasamos al parecer dejan secuelas en nuestra vida que hacen de nosotros personas diferentes y no para mejorar sino que empezamos a vivir bajo miedo, temores y angustias. Sabemos que todo es para mejor, pero ¿cuánto lo asimila el “yo” interior de que los momentos que se viven es para el crecimiento y que aunque no parezca sigue la promesa que los que aman a Dios todas las cosas le ayudan a bien?

Quiero en esta reflexión hablar un poco de Ezequías, hijo de Acaz; este fue un Rey que aunque su padre no había hecho lo recto ante Dios el sí pudo hacer la diferencia. Su reinado fue de reforma o mejor dicho para restablecer el servicio a Dios (2 Reyes 18:4-6), pero aunque se esforzó por hacer lo recto con todo el corazón delante de Dios de igual manera afronto una prueba y un peligro eminente de parte de sus enemigos (2 Crónicas 31:20-32:1).

Creo que muchos de nosotros nos podríamos sentir identificados con estos pasajes, ya que en todas la veces que intentamos hacer lo recto ante Dios y lo alcanzamos, de manera impresionante empezamos a padecer momentos fuertes y es ahí donde buscamos soluciones rápidas y hasta pensamos en hacer alianza con el adversario (2 Reyes 18:14), era prudencial lo que Ezequías hacia, pero Dios estaba a punto de enseñarle que no era como él pensaba que conseguiría la paz del pueblo que gobernaba; después de él intentar hacer alianza con los Asirios, ellos no se conformaron con el trato y vendrían con palabras que derribarían todas sus alternativas para la guerra poniendo a prueba la confianza en Dios de Ezequias al decirle en pocas palabras “Ni Egipto ni Dios te podran ayudar en esta guerra” ya que en momentos de guerra Egipto era una potencia a la cual tentativamente el pueblo de Israel se desviaba para buscar ayuda dejando a un lado la palabra de Dios (Isaías 30:1-2 “ay de los hijos que se aparatan dice Jehová… Que se apartan para descender a Egipto, y no han preguntado de mi boca”; 31:1 “ay de los que descienden a Egipto por ayuda”) (2 Reyes 18:17-22,25)

Fue fuerte para el Rey este momento donde solamente la intervención de Dios podía hacer algo en medio esa dificultad tan grande.

Siempre el enemigo busca las maneras de dejarnos en angustia y derribar toda nuestra esperanza para de esta manera reducirnos a nada, y hacernos pensar que su poder es grande sobre nosotros y Dios no pudo hacer nada para salvar a su pueblo.

Pero cuando a Ezequías se le acabaron las alternativas fue al único que podía atender su causa (2 Reyes 19:1 “Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová”) y espero su respuesta sabiendo que el si era Dios y si las demás naciones no tuvieron socorro es porque sus dioses eran obras de mano de hombres (2 Reyes 19:17,18) y que Jehová podía salvarlo para la gloria de su nombre.

Dios intervino de una manera poderosa en esta dificultad, enviando la respuesta a su petición y aquella misma noche el ángel de Jehová salió y mato a todo el ejercito del rey de Asiria y el mismo rey fue muerto por sus propios hijos en el templo de su dios (2 Reyes 19:35-37).

Quiero que tomes en cuenta que en toda dificultad Dios tiene el control y cuando más fuerte parece ser, entonces es momento de enfocarse bien ya que Dios quiere mayor confianza departe de sus hijos. Sé que muchas de las dificultades parecen no tener un final feliz y te lo aseguro que para el rey Ezequías en aquel momento difícil no tenia solución aparente por no tener ninguna alternativa en su mano; sino la confianza en Dios.

Creo que hay que reflexionar a qué punto puedes confiar en Dios, al pasar por momentos fuertes y en circunstancia aunque no sepas de que manera Dios va a obra confiar que él tiene la solución y salida para todo; pero ¿estoy confiando? O solo de palabra digo ¿creo?. Sabes, Dios siempre va hacer la diferencia en nosotros, nos ayudara a que nuestra confianza aumente y por ende tengamos paz.

Tengamos paz y estoy seguro que si le pudieras preguntar a Ezequías: ¿sabías que Dios te libraría de esa manera? El respondería: no, pero después de escuchar la respuesta que él dio a mi clamor si sabía que algo iba a hacer.

Si Dios permitió que tu leyeras esto se que probablemente necesitabas recordar que Dios va hacer lo que prometió que haría contigo y que nunca te va a dejar aunque las circunstancias ahora digan que todo va a salir mal, pero Dios no dice eso, sino que él está contigo siempre hasta el fin.

“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:23)

Autor: Juan C. Aguilera
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Devocional Diario.com
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Aprendiendo a ser hijos obedientes

1 Samuel 15:22

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.”

Leyendo este pasaje Bíblico donde Saúl desobedece a Dios y viendo la situación actual por la que atraviesa el pueblo escogido de Dios en cuanto a La Obediencia, me siento en la necesidad de escribir y llevar a reflexión a muchos que engañados están yendo por el camino equivocado.

Hace unos días, en el mundo entero se conmemoró la muerte y resurrección de nuestro Amado Señor Jesucristo, y reflexionando un poco acerca del tema, es de gran interés en muchas vidas, ya que en esta época en muchos hogares se reúnen en familia para ver las películas que transmiten los canales de televisión con respecto a la vida de Jesús, muchos otros destinan religiosamente esta semana para ir a la iglesia y “cumplir a su manera” con su dios, otros al contrario, tratando de imitar a Jesucristo, tal vez mal interpretando las palabras del apóstol Pablo cuando dijo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” llevan durante estos días una cruz a cuestas (como Jesucristo camino al calvario) en procesiones que en ninguna parte de la Biblia Dios las exige, otros tantos se visten de color morado siguiendo una tradición, y que tampoco Dios la exige.

Mucha gente en el mundo entero engañada por el enemigo de nuestras almas, lleva una vida religiosa, ligada a tradiciones que han pasado de una generación a otra, pero que en ningún momento de sus vidas se han detenido a pensar si Dios realmente exige de nosotros una semana de sacrificio, una semana que me vista de morado, una semana cargando una cruz a cuestas, una semana donde me “santifico” o si acaso hay algo mas allá de una semana de sacrificio.

En el pasaje que tome como base, relata la historia de Saúl el rey de Israel, donde Dios le dio una orden y este en desobediencia no la cumplió tal cual Dios se la dio. Así como Saúl, habemos muchos creyentes que muchas veces el Señor nos da una orden, y por nuestra flojera, por nuestra apatía, por nuestro temor al que dirán, por pensar en cosas que no son dignas de alabanza, terminamos desobedeciendo a Dios. En el momento que ponemos por encima de Dios nuestro temor hacia los hombres, estamos pecando, estamos desobedeciendo al Rey de reyes y Señor de señores, ese que pago un precio de sangre para que nosotros estemos hoy día disfrutando de sus muchas misericordias.

Dice la Biblia en Mateo 10:28 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”, y yo me pregunto: ¿Por qué hay creyentes que le temen a lo que piensen los hombres?, ¿Por qué hay creyentes que Dios les da una palabra para un hermano y el creyente (pensando en el que dirá el hermano) empieza a cuestionar a Dios al punto que termina desobedeciendo? ¿Por qué hay creyentes que en sus sitios de trabajo por temor a ser despedidos desobedecen a Dios por acatar una norma que viola los reglamentos del Dios altísimo? Amado hermano, el Señor en este momento te dice: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. Con esto no quiero decir que de hoy en adelante vamos a desobedecer a nuestros supervisores en nuestros empleos, ni que digamos cualquier cosa que nos venga a la mente a nuestros hermanos o a los hombres que no conocen a Dios con la excusa que viene de parte de Dios, las leyes y normas terrenales están para ser cumplidas, siempre y cuando NO violenten las de Dios.

Sabiendo que toda desobediencia es pecado, aun en nuestras congregaciones hay creyentes que cuando se les comisiona una tarea, sencillamente se hacen los desentendidos, murmuran de que siempre los mandan a ellos habiendo tanta gente en la congregación, y pare usted de contar. Amados hermanos, si nos comisionan una tarea, entendamos que debemos hacer las cosas como para el Señor.

Amigo lector, permíteme decirte que Dios demanda de nosotros mas que una semana de reflexión, mas que una semana donde puedas cargar una cruz a cuestas, mas que una semana de lleno en la iglesia, Dios quiere que tu FE la deposites en Él, quiere que entiendas que Jesucristo vino a morir para restablecer nuestra comunión con Dios, que reconozcas a Jesucristo como tu salvador personal y lleves una vida conforme a la Palabra de Dios.

“Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón” y recuerda que si reconoces o no a Jesucristo como el Señor de tu vida, la Biblia dice en Romanos 14:11,12 “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”, quiere decir, que algún día no muy lejano estaremos todos ante el gran trono de Dios, de rodillas ante el y confesando con nuestra boca que Jesucristo es el Señor, sea para pasar a la condenación eterna o para ir al gozo del Señor y vivir eternamente y para siempre.

La obediencia trae bendiciones (Deuteronomio 7:12 y 28), mas vale la obediencia que el mucho sacrificio. El mejor sacrificio que podemos hacer, lo dijo el Salmista David en el Salmos 116:17 “Te ofreceré sacrificio de alabanza”.

El mayor sacrificio ya lo hizo Jesucristo. Acércate a el y no sigas con tradiciones o asuntos religiosos ofreciendo sacrificios que no te llevan al cielo. Jesucristo quiere tener una relación personal contigo. ¿Tú quieres tener una relación personal con Jesús?

“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” (Hebreos 13:15)

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Devocional Diario.com
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Si en algo tuvo razón Carlos Marx en el desarrollo de su teoría económica , fue en afirmar que al hombre lo mueven sus intereses individuales, o sea el lado oscuro del egoísmo, ese que nos dice: “primero yo, segundo yo y tercero yo”. Esto opera a todos los niveles sociales y económicos, casi se podría decir que nace con el hombre pues aprende a manipularlo desde bebé cuando manifiesta en forma por demás locuaz “este juguete es mío y de mas nadie”. ¿Instinto de conservación?, sea de integridad física o de propiedad, existe.

Marx, en una óptica enjuta vio a la sociedad solo como un ente económico dentro del cual el hombre interviene como capitalista o como mano de obra, y en ese mundo cruel los intereses del capitalista se contraponen a los de los trabajadores a los que prefiere llamar “proletarios”, resuelve ese conflicto mediante lo que él llama la “lucha de clases”, en la cual el proletario desplaza al capitalista en la producción de bienes, no para ser otro propietario, sino para que los dueños supuestamente sean todos los proletarios, pero ese “todos” personificado por “nadie’, por lo cual quien representa a “todos” es el caudillo de la revolución o, en el mejor de los casos, “el cogollo” de la burocracia gubernamental. Pareciera sencillo y fácil de llevar a cabo, pero “del dicho al hecho; hay mucho trecho”, la práctica presenta muchos problemas, para empezar que eliminando el sentido de propiedad del individuo y pasándolo a “propiedad de todos”, o sea a nadie, se pierde el incentivo de progresar y se gana la inercia del estancamiento, ya que al fin y al cabo “¿para qué romperse la espalda trabajando si de todas maneras se va a ganar lo mismo?, ¿para qué aspirar a premios materiales si eso no es bien visto?, ¿quién cuidará los activos de la compañía si ellos son de “nadie”?

Desde los principios cristianos tal visión es incompleta, por materialista y por ignorar algo que hace al hombre distinto: su espíritu, su vocación de libertad que se rebela contra todo “zoológico humano” que desee esclavizarlo, la vida no se resuelve expropiando, expulsando, relegando, con violencia, despojo, con nueva versión criolla del “quítate tú para ponerme yo”, así no hay solución estable, la única que propone la paz y justicia es la del amor que el propio Jesucristo nos vino a enseñar (San Marcos 12:30-31).

¿Amor?, dirá alguno: “eso es imposible; simple teoría que nunca se hará realidad con hombres imperfectos”. ¡De acuerdo!, el hombre no es perfecto, por ello es que Jesucristo nos llamó a buscar la perfección, ¿dónde? ¿en las cosas materiales? ¡por supuesto que no! esa se busca donde hay perfección, en la Trinidad de Dios Padre, Dios hijo, Dios Espíritu Santo.

Tenemos ante nosotros la llamada Semana Santa, que la mayoría transforma en semana de juerga. Esta es una buena oportunidad para volvernos a Dios y preguntarle hasta dónde lo ignoramos obedeciendo con fervor a hombres que solo hablan de cosas materiales, ignorando a él que nos dio un espíritu para ofrecérselo como morada.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Diario El Tiempo
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La conclusión es fácil: Todo funciona en su óptima condición si se siguen las normas establecidas por el fabricante. Por ello, si aceptamos ser criaturas de Dios, no podemos negar que nuestras vidas funcionarían perfectas siguiendo las instrucciones dadas por quien nos diseñó: Dios Padre.

En nuestra vida hay un aspecto ineludible: el crecimiento, de hecho el hombre en su aspecto físico viene al mundo como un bebé, después es niño, luego adolescente para llegar a lo que llamamos adulto, en otras palabras a la madurez. Pero no somos solo cuerpo, también somos espíritu y ese espíritu debe crecer, el autor de Hebreos nos dice en su capítulo 5 :12-14: “Con el tiempo que llevan de haber creído en la buena noticia, ya deberían ser maestros. Sin embargo todavía necesitan que se les expliquen las enseñanzas más sencillas acerca de Dios. Parecen niños pequeños que no pueden comer alimentos sólidos, sino solo leche. Son como recién nacidos que no pueden distinguir entre lo bueno y lo malo. En cambio, los que pueden distinguir entre lo bueno y lo malo son como la gente adulta que ya pueden comer alimentos sólidos”.

Un estudio sobre la carta a los Hebreos, señala a los cristianos que no crecen como verdaderos “cristianos bonsái”, haciendo paralelo con esos arbolitos que los amarran con alambres desde chiquitos para que no crezcan y permanezcan enanos.

Quien crea que el camino de un cristiano es fácil se engaña: “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”. Mateo 7:14. Para perseverar y crecer en el camino cristiano necesitamos esa disciplina de atleta que nos permita controlar ese cuerpo que nos llama a complacerlo, que lucha contra el espíritu empujándonos a dar gusto a los sentidos.

Esa disciplina nos lleva a conocer el como transitar ese camino para llegar a la meta con éxito, nuestras propias experiencias mundanas nos indican que para obtener un objetivo se deben conocer los pasos a seguir, pero además practicarlos día tras día, hasta lograr la excelencia. Pablo describe la vida cristiana como una carrera en Timoteo 4:7, también Lucas en Hechos 13:25 y 20:24, y el autor de Hebreos en 11:1. Este último dice textualmente: “Despojémonos de todo peso del pecado que nos asedia y corramos la carrera que tenemos por delante”.

Es evidente que no todos corremos esa carrera a la misma velocidad ni con el mismo entrenamiento, muchos la ignoran y caminan por la vida sin mas horizonte que el mundo, pero nosotros que ya decidimos “meternos a atletas cristianos”, tenemos en la Biblia un buen instructivo de cómo hacer “para terminar bien la carrera”.

Pareciera que sólo las desgracias y las calamidades nos recuerdan lo efímeros, pequeños y vulnerables que somos, no esperemos un terremoto o tsunami para asegurar llegar a la meta de la vida eterna. Tenemos a mano un seguro que usted pagará aquí con fe y buenas obras, no espere a estar al borde del abismo para recurrir a Jesucristo, ¡hágalo hoy!

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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Tu postrer estado será mejor que el primero

Job 42:10

“Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job”


Dios ha inquietado mi corazón los últimos días, en mi mente anda la palabra “Restitución”, es increíble la forma en la que Dios trae a mi mente dicha palabra y por tal razón me ha impulsado a escribir de esto.

La Biblia describe a Job de la siguiente manera: “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (Job 1: 1)

Que privilegio tan grande ser descrito de esta manera, ¿Cuántos de nosotros quisiéramos que Dios mismo nos describiera así?, pero muchas veces estamos muy lejos de una buena descripción. Dios mismo le dice a Satanás si ha considerado a Job y eso lo podemos leer en Job 1:8 “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”.

Como siempre el enemigo tratara de desprestigiarnos y sacar sus conclusiones por lo cuales estamos siendo bendecidos, Satanás le dijo: “¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia”. (Job 1: 9-11)

Dios conociendo el corazón de Job y teniendo en cuenta que era un hombre perfecto y recto delante de El y temeroso del Señor le permitió al enemigo que tocara lo que el consideraba que era la fuente por la cual Job tenia esas características: “Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová”. (Job 1:12)

Y es que el enemigo cree que una persona es recta delante de Dios por los bienes que posee, pero la realidad es para ser recto delante de Dios no se necesita tener una condición económica elevada.

Ya como todos hemos leído o hemos escuchado en alguna ocasión Satanás le quito TODO a Job, absolutamente TODO, desde todos sus bienes, sus hijos e hijas y hasta su esposa lo dejo, sus amigos se burlaban de su estado y prácticamente TODO absolutamente TODO dio vuelve de un día para otro, realmente era una crisis de esas que quizá ninguno de nosotros ha de pasar en la vida.

Muchos de nosotros nos quejamos por cositas que pasan en nuestra vida, por situaciones que a veces no son tan relevantes, Job fue un hombre que sufrió una de las mayores crisis que el ser humano puede enfrentar, pero había algo en Job, existía un deseo de ser recto y perfecto delante de Dios y sobre todo había TEMOR DE DIOS en su corazón, eso lo impulsaba a poder resistir las asechanzas y ataques tan tremendos del enemigo y de todo lo que le rodeaba, Job solo confesaba: “Yo sé que mi Redentor vive..” (Job 19:25a)

Definitivamente Dios no se equivocaba, este era un varón PERFECTO, a pesar de la prueba y de la dura crisis el tenia palabras de fe y confianza: “Yo se que mi Redentor vive”, que tremenda palabra, que tremendo ejemplo de confianza y de fe, y es que cuando Dios describe a una persona es porque la conoce a perfección y Job era un conocido de Dios sin lugar a dudas.

Pero Dios que no tendrá al justo por injusto, sabe RESTITUIR lo que el enemigo quiere quitar, porque una cosa debemos tener en claro, Dios no resta ni divide, Dios suma y multiplica y por tal razón Dios daría a Job lo que su actitud merecía.

Después de todo lo que Job tuvo que pasar, la Biblia dice en Job 42: 12 “Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero;…”

Esa frase me llena de gozo y confianza, saber que cuando tú eres fiel Dios RESTITUYE al DOBLE lo que se te fue quitado.

Y es que posiblemente pasemos por situaciones en las que el enemigo nos querrá ver derrotados, el tratara por todos los medios de entrometerse en lo que el considera que es la fuente de nuestro gozo, la fuente de nuestro anhelo de ser fieles a Dios, pero aun cuando quiera venir a arrebatar o a quitar algo, debemos estar seguro que Dios RESTITUIRÁ eso si tan solo somos FIELES A EL.

Dios pone una palabra en mi corazón para alguien en específico y no quiero dejarla de escribir:

“Dios quiere que sepas que el momento que estas viviendo y las situaciones que te están abatiendo no será razón para derrotarte, el enemigo quizá podrá quitarte muchas cosas en tu vida, pero debes estar seguro que Dios RESTITUIRÁ una por una, eso que un día perdiste o te fue quitado Dios lo RESTITUIRÁ, solo mantente FIEL, no desfallezcas, no te rindas, solo CONFÍA, confía porque Dios no mentira, porque Dios no tendrá al justo por injusto sino que dará lo que mereces, solo ten CONFIANZA y FE porque Dios actuara, no te desesperes”.

Dios RESTITUYE lo que el enemigo roba, así que no te preocupes porque tu postrer estado será mejor que el primero

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Devocional Diario.com
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Algunos ven la Tierra como una masa muerta de rocas, arcilla, limo, arena y magma ardiente que arroja de vez en cuando por los volcanes. No voy a entrar en definiciones geológicas, lo que deseo es establecer un paralelo entre el comportamiento de ese globo vivo y los hombres que lo habitamos.

Sucede con la Tierra, sucede en nuestras vidas: con tormentas y terremotos, el hombre siempre quiso conocer las causas, cuando las achaca a Dios, es para solicitar clemencia o para increparlo en soberbia con un “¿Por qué a nosotros? Resulta curioso poder constatar cómo en las calamidades, tanto naturales como personales, la tendencia es buscar culpables en otros, en circunstancias que los orígenes siempre están bajo nuestros propios pies, muchos lo vieron en el caso del sismo: en un conjunto de edificios, dos de ellos colapsaron quedando escorados cual buque que se hunde y a su lado otros dos sin daños visibles. Muchos corrieron a reclamar “vicios ocultos” de responsabilidad de los constructores, posibilidad factible, pero temeraria al llegar a una conclusión fácil sin considerar que las razones pueden ser muchas.

El hecho de tener cuatro edificios levantados por el mismo constructor, bajo los mismos parámetros técnicos y económicos, y que dos permanezcan erguidos y dos se derrumben, sin conocer especificaciones y cálculos, sin saber cuál es el terreno sobre el que se fundó, sin saber si los materiales cumplieron con la calidad prevista, no resulta sencillo ni fácil llegar a una conclusión seria, definitiva y clara, es más fácil cargarle la culpa al más inmediato en la cadena del proyecto: a quien los fabricó.

Paradójicamente, nuestras vidas privadas suelen colapsar. Cuando eso sucede rara vez investigamos las verdaderas causas del desastre, es mas fácil descargar la responsabilidad en otros, en muchos casos ese “pagador de platos rotos” es Dios. Olvidamos que el propio Jesucristo nos dio la verdadera razón por la cual hay vidas de hombres que se desploman cual catástrofe imprevista. En su calidad de diseñador y constructor nos advirtió: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió la lluvia, y vinieron los vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mateo 7: 24-27).

Dios Padre nos fabricó perfectos para el propósito que nos asignó, somos nosotros los que dañamos nuestras vidas haciéndolas colapsar, no por culpa de los materiales, ni del calculista, ni del constructor, Él nos asignó la libertad para elegir sobre cuál terreno fundaríamos nuestras vidas: sobre arena o sobre roca.

Pregunta para usted y el colectivo: ¿Sobre qué elegimos fundar? ¿Sobre Cristo o sobre el mundo?

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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¿Es Dios patrono de los cuerpos armados? Dios no creó al hombre para matarse entre sí, mucho menos para otra cosa que para que cumpliesen un propósito determinado para cada quién como individualidad ¿A quién le cabe en la cabeza que crearía algo sin saber para qué lo hizo?, menos para que nos destruyéramos unos a otros ¿O un padre tiene hijos para eso?

Los Israelitas llamaron al Dios que se autodefinió ante Moisés como “Yo soy el que soy”, Jehová. Él los sacó de la esclavitud en Egipto para llevarlos a la Tierra Prometida en Canaán, por desobediencia e incredulidad demoraron 40 años en una ruta que normalmente demoraría 40 días; no bastó el maná, ni la nube que los guiaba de día, ni la columna de fuego que marcaba la senda de noche, ni la carne de las perdices, tampoco el agua que brotó de la roca, ni el cruce del Mar Rojo. Así y todo Jehová se hizo manifiesto a la hora de conseguirles victorias en las batallas que el mejor de los generales hubiese dado por perdidas.

“Mira que yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra”. Jericó, ciudad amurallada y fortificada que cayó después que los israelitas, tras todo un proceso de dar vueltas y tocar cuernos de carnero, caminando delante del Arca de la Alianza, al 7º día cuando tocaron el cuerno prolongadamente, todo el pueblo gritó a gran voz y el muro de la ciudad cayó. (Josué 6).

En Gabaón pelearon contra cinco reyes amorreos y los hicieron huir, y “fueron más los que murieron por las piedras del granizo que los hijos de Israel mataron a espada” (Josué 10: 11b). “Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel” (Josué 10:14).

Jehová dijo a Gedeón: “El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: mi mano me salvó”: Gedeón con 300 hombres venció a los madianitas, amalecitas y los hijos de oriente que estaban en el valle como langostas en multitud, con camellos innumerables como la arena que está a la ribera del mar en multitud.

Jonatan, hijo de Saúl, y su criado enfrentaron a los filisteos que eran una fuerza superior, sin más que sus espadas: Jehová confundió a los filisteos y se mataron unos a otros. La ayuda de Jehová también se hizo sentir cuando David enfrentó a Goliat, a quien advirtió: “Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, mas yo vengo a tí en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”.

Ezequías, sitiado por los asirios, pidió la ayuda de Jehová a través de Isaías: vino un ángel al campamento asirio y mató a 185.000 asirios (Reyes 19:35).

Venezuela, tierra tan parecida a ese Israel, por todo lo que Dios le dio, no encuentra el reposo porque su pueblo no lo busca, porque su pueblo cree en sus propias fuerzas y sólo confía en hombres, por ello, pese a habitar una tierra donde fluye leche y miel, no consigue paz ni reposo; le falta pedir a Dios que pelee sus batallas.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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Refrene su Lengua

1 Pedro 3: 10

“Porque: El que quiere amar la vida Y ver días buenos, Refrene su lengua de mal, Y sus labios no hablen engaño”


Muchos de nosotros nos metemos en problemas por no refrenar nuestra lengua. En muchas ocasiones no nos es necesario hablar, pero terminamos hablando y como dicen en mi País El Salvador: “metemos la pata”.

Como la Biblia lo dice; hoy que estamos en Cristo nuevas criaturas somos, las cosas viejas pasaron y he aquí todas son hechas nuevas. Por tal razón hoy en día como cristianos nacidos de nuevo debemos tratar por todos los medios de refrenar nuestra lengua.

Hay comentarios durante el día que podríamos evitar, hay palabras de nuestra boca que no son necesarias pronunciarlas. La mayoría de nosotros hablamos y luego analizamos lo que hablamos, cuando lo más correcto seria analizar lo que vas a hablar, antes de hablarlo.

¿Cuántas veces nos hemos metido en problemas por decir cosas que no eran necesarias decir?, ¿Cuántas veces hemos hecho sentir mal a alguien con alguna palabra que no era necesaria pronunciarla?, ¿Cuántas bendiciones hemos perdido por no refrenar nuestra boca?, ó ¿Cuánto daño hemos hecho con ese miembro tan pequeño de nuestro cuerpo como lo es la lengua?

Amados hermanos, hoy en esta nueva vida en Cristo no es posible que sigamos hablando y respondiendo a puros impulsos humanos y carnales, debemos examinar muy bien nuestras palabras antes de pronunciarlas, pensar lo que vas a decir y que consecuencias o reacciones pueden provocar dichas palabras. Ahora ya no se vale decir: “Es que lo dije sin pensar”, eso era antes, ahora debes pensar lo que vas a decir.

El apóstol Pedro lo dice en esta epístola, el dice: “El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal”. Si realmente queremos vivir en armonía en nuestro hogar, con nuestra familia, con nuestros hermanos de la congregación, con nuestros compañeros de trabajo o amigos, entonces refrenemos nuestra lengua de hablar mal, desecha todo lo que no edifique, comienza a practicar el buen habito de quedarte callado cuando no tienes nada bueno de que hablar.

En muchas ocasiones yo he querido decir un comentario o dar una respuesta a determinada acción, pero en muchas de esas ocasiones no en todas, he evitado decirlas porque en mi mente y mi corazón hay algo que me dice: “Los resultados de esas palabras no serán buenos”, es ahí en donde prefiero morderme la lengua y quedarme callado, evitar decir aquello que sin pensar en sus consecuencias quería decir, pero al analizarlo me di cuenta que no traerá nada provechoso.

Así mismo te invito a que cada día luchemos por crear el hábito de quedarnos callados y refrenar nuestra lengua cuando no hay nada positivo e inteligente que decir. Se que en muchas ocasiones nos será muy difícil, pero de eso trata la vida cristiana, de negarnos a nosotros mismos y comenzar a hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial.

Has conmigo esta oración:

“Dios mío, te amo con todo mi corazón, anhelo cada día hacer tu voluntad y ser agradable a ti, reconozco que solo tu tienes el poder sobrenatural de transformar mi vida, tu mejor que nadie conoces mi corazón y las intenciones que hay en el, en este día en especial quiero pedirte que me ayudes a refrenar mi lengua, que traigas a mi mente y mi corazón el sentir y pensamiento de quedarme callado en las ocasiones en donde mis palabras puedan dañar o en donde mis palabras puedan provocara una mal reacción. Ayúdame a mejorar mi vocabulario que mis palabras lejos de ser azotes sean como algodón, que edifiquen y que ayuden, llena mi boca de sabiduría y que mi lengua saboree tus palabras. En este día me propongo a crear el habito de refrenar mi lengua de decir mal, ayúdame tu, que tu seas la fuente que me impulse a crear dicho habito, sin ti no puedo, pero contigo se que soy mas que vencedor. Gracias Señor, gracias porque se que me ayudaras, porque se que nunca niegas tu ayuda a un corazón sincero y necesitado. Gracias mi Señor en el Nombre de Jesús, Amen”.

“Mi boca hablará sabiduría, Y el pensamiento de mi corazón inteligencia” (Salmos 49:3)

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Devocional Diario.com
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Cuando Dios no contesta

1 Samuel 28:6

“Por eso consultó al Señor, pero Él no le respondió ni en sueños”


¿Alguna vez le ha pasado que Usted ora al Señor y Él parece no haberle escuchado? ¿Será que en ocasiones Dios está muy ocupado para responder a nuestras peticiones?

Muchas veces Dios no nos contesta las oraciones inmediatamente. Nos puede estar diciendo que esperemos: Él puede tener otro propósito al no contestarnos directamente. Cualquiera sea la razón siempre es buena idea “Consultar al Señor”, pues es nuestra primera opción, y siempre es mala idea tomar la situación en nuestras propias manos. Eso fue lo que hizo Saúl. Estaba tan desesperado por una respuesta de Dios que no podía esperar, así que se fue a consultar a una médium para obtener respuesta.

En muchas oportunidades nosotros actuamos de la misma forma, nos cuesta mucho ser pacientes para escuchar la voz de Dios, estamos tan apurados e inquietos que tomamos la decisión de buscar la salida por nuestros métodos propios.

Cuando Dios no contesta sus oraciones, deténgase y espere. Él le está dando una oportunidad para que confíe en Él en medio de la incertidumbre que pueda estar sintiendo. El hecho de que Saúl inmediatamente consultó un médium (algo que él sabía estaba directamente prohibió por Dios) demuestra la superficialidad de su confianza en El Señor y su falta de compromiso con los caminos de Dios.

Puede que lo que usted este consultándole al Señor es muy urgente, pero no olvide nunca que Dios sabe de que tenemos necesidad, incluso antes de que se lo pidamos, no hay algo mejor que vivir en el Tiempo de Dios que es Perfecto, confíe en que Él Obrará, Él Hará.

¿Qué respuesta a sus oraciones está esperando? ¿Se ha desanimado? ¿Está tentado a pensar que Dios no está escuchando sus oraciones o que Él no se interesa en sus peticiones? ¿Está pensando que quizá usted debe seguir adelante y luchar con el problema a su manera ya que no ha visto respuesta de parte de Dios?
Si es así como se siente y piensa, pídale a Dios que le ayude a confiar en Él aunque sea difícil hacerlo. Pídale que le ayude a soltar la situación en Sus manos de manera que Él pueda manejarla a Su manera y el Su tiempo. Dígale que usted está muy agradecido por Él Sabe lo que es mejor para su Vida.

Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;
Sobre ti fijaré mis ojos. (Salmos 32:8)

Autora: Lidia Tapisquen
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo
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1era Samuel 13:14

“…Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó”.


Cuando usted le pregunta un niño pequeño a quien le gustaría parecerse cuando llegue a ser Adulto, inmediatamente el suele responder: “Yo quiero Ser Como: Iron Man, Hulk, Spiderman o Batman”, generalmente ningún niño desea parecerse a Su Padre o Madre, ellos buscan siempre tener un Super Poder, o una Habilidad más alla de lo normal, algo por lo cual puedan destacarse y sobresalir de entre los demás amigos y compañeros.

En muchas oportunidades nosotros como adultos en Cristo, también deseamos ser un Cantante Famoso, un Predicador Prominente, o un Evangelista lleno de la Unción del Espiritu Santo, y no es que este deseo sea malo, sino que muchas veces olvidamos que existe Nuestro Padre Dios a quien podemos llegar a parecernos, y más aún, podemos llegar a ser conforme a Su corazón.

El Salmista David tenía una meta verdaderamente apasionante, él anhelaba despertar un día siendo a la imagen de Dios. Él decia en uno de sus Salmos: “En cuanto a mí estaré satisfecho hasta que despierte a tu semenjanza”.

¿Sabe por qué David llegó a ser conforme al Corazón de Dios? Porque precisamente Dios no lo fabricó o lo hizo conforme a Su Corazón, sino porque David “LLEGO A SER”. Cuando hablamos de “LLEGAR A SER”, es porque toma su tiempo, es decir, es un proceso.

Ahora ¿Cómo llegó David a ser Conforme al Corazón de Dios? Pues, david se trazaba metas, él anhelaba estar todos los días en la Casa del Señor, para inquirir en Su Templo y permanecer en Su presencia contemplando Su Hermosura. Nuestra meta debe ser la misma. El hombre es transformado a la imagen de a quien adora, por eso los que fabrican idolos, dice La Palabra de Dios, que: “tienen ojos y no ven, oidos y no oyen… semejantes a ellos son los que los hacen y los adoran”.

Nosotros podemos llegar a ser conforme al Corazón de Dios en la medida que permanecemos en Su Presencia, no es frecuentar sino vivir diariamente en la Presencia de Nuestro Dios, cuando nosotros vamos delante de Él, pues Él añade virtudes a nuestra vida, va construyendo y moldeando nuestro carácter a Su imagen, hasta llegar a la Estatura del Varón Perfecto.

En la Presencia del Señor experimentamos no solo cambios significativos de nuestro carácter, sino también obtenemos Seguridad, Paz aunque arrecie la tormenta, es allí, escondidos en Dios donde hallamos Refugio, pues Él es Nuestra Ciudad Amurallada. Si hallamos todos estos beneficios en la Presencia de Nuestro Buen Dios entonces, deseemos desesperadamente estar delante de Él cada instante de Nuestra Vida para llegar a ser verdaderamente Conforme a Su Corazón.

Autora: Lidia Tapisquen
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo
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“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

(Filipenses 4:6-7)


Mucha de nuestra Ansiedad viene de nuestros pensamientos “y que si…”. ¿Y qué si pierdo mi trabajo? ¿Y que si no puedo pagar las cuentas? ¿Y qué si nunca me caso? ¿Y qué si fracaso en lo que estoy haciendo? ¿Y qué si no paso el examen? ¿Y qué si mi relación termina? ¿Y qué si las cosas nunca mejoran? ¿ Y qué si me enfermo o me accidento gravemente?

Además de nuestros pensamientos, tenemos a la televisión, los periódicos y las revistas que nos dicen todas las razones por las cuales deberiamos sentir ansiedad. Nos recuerdan de todos lo peligros que nos rodean, y con demasiada frecuencia nos bombardean con imágenes de cómo nos deberiamos ver, hablar, sentir y ser. Sentimos mucha presión para vivir un cierto estilo de vida, vernos de cierta manera, lograr ciertas cosas, aceptar ciertas actitudes y comportamientos, y moldearnos a cierta imagen para encajar y evitar el rechazo.

En forma constante se nos recuerda que estamos fallando. Estamos perdiendo la libertad de ser quienes somos y tener que mirar en el espejo todos los dias y ver si la imagen que se refleja concuerda con el estandar de alguien más. Todo eso nos produce ansiedad, y esa es una razón por la cual la ansiedad es una epidemia en el mundo de hoy.

Sin embargo, Dios dice en Su Palabra que no debemos tener ansiedad por nada (Filipenses 4:6). Esto no es lo mismo que cuando algo malo le pasa a usted, y alguien dice: “No se preocupe, simplemente supérelo”. Dios no le esta diciendo: “Lo que tienes que hacer es olvidar”. Él nos da la solución, y esa solución es orar sobre todas las cosas y darle a Él toda nuestra alabanza y agradecimiento. Cuando lo hacemos, Dios nos promete una paz que va más allá de nuestro entendimiento. Eso quiere decir que tenemos paz aún cuando no tiene sentido que la tengamos. Esa clase de paz protegerá nuestro corazón y nuestra mente.

Muchas veces pensamos que nuestro temor y ansiedad están en realidad conectados a Dios. Pensamos que nos sentimos ansiosos por algo que Dios no hizo o tal vez no haga por nosotros. Pensamos: ¿Y qué si Él no provee lo que necesito? ¿Por qué no me ha sanado? ¿Y qué si nos protege? ¿Y Que si no nos da lo que necesitamos o queremos? Cuando anticipamos lo peor y mantenemos en la mente constantes pensamientos de mal, creamos ansiedad y algo que hoy muchos llaman “estrés mental”, los cuales pueden interferir con nuestra habilidad de funcionar. Esta falta de paz nos hace sentir muy desdichados. Es una carga que no podemos llevar, y nos debilitaremos por su peso ya sea mental, emocional o fisicamente.

La ansiedad puede llegar a nuestra alma en cualquier momento. Y cuando esto sucede, tal vez busquemos mil maneras de ocultarla. Pero la Paz de Dios es lo único que puede calmar la ansiedad. Desde que recibimos a Jesús, tenemos acceso a Su Paz. Él puede darle paz en cuanto a quien es usted, lo que está haciendo, y adonde va en la vida, Él puede darle Paz en cuanto a su pasado, presente y futuro, y paz en cuanto a sus circunstancias sin importar las que sean.

Aún cuando la vida es impredecible y muy a menudo está llena de cosas que producen temor, Dios dice que no tenemos que vivir atemorizados. Cuando notamos el primer sintoma de la ansiedad podemos buscar la Paz de Dios en Su Palabra, en Oración y en Alabanza y Adoración y tenemos la absoluta seguridad de encontrarla.

“Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque él tiene cuidado de Vosotros” (1 Pedro 5:7)

A continuacion te dejo esta hermosa cancion como punto final, en Cristo Jesus tienes Paz en medio de la tormenta!



Autora: Lidia Tapisquen
Escrito para: http://blog.vivoparacristo.info/
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