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Miércoles de silencio, 2 días antes de ser crucificado: La Escritura calla...

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Sabemos lo que sucedió el sábado antes del viernes que Cristo fuese crucificado: Jesús fue ungido por María, hermana de Marta y Lazaro, en Betania (Juan 12:1-8). Sabemos lo que sucedió el día siguiente, domingo: nuestro Señor, montado sobre un asno, entró cabalgando a Jerusalén, cumpliendo así la Escritura (Juan 12:12-19; Zacarías 9:9).

Sabemos lo que pasó después el lunes: Nuestro Señor, con justa furia, limpió el templo de los mercaderes de la fe que habían reducido el culto a DIOS en un vil medio de lucro (Mr. 11:15–19).

Y sabemos lo que pasó ayer martes: Nuestro Señor enfrentó al liderazgo judío en un acto desafiante de condena pública, delatando la hipocresía y falsa piedad de ellos (Mateo 23:13–39).

Pero ahora, es el cuarto día de la semana, la media de la semana, día miércoles, y la Escritura se queda en silencio. No sabemos dónde está Jesús, con quién está y qué está haciendo.

En menos de 48 horas, será traicionado por uno de sus más íntimos discípulos (el encargado de manejar su dinero), será abandonado por el resto y hasta negado por su más fiel amigo ... públicamente avergonzado, abofeteado, flagelado y tener que sufrir la mas cruel y tortuosa muerte como un vil espectáculo ante toda la nación israelita. ¡Dónde esta nuestro Señor ahora! ¡Cómo se está preparando para esta hora! ... No lo sabemos, la Escritura calla.

¡Qué horrendo son esos momentos cuando pareciera que los mismos cielos han callado! ... el juicio definitivo del séptimo sello: "Cuando el Cordero abrió el séptimo sello, hubo silencio en el cielo como por media hora" (Apocalipsis 8:1).

Ningún ser, ni en el cielo, ni en la tierra, ni en el Sheol, habitación de los muertos, fue hallado alguien digno de desatar el justo juicio de DIOS. Pero Él, hijo de DIOS—hijo del Hombre, concebido por el Espíritu—nacido de la virgen, fue hallado irreprensible, puro, inmaculado y sin pecado, ciertamente digno. Y Él no solo desataría los sellos, pero sobre Sí mismo y Su cuerpo, dirigiría el terrible juicio del Padre, no por Su propio bien, sino por nuestro bien. Como el profeta lo anticipó 7 siglos antes:

– "Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados" (Isaías 53:5).

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Sí, calla mi amado Señor, bien te mereces este día de quietud ... en silencio prepara tu mente y tu cuerpo para la carga que estás a punto de asumir; pues ningún hijo ordinario de Eva, ni aún los santos ángeles que ministran ante la presencia del Padre, podrían jamás cargarla. Tú, y solo Tú, eres digno.

– "VIVERE TOTA VITA DISCENDUM EST ET, QUOD MAGIS FORTASSE MIRABERIS, TOTA VITA DISCENDUM EST MORI ... Debemos aprender a vivir toda la vida, y, lo que quizás más te sorprenda, debemos aprender a morir toda la vida" (Lucio Anneo Séneca).

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Martes de juicio, 3 días antes de ser crucificado: Jesús condena públicamente la hipocresía del liderazgo judío.

* En Mateo 23:13–39 (paralelo en Lucas 11:37–54).

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Nuestro Señor, habiendo madrugado con Sus apóstoles, se dirige hacia Jerusalén desde Betania (donde pernoctó todas las noches de esta semana); una vez en la ciudad, se dirigió hacia el Templo, y mientras enseñaba a la multitud, los principales sacerdotes, escribas y los ancianos (fariseos) vinieron a Él (Mr. 11:27).

Después de relatarles la parábola de los labradores malvados y de ser interrogado por ellos, con justa furia, Jesús condena públicamente la hipocresía del clero judío. En lo que es, con creces, las palabras más incendiarias de Jesús (Mateo 23), escuchamos los 8 ayes pronunciados sobre ellos:

– Primer Ay:

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando" (v. 13).

– Segundo Ay:

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque devoráis las casas de las viudas, y como por pretexto hacéis largas oraciones; por eso recibiréis mayor condenación" (v. 14).

– Tercer Ay:

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque recorréis el mar y la tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, lo hacéis hijo del infierno dos veces más que vosotros" (v. 15).

– Cuarto Ay:

"¡Ay de vosotros, guías ciegos!, que decís: «No es nada el que alguno jure por el templo; pero el que jura por el oro del templo, contrae obligación»" (v. 16).

– Quinto Ay:

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y estas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquellas" (v. 23).

– Sexto Ay:

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque limpiáis el exterior del vaso y del plato, pero por dentro están llenos de robo y de desenfreno" (v. 25).

– Septimo Ay: 

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia" (v. 27).

– Octavo Ay:

"¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: «Si nosotros hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas». Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. Llenad, pues, la medida de la culpa de vuestros padres. ¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparéis del juicio del infierno?" (vv. 29-33).

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Este no era el tipo de Mesías que Israel esperaba, sin embargo, era el Mesías profetizado por la ley y los profetas: "Con el bieldo en Su mano, destruirá Su era" (Jeremías 15:7). Aunque desde la eternidad, la crucifixión de Cristo ya estaba sellada, con este acto desafiante, nuestro Señor selló Su muerte ante Su propio pueblo.

Con dolor, ira y tristeza, ese martes al acercarse la noche, cuando nuestro Señor regresaba a Betania con Sus apóstoles, desde el monte de los Olivos, viendo hacia la ciudad santa, se lamentó y proclamó:

– "¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa se os deja desierta. Porque os digo que desde ahora en adelante no me veréis más hasta que digáis: «Bendito el que viene en el nombre del SEÑOR»" (Mateo 37-39).

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¡¡¡Ven Israel, y reconoce a Tu Rey y Señor conmigo!!! Entonces, reinará la paz en el mundo y recuperarás tu gloria. Entienda quien pueda ...

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Lunes Santo, 4 días antes de ser crucificado: Jesús limpia el Templo.

* En Mateo 21:12–17 (paralelos en Mr. 11:15–19 y Lc. 19:45–48).

– "¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? ¡Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones!" (Mr. 11:17).

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Solo ayer, domingo, Jesús había entrado triunfalmente por la puerta este de Jerusalén, montado sobre un asno, ante una multitud enloquecida que lo aclamaba como "Hijo de David", "Rey de Israel", "el Profeta del que habló Moisés", mientras tendían sus mantos en el camino para que pasara y con palmas y ramos de árboles lo alababan, "¡Hosanna, Hosanna, bendito el que viene en el nombre de HaShem!"

¿Qué esperaban las multitudes? Indudablemente: que Jesús armará a sus hombres, asaltará el pretorio de Poncio Pilato, expulsará las guarniciones romanas, y con este acto desafiante declarará a Israel una nación soberana independiente y, posteriormente, por medio de la conquista militar, convirtiera la nación judía en cabeza de todas las naciones de la tierra.

Pero en cambio, ¿Qué hizo Jesús el Cristo?

No se dirigió al palacio de Pilato, sino al "palacio" y orgullo del estado judío, el Templo construido por Herodes el Grande, y desafiando tanto a las autoridades romanas como judías, violentamente expulsó del atrio a todos los cambistas, mercaderes y estafadores que habían convertido el culto de DIOS en un medio lucrativo para enriquecerse. Pero Jesús hizo mucho más que esto ese lunes sombrío... 

Temprano en la mañana, en camino a la ciudad desde Betania (dónde se estaba hospedando), nuestro Señor había maldecido una higuera, pues aunque tenía un aspecto verdoso, al acercarse, se halló que no tenía fruto. "¡Nunca jamás nazca de ti fruto!" (Mt. 21:19), le ordenó Cristo a la higuera. Temprano a la mañana siguiente, el apóstol Pedro volvería a ver esa misma higuera en camino a la ciudad de nuevo, y al notarlo se acercaría a nuestro Señor asombrado a decirle "¡Rabí, mira! ¡La higuera que maldijiste, se ha secado!" (Mr. 11:21).

Sabemos lo que pasó 50 años después... El ejército romano, dirigido por el futuro emperador Tito, con Tiberio Julio Alejandro como su segundo al mando (siendo él mismo de ascendencia judía), sitió y arrasó la ciudad de Jerusalén, así terminando la obra de limpieza que nuestro Señor Jesús inició 5 décadas antes, así, cumpliéndose Sus palabras, cuando dijo:

– "¿Veis todo esto? En verdad os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada" (Mt. 24:2).

Nuestro Señor, con la autoridad de Su boca, había desechado las viejas formas de adoración del pacto antiguo y con Su Muerte y su Resurrección el 1° día de la Nueva Semana, había edificado un Templo mucho mejor y eterno: el de Su propio cuerpo, es decir, Su Iglesia en todas las naciones de la tierra. Las viejas formas de adoración basadas en trueques e indulgencias monetarias, no más válidas, sino ahora, como Cristo le había dicho a la samaritana:

– "Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre ... Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad" (Juan 4:21, 23).

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¡Él ha conquistado, no con la espada de César, sino por medio de una cruz ensangrentada, a todas las naciones de la Tierra! ¡Hosanna, Hosanna, al Hijo de David, el Rey soberano de toda la Tierra!

Entienda quien pueda...


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Acercarse a Dios o hacer algo que me justifique delante de Él

Romanos 14:11

“Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”.

La semana santa es celebrada en muchos países que han aceptado la realidad de que Jesucristo vino a esta tierra y se hizo hombre para padecer hasta morir por los pecados de la humanidad y también resucitar de entre los muertos con motivo de que el era el Hijo de Dios y por lo tanto como dice la escritura tendría que resucitar y ser levantado al cielo con poder y gloria.

Creo que en todas partes donde se reconoce a Cristo como el hijo de Dios y creen lo dicho por los evangelio hacen de alguna forma su fe o su creencia una utopía de lo que ellos quieren de Dios y en realidad nunca o pocas veces se detienen a pensar que el quiere para cada uno de nosotros; simplificar por temporada complicamos todo ya que el Señor no busca sacrificio que nosotros daríamos sino un corazón que de continuo esté dispuesto a rendirse delante de el.

Cuando escucho testimonios de personas que pretenden pagarle favores a Dios por medios de sacrificios del cuerpo o ayunos, creo que no ha entendido o no se ha detenido a pensar que Dios quiere para sí mismo, da tristeza como el enemigo de Dios a cautivado muchas mentes y corazones haciéndoles pensar y creer con todo el corazón, que en estas fechas donde anualmente se simboliza y recuerda la muerte y resurrección del Señor, puede pagar por todos los pecados y cancelar la cuota de un favor que ha recibido de parte de Dios.

Si tu practicas esto, te lo digo con todo mi corazón y te traigo la palabra de Dios para que me comprendas que no somos salvos por la religión que profesamos, sino mas bien por lo que Dios quiere de nosotros. Sabes que Pedro nunca toco la fecha del padecimiento de Jesús para recordar que el lo negó y recibió perdón por esa falta. Amigo entiende lo que el apóstol quiso que todos entendieran “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia” (1 Pedro 1:15), nuestras vidas está llenas de deseos carnales que lamentablemente nos alejan del Señor los cuales Pablo les pide a los Colosenses “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros” (Colosenses 3:5) y a los Gálatas les dice “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Tampoco es por las obras que hagamos, nada que tu hagas por tu propia cuenta o sacrificio te puede dar la salvación sino que reconozcas a Jesús como tu único y suficiente salvador y empieces a dar frutos digno de que eres hijo de Dios, ya que dice la palabra “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7), querido amigo y hermano que te detuviste a leer esto, Dios es Dios no lo intentes engañar como si fuera un niñito o como a otra persona, el no puede ser burlado, lo que tu siembras eso vas a recoger y si nunca te has rendido ante el como para dejarlo formar parte de tu vida, déjame decirte, que sus bendiciones nunca te han dejado, pero eso no quiere decir que estés aprobado por el.

Dios lo que pide de nosotros es sinceridad de corazón en todo lo que hacemos para el y que no pretendamos tenerlo como a un niñito de un orfanato que solo el día del niño le llevan regalos, o como los malos hijos que se acuerdan de sus madres solamente el día de la madre o el de cumpleaños, nuestro Señor no pide eso de nosotros, el quiere que nos acordemos cada día de nuestra vida, para agradecerle ese sacrificio que el hizo por nosotros, ya que su padecimiento fue hasta el extremo doloroso y lo particular e increíble que aun sabiendo que lo tendríamos en poco, siguió camino al gólgota pensando en ti y en mi y sabiendo que si podemos darle mas que una semana de sacrificio o de ritos, a pesar de que muchos no se detienen a pensar por un momento en si eso es lo que realmente anhela Dios de nosotros.

“Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmos 51: 16,17

No seamos insensatos en pensar que Dios se compra caminando descalzo o latigandonos el cuerpo, ni con dinero, ni con nada que podamos darle, solo con un corazón arrepentido por los pecados y dispuesto en no volver a ellos para seguir viviendo sometido al pecado, mi sacrificio no me acerca a Dios, solo un corazón rendido ante el te puede acercar y hacerte pasar de una vida de pecado, a una en santidad como lo pedía Pedro “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1:15) los santos no están en las iglesias como nos lo han venido enseñando, los santos somos aquellos que hemos dejado que el Señor nos santifique por medio del Espíritu; “elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.” (1 Pedro 1:2).

Me tome el tiempo para cada versículo, porque es necesario que entiendas que cuando dejes morar a Jesús en tu vida para ser obediente a su palabra y comprendas que ya el sacrificio fue hecho, tu no necesitaras sacrificio para obtener salvación y perdón por los pecado, solo reconocer y obedecer a Dios y el te hace salvo.

“No es tu sacrificio que te acerca a Dios, sino tu corazón; entrégalo al Señor pues el te ama; sin Dios no hay felicidad verdadera solo momentánea”

Autor: Juan C. Aguilera
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Devocional Diario
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Si en algo tuvo razón Carlos Marx en el desarrollo de su teoría económica , fue en afirmar que al hombre lo mueven sus intereses individuales, o sea el lado oscuro del egoísmo, ese que nos dice: “primero yo, segundo yo y tercero yo”. Esto opera a todos los niveles sociales y económicos, casi se podría decir que nace con el hombre pues aprende a manipularlo desde bebé cuando manifiesta en forma por demás locuaz “este juguete es mío y de mas nadie”. ¿Instinto de conservación?, sea de integridad física o de propiedad, existe.

Marx, en una óptica enjuta vio a la sociedad solo como un ente económico dentro del cual el hombre interviene como capitalista o como mano de obra, y en ese mundo cruel los intereses del capitalista se contraponen a los de los trabajadores a los que prefiere llamar “proletarios”, resuelve ese conflicto mediante lo que él llama la “lucha de clases”, en la cual el proletario desplaza al capitalista en la producción de bienes, no para ser otro propietario, sino para que los dueños supuestamente sean todos los proletarios, pero ese “todos” personificado por “nadie’, por lo cual quien representa a “todos” es el caudillo de la revolución o, en el mejor de los casos, “el cogollo” de la burocracia gubernamental. Pareciera sencillo y fácil de llevar a cabo, pero “del dicho al hecho; hay mucho trecho”, la práctica presenta muchos problemas, para empezar que eliminando el sentido de propiedad del individuo y pasándolo a “propiedad de todos”, o sea a nadie, se pierde el incentivo de progresar y se gana la inercia del estancamiento, ya que al fin y al cabo “¿para qué romperse la espalda trabajando si de todas maneras se va a ganar lo mismo?, ¿para qué aspirar a premios materiales si eso no es bien visto?, ¿quién cuidará los activos de la compañía si ellos son de “nadie”?

Desde los principios cristianos tal visión es incompleta, por materialista y por ignorar algo que hace al hombre distinto: su espíritu, su vocación de libertad que se rebela contra todo “zoológico humano” que desee esclavizarlo, la vida no se resuelve expropiando, expulsando, relegando, con violencia, despojo, con nueva versión criolla del “quítate tú para ponerme yo”, así no hay solución estable, la única que propone la paz y justicia es la del amor que el propio Jesucristo nos vino a enseñar (San Marcos 12:30-31).

¿Amor?, dirá alguno: “eso es imposible; simple teoría que nunca se hará realidad con hombres imperfectos”. ¡De acuerdo!, el hombre no es perfecto, por ello es que Jesucristo nos llamó a buscar la perfección, ¿dónde? ¿en las cosas materiales? ¡por supuesto que no! esa se busca donde hay perfección, en la Trinidad de Dios Padre, Dios hijo, Dios Espíritu Santo.

Tenemos ante nosotros la llamada Semana Santa, que la mayoría transforma en semana de juerga. Esta es una buena oportunidad para volvernos a Dios y preguntarle hasta dónde lo ignoramos obedeciendo con fervor a hombres que solo hablan de cosas materiales, ignorando a él que nos dio un espíritu para ofrecérselo como morada.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Diario El Tiempo
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Cristo Resucitó de entre los muertos

Lucas 24 : 2 - 6

"Y hallaron removida la piedra del sepulcro;
y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;
y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
No está aquí, sino que ha resucitado."

Hoy recordamos que hace mas de 2000 mil años, Jesucristo vino a la tierra para ofrecer el plan de salvacion de Dios a la humanidad que se encontraba sumergida en el pecado y totalmente apartada de Dios.

Cristo El Salvador, en un pesebre, junto a animales y en total humildad nació por obra y gracia del Espiritu Santo de una manera sobrenatural, extraordinaria para ser el Redentor del mundo, esa oveja sin mancha que pago el precio de sangre por todos nosotros en esa cruz. Quien imaginaría, que aquel hombre justo, sin pecado alguno, el cordero de Dios, aun siendo hombre como tu y como yo vino a la tierra a rescatar lo que se había perdido, a rescatar lo mas hermoso creado por Dios, LA HUMANIDAD!

Durante su tiempo en la tierra, luego de ser bautizado, comenzó su ministerio, haciendo milagros, sanando enfermos, levantando muertos, predicando las buenas nuevas de salvación a la humanidad para así de esa forma poder llegar a tener una comunion directa con Dios.

Amado hermano, hoy podemos recordar y darnos cuenta del sacrificio que SOLO EL HIJO DE DIOS pudo hacer por nosotros al pasar por todo ese sufrimiento, ser azotado, escupido, maltratado y finalmente ser crucificado como el peor de los malhechores existentes en aquel tiempo. Sacrificio que hizo para que hoy tu y yo podamos tener vida Eterna, podamos tener una relacion personal con Dios, podamos conocer sus maravillas y lo mucho que nos ama, y lo mucho que desea que le conozcamos y que estemos en su presencia y hagamos su voluntad.

Amigo lector, en este momento te invito a que reflexiones por un momento, ahi en silencio, y recuerdes que SOLO CRISTO pudo morir por ti y por mi, SOLO CRISTO pudo llevar tus pecados en esa cruz y darte hoy la salvacion que NADIE mas te puede dar. Reconoce en este momento que es Tu Creador, Tu Salvador y permitele entrar en tu corazon y que comienze a mostrarte lo bonito que es la vida junto a Él.

Tengamos presente día a día que pecando estamos crucificando a Cristo una y otra vez, pero que Él en su infinita misericordia espera que llegues al arrepentimiento y le pidas perdón.

Dios hoy día está mas vivo que nunca, y las cosas que pasan en el mundo entero es porque ya estan escritas en la Bíblia y es su voluntad, pero Él te quiere dar la salvación y la vida eterna que satanas te quiere quitar.

Quieres conocer a Dios? Buscalo de corazón, acercate a Dios y Él se acercará a ti.

Jesucristo murió, pero al tercer día Resucitó, esta Vivo y quiere darte la Vida Eterna. Buscalo porque Viene Pronto!

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: El Blog de K.M.Q.L
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Resurrección de Jesús


Marcos 16: 5, 6

“Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron. Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron”.

Cuando todo parecía acabado, con un Jesús crucificado, muerto y sepultado, con unos fariseos y escribas felices de haber completado su propósito vil, con un Satanás saltando de alegría porque pensaba que había matado al Hijo de Dios, aun faltaba algo.

Las palabras de Jesús al decirles a sus discípulos que al tercer día resucitaría habían de cumplirse.

Es que Dios es un Experto en casos únicos, pues tiene un estilo propio de actuar, porque cuando las cosas parecen acabadas, siempre nos sorprende con algo y en esta ocasión no iba a ser la excepción.

Jesús resucita exactamente en la fecha que le había dicho a sus discípulos, con su resurrección se estaba venciendo a la muerte, ¿Imagínate la cara de Satanás al ver que sus planes no salieron como lo esperaba?

Jesús estaba venciendo a la muerte, resucitando para nunca más morir. Con su resurrección estaba dando paso a una vida eterna preparada para todos aquellos que vinieran a El: “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.” (1 Corintios 15:21-22.)

La Victoria que Cristo nos dio se encuentra en su Resurrección, el apóstol Pedro lo declara en una de sus cartas: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.” (1 Pedro 1:3-6.)

Amados hermanos, que lindo es saber y tener la convicción firme de que su resurrección trajo a nuestra vida una salvación eterna, cuan agradecidos deberíamos estar cada día de nuestra existencia con Dios por su hermosa obra para con nosotros, que aun siendo pecadores, Cristo murió y resucito para darnos vida eterna.

No hay palabras existentes para querer agradecer TODO lo que Jesús ha hecho por nosotros, pero mas allá de las palabras podemos demostrar ese agradecimiento viviendo una vida santa y ordenada para gloria de El.

Si alguien quiere agradecer a Dios por la vida eterna que le ha regalado, lo puede hacer viviendo una vida que agrade y exalte su Nombre.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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Perdónalos, porque no saben lo que hacen

Lucas 23: 34

“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

Era un episodio casi increíble, el Hijo de Dios yacía clavado en un madero a la vista de muchos, humillado, azotado y en sus últimos minutos de vida. Es increíble que al hombre que habían recibido con palmas y cantos, ahora estuviera muriendo como el peor de los malhechores.

Si, ese era Jesús el Hijo de Dios, tomando el lugar que te correspondía, ese lugar que no tenia nada que ver con su forma de vida, ese lugar que denotaba la bajeza a la que habíamos llegado al matar a un hombre sin mancha ni pecado.

Quizá tu o yo hubiéramos hecho lo mismo, quizá hubiésemos sido uno de los que le gritaban blasfemias, de los que se burlaban de su condición, de los que deseaban que pagara por algo que jamás había hecho.

Lo mas lógico humanamente hablando era odiar o repudiar a aquellos que le estaban siendo los actores materiales de su progresiva muerte, pero el hombre que yacía de ese madero, no era un hombre como tu y como yo, era el Hijo del Dios viviente.

A pesar del gran sufrimiento que padecía y de su expresión de agonía, Jesús clama a su Padre y dice: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

¿Perdón porque?, si eran merecedores del castigo mas fuerte que existiera, estaban matando al hombre mas justo sobre la faz de la tierra, estaban asesinando como el mas vil de los ladrones al que jamás hurto, robo o realizo algún acto en contra de las leyes, mas Jesús dijo: “Perdónalos”.

¡Ah!, cuanto necesitamos aprender de Jesús, ¿Por qué buscar el Perdón de aquellos que me están humillando?, ¿Por qué buscar el perdón de aquellos que me están asesinado injustamente?, ¿Por qué?, Por la simple razón de que te amaba y necesitaba pagar el precio de sangre por ti, para que ahora tu fueras libre de todo pecado.

No era justo humanamente hablando, pero en el ámbito espiritual era lo que tenia que suceder, ya que se necesitaba de una oveja sin mancha para liberar a la humanidad de la esclavitud del pecado y Jesús estuvo dispuesto a tomar el papel de oveja.

Amado hermano, Dios quiere que seamos conciente de lo que su sacrificio significa, creo que cada uno de nosotros debería valorar ese sacrificio a diario y no solo en una semana en especial, creo que nuestro modelo de vida debería girar alrededor de tener en cuenta que lo que Jesús hizo por mi vale tanto la pena que necesito demostrarle mi agradecimiento a través de una vida santa, apartada del pecado.

Hoy en día posiblemente estemos llevando una vida que no es para nada agradable a Dios, pero valdrá el: ¿Perdónalos, porque no saben lo que hacen?, creo que hoy en día cada uno de nosotros sabemos bien lo que hacemos, somos concientes de nuestros actos y de lo que significa fallarle a Dios.

Entonces si esto es así: ¿Por qué seguimos viviendo una vida de pecado?, No podemos aprovecharnos del sacrificio de Jesús, el murió por ti y pago tus pecados, te perdona y ahora quiere que ya no peques mas, entonces frente a esto: ¿Qué excusa pondremos?

El “no saben lo que hacen” ya no es valido para aquellos que tenemos el conocimiento de Cristo, ahora somos responsables de nuestras acciones y cada una de ellas tiene que ir orientadas a glorificar el Nombre de Jesús.

Amado hermano, que esta semana sea una semana en la que dispongamos con todo nuestro ser a que cada día del año pueda ser una razón para ser santos delante de Dios y Fieles a su modelo de vida que nos fue presentado a través de Jesucristo.

Que lo que hagamos cada día de nuestro diario vivir sea agradable a Dios y que exalte por todo lo alto el sacrificio hermoso que Jesús hizo por ti y por mí.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales Leer más...

Reflexión de Semana Santa


Romanos 5: 10

“Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”.

En esta semana el mundo entero conmemora la muerte de Jesucristo el Hijo de Dios el cual vino a la tierra tomando forma de hombre y sin experimentar pecado murió por cada uno de nosotros para darnos vida eterna.

A esta semana en especial le llaman: “Semana Santa”, pero ¿Será que verdaderamente es una Semana Santa para nuestra vida?, en especial en esta semana todo mundo tiene vacaciones, las cuales utilizan para ir con la familia a la playa, a ciudades o pueblos a visitar a sus familiares o para simplemente descansar en casa, otras personas utilizan esta semana para ir de fiesta con sus amigos y realizar acciones que no tienen nada que ver con la santidad que debería reflejar esta llamada “Semana Santa”.

Lastimosamente en casi todos los países o por lo menos el mío es donde se incrementan en gran manera las muertes de personas que debido al alto consumo de alcohol o drogas se ven envueltos en diferentes accidentes automovilísticos o situaciones que le llevan a la muerte, los hospitales se llenan de personas que sufren cualquier clase de percance, las personas ahogadas en las playas aumentan y así un sinfín de situaciones que lejos de denotar santidad denota la falta de reconocimiento y temor que el hombre tiene de Dios.

Personalmente no celebro una semana especifica como “Semana Santa”, porque desde que conocí a Cristo he entendido que cada día, que cada semana, que cada mes o cada año tiene que ser lleno de santidad de mi parte hacia a Dios. Yo no puedo estipular una sola semana para consagrarme a Dios por lo hermoso que ha sido al dar su vida por mi, al contrario mi vida debería ser una ofrenda agradable a Dios en mi manera de vivir, demostrando con esto el agradecimiento que tengo al hecho de que Jesús dio su vida por mi.

Amado hermano, Dios no se merece solo una semana de agradecimiento o de consagración, al contrario el sacrificio que Jesús hizo por ti deberíamos de recordarlo a diario para evitar caer en el pecado y pisotear dicho sacrificio. Cada día de nuestra vida tendría que ser una razón mas para valorar el hecho de vivir en santidad, pues esa es la voluntad de Dios al salvar nuestra vida.

Es momento de reconocer que Dios anhela de mí una vida santa que no tiene que estar sujeta a una sola semana al año sino que a un modelo de vida que debo seguir tratando de imitar a Jesús. Te invito a que no dediques solo una semana a buscar de Dios o a tratar de vivir santamente, sino que cada día que te levantes puedas experimentar la misericordia de Dios y puedas reconocer que el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario fue tan grande que no te alcanzaran los días de tu corta vida acá en la tierra para agradecer el precioso acto de amor que realizo por ti y por mi.

Que cada semana de nuestra vida sea una SEMANA SANTA dirigida especialmente para nuestro único y suficiente Salvador.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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¿Semana Santa?

Lo que mucha gente llama "Semana Santa" o "Semana Mayor": se ha venido convirtiendo en una mezcla de tradiciones, devoión y desenfreno. Para algunos: son días de playas y bañarse en los rios o en el mar; exhibiendo voluptuosamente sus cuerpos, casi desnudos y sin pudor.

Millones de personas en todo el mundo, se angustian desesperados por viajar, para escapar de su entorno habitual. Muchos de ellos parecen ahogados o en accidentes automovilisticos; viniendo a ser la semana con mayor indice de muertes y consumo de bebidas alcohólicas.

Hay quienes prefieren ir al cine, para ver películas alusivas a la Pasión del Mesías: Desde su agonía en el Huerto de Getsemaní, hasta su crucifixión, muerte y resurrección, conforme a las sagradas escrituras.

Hace cerca de 2000 años, se cumplieron casi todas las Profecías Mesianicas, en un Judío Sabra, llamado "YESHUA" (Jesús), que significa: "SALVADOR".

Según el profeta Zacarías, sería el Rey manso y humilde que entraría en Jerusalem, montado sobre un pollino de asna y lo venderían por 30 piezas de plata. El Salmista David, profetizó que el Mesías sería crucificado; le clavarían las manos y los pies, lo coronarían con espinas, le traspasarían el costado y le darían a beber vinagre mezclado con hiel amarga: TODO SE CUMPLIÓ...!

El profeta Isaias (Capitulo 53), describió los grandes sufrimientos que habría de padecer el Mesías "Rey de Israel". Su muerte y resurección: Dijo que sería "DESPRECIADO Y DESECHADO entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto, angustiado El y afligido, no abrió su boca; como cordero fué llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca. Se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fué en su muerte; AUNQUE NUNCA HIZO EL MALDAD, NI HUBO ENGAÑO EN SU BOCA. Con todo eso, el Señor quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento".

También profetizó diciendo: "CUANDO HAYA PUESTO SU VIDA EN EXPIACIÓN POR EL PECADO, VERÁ LINAJE" y lo está viendo: Porque la familia de Dios "somos los creyentes" que nos contamos hoy, por millones y millones, en todo el mundo.

Oseas profetizó que el Mesías resucitaría al tercer día. Peregrinos de todas las naciones suben a Jerusalem, diariamente, para contemplar la Tumba Vacía, con un letrero que dice: "NO ESTÁ AQUI, HA RESUCITADO".

A los lados del Señor Jesus, colgaron ados malhechores; uno se burlaba del Salvador del mundo, mientras que el otro lo reprendió diciendo: "¿Ni aún temes tu a Dios, estando en la misma condenación?. Nosotros a la verdad justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo". Y dijo a Jesús: "Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino". Entonces Jesús le dijo: "De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraiso".

Amigo lector, no esperes, hasta que tus pecados y tus problemas o tu indiferencia te crucifiquen con los clavos del remordimiento; "CREE EN EL SEÑOR JESUCRISTO Y SERÁS SALVO TU Y TU FAMILIA". Pues "Con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para la salvación".

Autor: Jaime Puertas.

Si esta reflexión ha llegado a tu corazon, te invito a que repitas de corazón esta oración:

"Señor Jesús, tu eres el Hijo de Dios, que moriste por mis pecados y resucitaste al tercer día, para darme la vida eterna. Te confieso que soy pecador y te pido que perdones mis pecados y que limpies mi corazón con tu sangre. Yo te recibo como mi Salvador y Señor de mi vida. Dios mio, recíbeme como tu hijo (a), tu eres mi Padre. Dame el gozo de la salvaión y lléname de tu paz; en el nombre de Jesús, Amén y Amén...!"
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¿Semana Santa?... prefiero cavilar un poco sobre el concepto encerrado en la palabra "santa". Desde niño siempre ví a los santos y santas como una figura con aureola en la cabeza y con una "especialización" en particular; mi tía Claudia encargaba a San Pancracio los objetos que perdía, le atribuia la función que desarrolla la oficina "lost and found" en los hoteles del norte, para las solteronas estaba San Antonio, otros tantos "especialistas" como Santa Bárbara o Judas Tadeo tenían otras fortalezas, también existían santos adscritos a ciertas congregaciones religiosas, en mi caso salesianos, allí era Don Bosco y Domingo Savio, y a nacionalidades: mi tío italiano le rezaba a Gema Galganni.

Hoy a Dios gracias, no uso a los santos como "secretarios de reclamos y milagros", he aprendido que aun cuando los santos existan, no tiene lógica encargarles tareas que no son de su incumbencia, esto es: si pensamos que el santo cual o el santo tal, partió hacia la gloria de Dios, ¿donde esta establecido que por ello las oficiarían eternamene como secretario de reclamo y milagros?, ¿acaso lo dice la Biblia? Lo que si dice la Biblia y lo dijo el propio Jesucristo: "nadie va al padre sino a través de mi" (Juan 14:6), por eso nos llamamos cristianos, pero a la hora de pedir y orar nos dirigimos a los secretarios en lugar del jefe, el cual afirmó categoricamente:

"Yo soy la puerta; el que por mí entrare , será salvo y entrará, y saldrá y hallará pastos" (Juan 10:9) y para que no quedasen dudas aclaró: "Yo soy el buen pastor, el buen pastor da su vida por las ovejas" (Juan 10:11). Creo que la unica explcación o respuesta del porqué hay quienes han recibido milagros solicitados a santos intercesores, solo Dios la puede dar, Él sabrá si por los oficiantes o si por la fé depositada en la petición.

Santo es todo hombre que logra obedecir el proposito y los designios del creador, eso no es aburrido ni extraterrestre, no implica levitar ni poseer aureola, ni hacer milagros, significa tener una fe autentica que dé frutos, porque "todo arbol bueno da buenos frutos, pero el arbol malo da frutos malos. No puede el arbol bueno dar malos frutos, ni el arbol malo dar frutos buenos. Todo arbol que no da frutos, es cortado y echado al fuego. Así que, por sus frutos los conocereis" (Mateo 7:17-20).

¿Cuales son los buenos frutos?: "amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, contra tales cosas no hay ley" (Gálatas 5:22-23), usted podrá decir que reunir todas esas cualidades es difícil, lo cual es cierto, ¡nadie dijo otra cosa!, lo importante es estar en la pelea diaria por lograrlas, pidiendo ayuda de Dios, luchando por vencer los malos frutos, esos que nos apegan a lo terrenal y nos condenan a ser arbol malo: "adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disenciones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías y cosas similares a estas" (Gálatas 5:19-21). ¿Con cuales frutos asociaría usted la Semana Santa?...¡piénselo!

Autor: Helmut Schate
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