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Cierto es que hasta las malas experiencias tienen algo bueno: las lecciones que encierran. El sábado 27 salí temprano a las calles y las conseguí lavadas por la lluvia que también barrió juntando mucha basura en los puntos más bajos del escurrimiento. Vino la reflexión: nos portamos como cerdos a la hora de tirar basura en las calles; no importa el carro, condición social, sexo ni edad, para lanzar por la ventana: botellas, latas, papeles y hasta vasos y pañales desechables, sencillamente no vemos la ciudad como propia, ni siquiera como extraños pues la mínima cortesía del visitante radica en no ensuciar la casa ajena. Ahora, si sumamos que la autoridad responsable de la ciudad parece permanecer en una larga vacación, nos ganamos el campeonato de los cochinos.

En pleno palo de agua, rodando lentamente para no quedar varado en medio del verdadero torrente, con cuidado para que el motor no se apague, en fila india, con un solo propósito: respetar y ser respetado, ¡vano intento!; no faltó el rústico o pick up que despreciando a todo el mundo, pasó por lo más profundo levantando una gran ola, como diciendo: “Me importan un bledo, estúpidos”, creyéndose muy vivo e inteligente, sin siquiera vislumbrar la estupidez en su propio acto.

Hay otro personaje aún peor, ese que comete un acto muy parecido al anterior, mojando a los demás, haciendo olas en las infaltables lagunas de aguas que sin llover se juntan en la avenida Fuerzas Armadas o en la Intercomunal a la altura de Las Garzas, donde conseguimos lagunas, pero de aguas negras; aquí “los vivos” ejecutan su acto de indolencia y desprecio por los demás bañando a medio mundo, pero con una diferencia que al parecer ignoran: el agua negra en sus chasis también los baña y perjudica, el agua negra es altamente corrosiva, ¿podrá un cerebro de chorlito siquiera entenderlo?

Una vez más pude constatar que el peatón es un ciudadano paria, inexistente para las autoridades; en muchos lugares ni siquiera tiene aceras para caminar, ahora si desea atravesar la calle en la Intercomunal las debe oficiar de kamikaze o de hombre rana.

Un amigo chofer de taxi se lamentaba sobre el estado del país y hacía una pregunta: "¿Cómo ve usted la situación actual?, ¿ve usted una salida a la tragedia en que vivimos?". Me costó mucho dar una respuesta esperanzadora pues cuando hay excesos y abusos por todos lados, no hay normalidad, en eso hay mucha semejanza con la experiencia chilena: después de un Allende vino un Pinochet, pero la estabilidad democrática volvió solo 20 años después. Los extremos siempre son malos.

Y así son nuestras vidas, tenemos la solución, existe pero la ignoramos. Búsquela sin prejuicios, abra su mente y responda en su interior si hay una salida mejor en cualquier teoría humana. Le desafío a leer el mensaje en: Mateo 5:43, 19:19, 22:39, Marcos 12:31, Lucas 10:27, Romanos 13:9, Gálatas 5:14, Santiago 2:8. Si tras estudiarlos no entiende…. ¡hermano! … ¡preocúpese!: le veo en una eternidad "muy calefaccionada".

Escrito por: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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Nuestros ojos perciben a las personas como gordas, flacas, bajas, altas, feas, bonitas, nuestro olfato califica al hediendo o perfumado, nuestros oídos clasifican al que habla duro, ronco, chillón, o afónico. Nuestras características físicas son detectables por medio de nuestros sentidos. Lo que está a la vista de los demás también debería estar para nuestros propios ojos pero curiosamente tendemos a ignorarlos, incluso quien está pasado de peso suele molestarse si se lo recuerda.

Hay otro aspecto que no se capta con los sentidos: el carácter, cuyos rasgos son intangibles, no visibles, ni olibles, ni audibles, es el espejo del espíritu, lo definen como “animo, valor, aliento, brío, esfuerzo”, ese carácter albergado por nuestro espíritu resulta de la sumatoria de mente, emociones y voluntad, todos encerrados en ese contenedor llamado espíritu, el que si está iluminado por el Espíritu de Dios brillará por sus características de “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza” (Gálatas 5:22), mas si ese espíritu es gobernado por el cuerpo y sus sentidos, tendrá el riesgo inminente de “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, homicidios, borracheras y orgías”(Gálatas 5: 19-21).

No existen señales externas visibles a simple vista que digan “este hombre (o mujer) es iracundo, idolatra, conflictivo, adúltero, depravado, borracho o asesino”, lo que hace posible captar esto en los demás es la convivencia, auto diagnosticarse es imposible, por tal razón es que Jesucristo nos advirtió: “¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano” (Marcos 6:42), necesitamos quien nos ayude a sacar esa viga, un ermitaño con espejo siempre podrá saber si está sucio o limpio, gordo o flaco, feo o bien parecido, pero difícilmente podrá captar sus cualidades espirituales, por esa simple razón los cristianos tenemos como obligación el congregarnos, ser parte de la gran familia, para ayudarnos, para exhortarnos, para advertirnos sobre la faceta de nuestro carácter que atenta contra esa luz proveniente de Dios. Pero, así como recibir a una persona obesa con un “¡que gordo estas!”, tampoco se puede decir a un hermano “¡cuán soberbio eres!”; así como en lo carnal se puede aconsejar a un desconocido sobre los riesgos de la obesidad sin ofenderlo, con mayor razón se podrá avisar amorosamente a un hermano sobre sus debilidades: “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino que exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”. (Hebreos 10: 24-25).

En definitiva: es necesario congregarse para agradar a Dios.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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¿Cambios superficiales o radicales?

Galatas 5: 16-17

“Por eso les digo: obedezcan al Espíritu de Dios, y así no desearan hacer lo malo. Porque los malos deseos están en contra de lo que quiere el Espíritu de Dios, y el Espíritu está en contra de los malos deseos. Por lo tanto ustedes no pueden hacer lo que se les antoje”

Cuando llegamos a los caminos del Señor pensamos que todo va a seguir siendo como lo era hasta ese momento; bueno en realidad si lo pensamos fríamente, si; todo puede continuar tal cual, pero ese instante en que le decimos a Dios toma mi vida, te la entrego por completo, El esta escuchando mi clamor, mi petición, quizás mi ruego. Porque cuando le pedimos eso, es porque estamos en unas circunstancias en las cuales no podemos mas, y sentimos que solo El nos puede ayudar. Ciertamente es así, El es el único que lo puede hacer. Pero nosotros tenemos que darle el paso o mejor dicho dejar que haga su obra en nosotros, y es a partir de allí en el que debemos aplicar el versículo inicial: Debemos obedecer al Espíritu. Y como lo hacemos? Y ¿Quién es el Espíritu? ¿Cómo sé que estoy haciendo las cosas del Espíritu? Preguntas importantísimas; El proceso de cambiar, porque de eso se trata, cambios en nuestras vidas.

“Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva” (2 Corintios 5:17). En esta nueva etapa de nuestras vidas, entra un elemento de suma importancia que nos ayudará con estos cambios, ese elemento se llama La Biblia; ella será como la constitución que nos dirá cuales son nuestros deberes y derechos en el área espiritual, de esa forma podremos saber si estamos haciendo todo correctamente. Pero tampoco se trata de hacer las cosas como se dice en el argot de los estudiantes, al caletre, es decir; que las hago solo porque las dice en la biblia, tenemos que dejarnos guiar por El Espíritu, esa presencia maravillosa que se siente cuando estamos en una conexión directa con nuestro creador.

Los cambios tampoco van a surgir de un momento a otro, recordemos que es un proceso, y va poco a poco; y todas esas cosas que hacíamos en nuestra vida vieja ya nos las haremos, porque sencillamente ya no nacerán en nuestro corazón hacerlas. (Galatas 5:19-21). Tampoco se trata de convertirnos en religiosos, que hacemos todo por pura apariencia, recordemos que podremos engañar al mundo entero, pero a Dios que lo ve todo, a El no lo podemos engañar, El conoce nuestros corazones; “Todo el mundo conoce la conducta de los que obedecen a sus malos deseos: no son fieles en el matrimonio, tienen relaciones sexuales prohibidas, muchos vicios y malos pensamientos. Adoran a dioses falsos, practican la brujería y odian a los demás. Se pelean unos con otros, son celosos y se enojan por todo. Son egoístas, discuten y causan divisiones. Son envidiosos y hasta matan; se emborrachan y en sus fiestas hacen locuras y muchas cosas malas. Les advierto, como ya lo había hecho antes, que los que hacen esto no formarán parte del reino de Dios”“… Ustedes tratan de aparecer delante de los demás como personas muy honestas, pero Dios los conoce muy bien. Lo que la mayoría de la gente considera de mucho valor, para Dios no vale nada” (Lucas 16:15).

Amado Hermano en Cristo, lo único que debemos hacer para que el Espíritu nos guíe por el camino correcto es: Orar, leer la palabra y dejarnos llenar del amor de Dios, para que El en su infinita misericordia nos restaure por completo, disciplinándonos cada día y seamos cambiados radicalmente, para ocupar el lugar que Dios nos da como sus hijos amados y predilectos, además llenos de bendiciones en abundancia. “Si ahora ustedes están sufriendo, es porque Dios los ama y los corrige, como si fueran sus hijos. Porque no hay un padre que no corrija a sus hijos” (Hebreos 12:7).

“Pero aquellos que la aceptaron (la palabra) y creyeron en ella, llegaron a ser hijos de Dios” (Juan 1:12). Y no seamos cristianos Light, que todo lo hacemos superficialmente, pero cuando Dios nos pide hacer lo correcto sencillamente decimos no puedo, y nos quedamos estancados en nuestra vida espiritual, hacemos como los cangrejitos, es vez de ir para delante vamos para atrás.

Avancemos recordemos que “en Cristo todo lo podemos porque El nos fortalece” (Filipenses 4:13).

Autora: Yanixa Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Palabras de Esperanza
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Nuestro testimonio habla mas que mil palabras

Romanos 10:9,10

“Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.”

Mucha gente hoy día viendo los acontecimientos mundiales en los periódicos, noticieros e internet, sienten en sus corazones la necesidad de buscar algo que calme sus inquietudes acerca de lo que les espera mas allá de la muerte. Gran parte de estas personas terminan buscando en sitios equivocados la ayuda que necesitan como por ejemplo centros espiritistas, consultorios psiquiátricos, donde poco o nada hacen referencia al Dios Todopoderoso, el que tiene bajo cuidado a cada uno de nosotros.

Mas allá de la muerte existe otra vida que no se gana con solo “buenas acciones”, pues dice la Biblia “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:16,17) y tu me puedes asegurar que amas a Dios y que al morir vas al cielo, pero permíteme hacerte unas preguntas: ¿Amas a Dios por sobre todas las cosas?, ¿Estas guardando todos sus mandamientos?, ¿Estas llevando una vida conforme a su palabra?, ¿Has confesado con tu boca que Jesucristo es el Señor y crees en tu corazón que has sido salvo? ¿Crees que el cielo se gana con buenas obras? Te invito a que ahí donde estas te hagas estas preguntas y medites en las respuestas.

Cada vez que predicamos la palabra de Dios, invitamos a las personas que no le conocen a hacer una confesión de Fe, en la que reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador convirtiéndose de esa forma en hijos redimidos por la sangre del hijo de Dios. Mucha gente hoy día engañada por el enemigo de nuestras almas, creen que porque alguna vez en la vida hicieron una oración, ya son salvos, pero viven violando cada uno de sus mandamientos y mal poniendo el nombre de nuestro Señor con cada una de sus acciones ignorando por completo que deben llevar una vida conforme a la palabra de Dios.

Amigo lector, si tu alguna vez hiciste una oración de confesión, pero estas cumpliendo poco o casi nada con lo que esta escrito en la Biblia, déjame decirte que aun estas a tiempo de corregir tu manera de vivir y llevarlo conforme a la palabra, Dios cada día nos extiende su misericordia y nos permite que nos demos cuenta de que en nuestras vidas aun hay cosas que a Dios no le agradan y que para seguir camino a la perfección debemos dejar que el moldee en nosotros y así la gente pueda ver un digno ejemplo en nosotros de que hemos sido realmente cambiados y renovados por Dios.

Lamentablemente en el pueblo de Dios hay mucha variedad de creyentes, que lejos de dar testimonio con toda su forma de vivir, están a cada momento de sus vidas mal poniendo el nombre de nuestro amado Señor, predicando a un Cristo corrupto, a un Cristo que no demuestra santidad, ni integridad, ni confianza mucho menos amor. ¡Que triste realidad!

En este camino he encontrado creyentes que de lunes a sábado llevan una vida que deja mucho que desear y el domingo van como si nada a las iglesias y ¡Alábalo que El Vive!, a este tipo de personas el Señor les llama ¡Fariseos Hipócritas!, ya que con la boca hacen mucho pero con sus actos, hacen nada. Hermanos, nuestros actos hablan mas que nuestras palabras. Lamentablemente esos ejemplos de vida son los que toman los nuevos creyentes que llegan a las congregaciones hoy día, y por tal razón esos nuevos creyentes toman un concepto muy transgiversado de lo que es realmente el evangelio.

Estimados hermanos, recordemos que el mundo tiene su mirada puesta en cada uno de nosotros, y que cada día Dios nos renueva su misericordia permitiéndonos que prediquemos a un Cristo Santo, recordemos también que sus ojos están puestos sobre cada uno de nosotros, y que Jehová de los ejércitos va con nosotros a dondequiera que vayamos. ¿Cómo es posible entonces que el creyente en ciertas situaciones pensando que el Pastor de la congregación no lo esta viendo, puede hacer lo que va contra la sana doctrina?

Afortunadamente la obra es de Dios, y el predestinó a los que han de llevar realmente una vida que impacte a otras y así expandir el evangelio a toda criatura y cumplir con el mandato de nuestro Señor, cuando dijo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (San Mateo 28:19,20)

Cada día de nuestras vidas, parémonos firmes, recordemos que nuestra vida en esta tierra es pasajera y que tenemos una corona incorruptible y una vida eterna por la cual batallar hasta el fin.

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado” (Gálatas 6:7)

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Devocional Diario.com
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Acercarse a Dios o hacer algo que me justifique delante de Él

Romanos 14:11

“Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”.

La semana santa es celebrada en muchos países que han aceptado la realidad de que Jesucristo vino a esta tierra y se hizo hombre para padecer hasta morir por los pecados de la humanidad y también resucitar de entre los muertos con motivo de que el era el Hijo de Dios y por lo tanto como dice la escritura tendría que resucitar y ser levantado al cielo con poder y gloria.

Creo que en todas partes donde se reconoce a Cristo como el hijo de Dios y creen lo dicho por los evangelio hacen de alguna forma su fe o su creencia una utopía de lo que ellos quieren de Dios y en realidad nunca o pocas veces se detienen a pensar que el quiere para cada uno de nosotros; simplificar por temporada complicamos todo ya que el Señor no busca sacrificio que nosotros daríamos sino un corazón que de continuo esté dispuesto a rendirse delante de el.

Cuando escucho testimonios de personas que pretenden pagarle favores a Dios por medios de sacrificios del cuerpo o ayunos, creo que no ha entendido o no se ha detenido a pensar que Dios quiere para sí mismo, da tristeza como el enemigo de Dios a cautivado muchas mentes y corazones haciéndoles pensar y creer con todo el corazón, que en estas fechas donde anualmente se simboliza y recuerda la muerte y resurrección del Señor, puede pagar por todos los pecados y cancelar la cuota de un favor que ha recibido de parte de Dios.

Si tu practicas esto, te lo digo con todo mi corazón y te traigo la palabra de Dios para que me comprendas que no somos salvos por la religión que profesamos, sino mas bien por lo que Dios quiere de nosotros. Sabes que Pedro nunca toco la fecha del padecimiento de Jesús para recordar que el lo negó y recibió perdón por esa falta. Amigo entiende lo que el apóstol quiso que todos entendieran “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia” (1 Pedro 1:15), nuestras vidas está llenas de deseos carnales que lamentablemente nos alejan del Señor los cuales Pablo les pide a los Colosenses “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros” (Colosenses 3:5) y a los Gálatas les dice “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Tampoco es por las obras que hagamos, nada que tu hagas por tu propia cuenta o sacrificio te puede dar la salvación sino que reconozcas a Jesús como tu único y suficiente salvador y empieces a dar frutos digno de que eres hijo de Dios, ya que dice la palabra “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará” (Gálatas 6:7), querido amigo y hermano que te detuviste a leer esto, Dios es Dios no lo intentes engañar como si fuera un niñito o como a otra persona, el no puede ser burlado, lo que tu siembras eso vas a recoger y si nunca te has rendido ante el como para dejarlo formar parte de tu vida, déjame decirte, que sus bendiciones nunca te han dejado, pero eso no quiere decir que estés aprobado por el.

Dios lo que pide de nosotros es sinceridad de corazón en todo lo que hacemos para el y que no pretendamos tenerlo como a un niñito de un orfanato que solo el día del niño le llevan regalos, o como los malos hijos que se acuerdan de sus madres solamente el día de la madre o el de cumpleaños, nuestro Señor no pide eso de nosotros, el quiere que nos acordemos cada día de nuestra vida, para agradecerle ese sacrificio que el hizo por nosotros, ya que su padecimiento fue hasta el extremo doloroso y lo particular e increíble que aun sabiendo que lo tendríamos en poco, siguió camino al gólgota pensando en ti y en mi y sabiendo que si podemos darle mas que una semana de sacrificio o de ritos, a pesar de que muchos no se detienen a pensar por un momento en si eso es lo que realmente anhela Dios de nosotros.

“Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. Salmos 51: 16,17

No seamos insensatos en pensar que Dios se compra caminando descalzo o latigandonos el cuerpo, ni con dinero, ni con nada que podamos darle, solo con un corazón arrepentido por los pecados y dispuesto en no volver a ellos para seguir viviendo sometido al pecado, mi sacrificio no me acerca a Dios, solo un corazón rendido ante el te puede acercar y hacerte pasar de una vida de pecado, a una en santidad como lo pedía Pedro “sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1:15) los santos no están en las iglesias como nos lo han venido enseñando, los santos somos aquellos que hemos dejado que el Señor nos santifique por medio del Espíritu; “elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.” (1 Pedro 1:2).

Me tome el tiempo para cada versículo, porque es necesario que entiendas que cuando dejes morar a Jesús en tu vida para ser obediente a su palabra y comprendas que ya el sacrificio fue hecho, tu no necesitaras sacrificio para obtener salvación y perdón por los pecado, solo reconocer y obedecer a Dios y el te hace salvo.

“No es tu sacrificio que te acerca a Dios, sino tu corazón; entrégalo al Señor pues el te ama; sin Dios no hay felicidad verdadera solo momentánea”

Autor: Juan C. Aguilera
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Devocional Diario
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De alta demanda en el mundo actual y especialmente en Venezuela, deseada por la mayoría de sus ciudadanos, más escasa que la kriptonita, más codiciada que el oro, más buscada que la propia suerte, tiene nombre corto de sólo tres letras: Paz. Hay quienes afirman que para tener paz hay que prepararse para la guerra, ¿tiene eso sentido? ¿puede llamarse “pacificador” quien se prepara para el combate?

Eso suena como decir que para encontrar la verdad hay que mentir, guerra y paz son estados opuestos, contradictorios, que se niegan el uno al otro, quien predique tal cosa mas bien encaja en la descripción de Mateo 7:15 : “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”.

Para conseguir la paz es preciso ser manso, ¿será que la palabra manso induce a error?, el diccionario dice de ella: “de condición benigna y suave”, los seguidores de Jesucristo tenemos órdenes claras al respecto: “Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”. (Tito 3:2). El apóstol Santiago pregunta y responde: “¿Quien es sabio entre vosotros?, muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” (3:13).

Algunos mal informados creen ver en la mansedumbre una actitud de cobardía o estupidez, algo así como un bobo que no se inmuta ante lo que le suceda, esa creencia está muy alejada de la realidad: Jesús mostró una mansedumbre a toda prueba, pero echó “a patadas” a los mercaderes del templo y no quiso reducir a polvo a quienes lo injuriaron y ultrajaron. La mansedumbre como fruto del espíritu está mencionado en Gálatas 5, allí se hace distinción, entre esas “obras de la carne”, que provienen de lo terrenal y que se oponen a las “obras del espíritu” que provienen de Dios, claramente descritas: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”, Gálatas (5: 19-21) . En contraposición las obras del espíritu: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23).

Quien se dice cristiano debe ser pacificador, así lo establecen: Mateo 5:9: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Lucas 6:27: “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen”, exaltado claramente en Gálatas 5:23: “mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”.

Apelo a su inteligencia: aquí tiene el patrón que proviene de Dios para aplicárselo a todo aquel que dice respetar su nombre, la palabra no admite interpretaciones particulares.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Diario El Tiempo
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Se define “utopía” como: “Lugar que no existe, proyecto, sistema o doctrina optimista que aparece irrealizable en el momento de su formulación”. El hombre no es perfecto, pero “hecho a imagen y semejanza de Dios”, no perfecto, pero perfectible.

Quien se diga cristiano entiende lo dicho por Pablo en Timoteo 4: “Mi muerte está cercana. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera”. Una buena batalla peleada en una carrera donde lo que se aspira es llegar al final, cayendo en el camino, pero levantándose para luchar contra todo aquello que impide llegar a esa meta tan preciada, ¿cómo lo logra?: “He guardado la fe”, cuidada como cuida el testigo el atleta en carrera de postas, en este caso representa el ticket de entrada al cielo, “donde encontrará al Señor, juez justo, quien le entregará la corona como premio a la obediencia”, pero él no sólo premia a los que llegan primero, también hay premios para todos los que logran llegar a la meta: “Y no sólo a mí, sino también a todos los que esperan su regreso con ansias”.

Para los no creyentes esto resultará extraño, para los que creemos y conocemos la palabra, sabemos que todo lo dicho en ella es verdad, la vivimos y damos testimonio de ello. Creemos y conocemos a un Dios todo amor, todopoderoso, omnipotente y misericordioso que nos enseña que nada que provenga del mundo es perfecto ni verdad absoluta, por lo tanto quien aspire a tener “el paraíso” en la tierra, sólo conseguirá frustración y una gloria terrenal que se pudre y oxida, que no es el caso de la gloria eterna.

Hombres “imperfectos” han creado utopías, proyectos no realizables, para construir un paraíso en la tierra, fundamentados en que la felicidad reside en lo material. Por ello algunos creen en el capitalismo y otros en el marxismo, ambas teorías económicas que llevadas al terreno político han dado origen al liberalismo y al comunismo, los primeros sometiendo al colectivo al yugo del individuo, los segundos sometiendo al individuo al yugo del colectivo, ambos “yugos” al fin y al cabo, ¿ es eso justo?, ¿acaso Cristo no habló claro (Mateo 22: 36) cuando se le preguntó: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de todos? Jesús le dijo: Ama a tu Dios con todo lo que piensas y eres. Y el segundo es semejante: Ama a tu prójimo como a ti mismo”, primero amor a Dios como Padre, al “próximo” como hermano, ¿puede existir alguna regla de buen convivir mas equilibrada y justa?

Con hombres de carne y hueso no hay cielo, por ello, Pablo llama a lo que produce el mundo: “Obras de la carne” (Gálatas 5:19-21): “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”.

El propio Jesucristo afirmó (Mateo 15:9): “pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”...¡ a buen entendedor!

Autor: Helmut Schatte
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¿Que estas sembrando?

Gálatas 6:7

“No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará.”


La humanidad desde un principio ha tenido como labor principal para su sustento lo que es la agricultura, con la finalidad de sembrar para luego esperar segar en cierto tiempo para su alimento o sustento diario.

En los tiempos de Moisés cuenta la Biblia que el pueblo de Israel uso la agricultura como medio principal de obtener sustento para sus familias y el pueblo de Israel en general.

Hasta nuestros días la agricultura sigue siendo uno de los principales métodos de obtener alimento a escala mundial, por su facilidad de aplicación en diferentes partes del mundo y su fácil almacenamiento y posterior distribución a los pueblos y finalmente a los consumidores.

Así como hoy día sembramos diferentes semillas para posteriormente obtener y disfrutar los frutos de esas semillas, podemos darnos cuenta que para poder disfrutar los frutos, pasamos por un proceso de preparación de la tierra y de trabajo diario hasta obtener el fruto final. Asimismo el Señor Jesucristo espera de que nosotros sus hijos amados, su especial tesoro, su pueblo santo adquirido, demos buenos frutos los cuales la humanidad pueda ver y de esa forma reconocer que existe un Dios verdadero que es Amor y que anhela ver su creación en el mejor estado posible.

Desde tiempos antiguos, el diablo ha venido transgiversando el plan que Dios estableció para la humanidad desde el momento en que Adán y Eva pecaron, en los tiempos de Noe dice la biblia que la maldad en los hombres había aumentado considerablemente al punto de que Dios decidió exterminar la humanidad llevando a cabo este plan para luego ver que como el corazón del hombre es de continuo al mal, decidir dejar que el hombre en su libre albedrio poder tomar la decisión de aceptar el llamado del Señor y llevar una vida santa y agradable a Dios.

En la actualidad podemos darnos cuenta que al igual que en los tiempos de Noe la maldad ha aumentado considerablemente, en cualquier parte del mundo podemos ver a través de las noticias que la cantidad de muertos por diferentes motivos son el plato del día, que lo que sucede en los hogares del mundo anteriormente no se veía como ahora podemos verlo, que los hijos no obedecen a sus padres y que los padres muchas veces no dan la educación adecuada a sus hijos, en pocas palabras, la humanidad desde hace mucho tiempo ha venido sembrando lo que hoy día estamos recogiendo, maldad por doquier, y esto ha hecho como consecuencia que la humanidad se aleje mas y mas de Dios llegando al punto de pensar de que Dios no existe, o que es un Dios malvado porque permite estas situaciones que muchas veces no comprendemos.

Amigo lector, permíteme decirte que Dios SI Existe y que todo lo que pasa hoy día es culpa de la misma humanidad, de la desobediencia del hombre, que muchas veces queriendo hacer su propia voluntad terminamos haciendo daño a muchas personas para luego decir: “¿Dios porque me pasa esto a mi?”

Bíblicamente podemos darnos cuenta de que estamos en los últimos tiempos, y un claro ejemplo de ello esta en San Mateo 24, donde dice claramente lo que hoy día esta sucediendo en el mundo entero, y aun así la humanidad sigue yendo directo al precipicio sin darse la oportunidad de conocer al Dios todopoderoso, un Dios que nos ofrece Salvación y Vida Eterna, un Dios que nos ama con Amor Eterno, pues somos lo mas hermoso que ha podido crear ya que nos hizo a su imagen y semejanza y desea lo mejor para nosotros, solo que por nuestro libre albedrio esta de nuestra parte tomar o dejar los beneficios que Dios nos ofrece.

Amigo lector, Dios esta hoy día llamando a la puerta de tu corazón, quiere darte salvación y vida eterna, Dios te Ama con Amor Eterno y quiere para ti y los tuyos el bienestar tanto espiritual como físico, Dios estableció desde el momento en que Adán y Eva pecaron un plan de salvación trazado tan perfectamente que envió a su unigénito hijo a morir por nuestros pecados, nos dejo su Espíritu Santo como guía, nos dejo sus Santas Escrituras, nos prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, nos prometió pelear por nosotros nuestras batallas, estar delante de nosotros como poderoso gigante, cuidarnos y protegernos cada día de nuestras vidas a cambio de rendir nuestra vida a Él, a cambio de adorarle y obedecerle en todo tiempo y momento.

Dice la Biblia: “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.” (Gálatas 6:7-9).

Amados hermanos, no nos dejemos engañar, sembremos Amor, Bondad, Mansedumbre, Bondad, Bonanza, Fe, Fidelidad, Felicidad, Paciencia, Gozo y en las próximas generaciones veremos la Gloria del Dios Todopoderoso. No nos cansemos de hacer el bien ya que Dios tiene para cada uno de nosotros una justa recompensa conforme a nuestras obras y una hermosa corona de Vida Eterna.

Ante todo esto, ¿Que estas sembrando hoy en día?

Autor: Kenny Quijada
Publicado en: http://blog.vivoparacristo.info/
Escrito para: http://www.devocionaldiario.com/
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¿Estas viviendo en el Espíritu?

Romanos 8:12-16

“Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.”


Según el diccionario de la RAE, deudor significa:
1. adj. Que debe, o está obligado a satisfacer una deuda.
En pocas palabras, un deudor es una persona que debe algo a alguien y que tarde o temprano debe pagar para quedar libre de dicha deuda.

En el ámbito espiritual, esta deuda la contraemos al momento de recibir a Cristo como nuestro Señor y Salvador personal. Deuda la cual no nos debería pesar, pues para nosotros es un verdadero privilegio ser constituidos hijos de Dios y recibir el regalo de la vida eterna que solo Dios nos puede dar.

En el pasaje que tomamos como base podemos darnos cuenta que el apóstol Pablo les dice a los romanos: “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.” (Romanos 8:12-14); y claramente podemos darnos cuenta de que como hijos de Dios, somos deudores pero no a la carne, sino al Espíritu y la única forma que tenemos de pagar esa deuda es consagrándonos a Dios, haciendo día tras día su voluntad y viviendo una vida que sea agradable a Él.

Es triste ver como hoy en día, siervos y siervas del Señor, viven unas vidas conforme a la carne, desagradando en todo tiempo y momento a nuestro Señor, dejando malparado el nombre de Jesús, y pisoteando a cada instante la sangre del unigénito hijo de Dios con sus actitudes, dejando claramente ver en sus vidas los frutos de la carne, frutos que bien sabemos no son del Espíritu.

La Biblia dice: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.” (1 Juan 3:9-10). Todo el que ha reconocido a Jesucristo como Señor y Salvador, no quiere decir que no peca, todos somos pecadores, esta palabra de Juan quiere decir que el creyente no peca deliberadamente, no tiene una vida espiritual acomodada de tal manera que el pecado no le causa el mínimo cargo de conciencia, pues el Espíritu de Dios que mora en todo creyente, lo redarguye de pecado. ¿Cuánto creyente hoy día no practica la injusticia? ¿Cuánto creyente hoy día no murmura contra su hermano? ¿Cuánto creyente hoy día no se la pasa juzgando y viendo la paja en los ojos de los hermanos en vez de verse la viga que tiene en sus propios ojos?

Las obras de la carne son las siguientes: “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas” y dice la Biblia que los que practican tales cosas no heredarán el reino de los cielos. Los frutos del Espíritu son los siguientes: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” y dice la Biblia que contra tales cosas no hay ley. ¿Qué frutos o que obras son las que se manifiestan hoy día en tu vida?

“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.” (Gálatas 5:25,26)

Amados hermanos, no juguemos con la misericordia de Dios, vivamos el evangelio y demos testimonio de que verdaderamente Cristo vive en nosotros, como bien lo pudo decir Pablo. Pongamos ese granito de arena para que día a día el reino de los cielos siga creciendo y así cuando suenen las trompetas podamos irnos a la patria celestial junto a nuestro Amado Jesucristo.

Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. (Mateo 7:19,20).

¿Que fruto estas dando hoy día?

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Devocional Diario.com
Publicado en: http://blog.vivoparacristo.info
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Sepulcros Blanqueados

Mateo 23: 27, 28

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”.


En la vida cristiana veremos de todo, como dice un dicho por ahí: “de todo hay en la viña del Señor”, pero cada uno de nosotros será responsable de presentarse como obrero sin mancha delante del Señor, eso significa ser ejemplo a las personas que es posible vivir una vida agradable a Dios.

Pero por otro lado también todos estamos expuestos a caer en momento determinado en lo que el mismo Señor Jesús dice: “Sepulcros Blanqueados”.

¡Que Dios nos guarde de caer en ese apelativo! Y es que de no tener cuidado podemos estar cayendo en el.

¿Qué es un Sepulcro Blanqueado?, ya Jesús lo menciona en los versículos que leímos al inicio: “se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia”.

Ahora bien en lenguaje popular podemos decir que un sepulcro blanqueado es todo aquel “cristiano” que tiene una apariencia de santidad y comunión con Dios, pero que realmente por dentro no esta experimentando una verdadera comunión con Dios, y mas allá de eso mantiene una vida llena de pecado, que a lo mejor no se muestra delante de las personas, pero que si está ahí y está afectando su relación personal con el Señor.

Y es que es muy fácil aparentar algo que no es cierto, ¿Cuántas veces hemos andado en pecado y hemos aparentado santidad?, es que pienso que una de las cosas mas fáciles de hacer en el cristianismo es engañar a las personas, mostrando una aparente devoción y amor por el Señor, cuando realmente en su vida intima esta dejando mucho que desear. A esta clase de personas se les llama: Hipócritas.

¿Cuántas veces has ido a tu congregación a levantar tus manos par alabar a Dios, cuando hace algunos minutos u horas habías estado concretando el pecado?, y no digo esto para acusarte, ni muchos menos para hacerte sentir indigno, porque no es ese el punto, lo digo porque no es posible que mientras Dios este demandando de nosotros santidad, nosotros le estemos pagando con una doble vida, esa doble vida que me llevará directo a la derrota espiritual, porque quiero decirte que nadie, absolutamente nadie puede jugar con Dios.

En Gálatas 6: 7 leemos: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Y es que esta palabra es totalmente verdadera, si tu siembras pecado oculto, cosecharas derrota espiritual, si tu siembras una doble vida, cosecharas la hipocresía, así de simple y fácil.

No se trata de condenar a nadie, al contrario este es un toque de alerta, es una sirena que esta anunciando que las cosas no están caminando como tienen que caminar, que urge un cambio de actitud hacia Dios y sobre todo dejar aun lado la apariencia engañosa de la cual estamos siento parte.

¿A quien tratas de engañar?, ¿A Dios?, ¿A tus lideres?, ¿A tu familia?, ¿A tus amigos?, ¿A quienes?, quiero decirte que puedes engañar a todos los que quieras, pero jamás engañaras a Dios, ni mucho menos te engañaras a ti mismo, cada uno de nosotros sabe muy bien que es lo que estamos haciendo y como estamos caminando este sendero de justicia y verdad, ¿Estaremos siendo justos?, ¿Estaremos caminando en la verdad?, Cada uno juzgue su propio estado espiritual y de la manera que evalué también trate de mejorar aquellas áreas que necesitan una mejora.

Creo que nadie quiere ser llamado "Sepulcro Blanqueado", pero lastimosamente muchas veces lo estamos siendo. Ya no es tiempo de demostrar algo exterior que realmente no nace de lo interior, sino mas bien es un simple teatro que nos esta siendo galardonadores de un oscar en el mismo infierno, es hora de ser sinceros con nosotros mismos, de reconocer nuestras debilidades y flaquezas delante del Señor, de rendirnos a sus pies y decirle: Ya no puedo mas con esta doble vida. Es momento de que la sinceridad y humildad sea la llave que abra una nueva relación personal con el Señor.

Recuerda que lo que dice 1 Pedro 4: 18 “Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?”, yo creo que todos aquellos que estamos en esta carrera, anhelamos que nuestra meta sea el cielo, pero que triste será que por ser sepulcros blanqueados, engañándonos a nosotros mismos, un día el Señor nos diga: “Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:23).

Amados hermanos, es hora de quitarnos de encima toda carga que nos esta llevando al fracaso espiritual, es momento de sincerarnos delante de Dios y reconocer nuestro estado espiritual y si es necesario que el alfarero moldea algunas partes de nuestra vida, aun cuando esto sea doloroso, sometámonos al proceso, pues al finalizar serás una vasija útil en las manos del Señor.

¿Sepulcros Blanqueados?, ó ¿Sinceros y Humildes? Tú eliges que apelativo deseas para tu vida.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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Gálatas 5:9

“Un poco de levadura, leuda toda la masa.”


La levadura, es un ingrediente utilizado mayormente por los panaderos y personas que trabajan con la repostería o panadería. Se usa en el caso de los panes para dar un crecimiento ficticio y hacerlos mas gustosos y mejor vistos al ojo humano. Hoy día la levadura juega un papel importante en lo que es el arte de la panadería.

Como seres humanos llenos de imperfecciones cuando llegamos a los pies de Cristo venimos con mucha levadura que en su momento ha de manifestarse en nuestras vidas y que si no nos deshacemos de ella puede ser de gran problema para nuestra vida espiritual y terminaremos siendo unos fariseos; conocedores de la ley pero que solo la aplicamos para otros hermanos en vez de aplicarlas a nuestras propias vidas.

El Sr. Jesucristo en varios pasajes les advirtió a sus discípulos que se cuidaran de la levadura de los fariseos, pues de no cuidarse de la levadura tal vez pudieron haber terminado sus historias bíblicas siendo fariseos.

Amado hermano, en este momento el Sr. Jesús te recuerda que te guardes de la levadura de los fariseos y de los saduceos (Mateo 6:16).

En nuestras congregaciones hoy día no faltan esos fariseos, hombres conocedores de la ley, hombres que porque Dios les habla ya se creen los mas espirituales, hombres que se vanaglorian en demasía por lo que Dios ha puesto en ellos, hombres que hablan de no criticar o hablar del hermano pero que en realidad son los que mas hablan, critican y destruyen con sus bocas al hermano en cuestión.

¿Será que la murmuración, críticas, disensiones, envidias, contiendas, etc., son frutos del Espíritu? ¿Será que mostrando los frutos de la carne heredaré el reino de Dios?

En 1 Corintios 5:6-13, Pablo le dice a la iglesia de corinto y en este momento el Sr. Jesús te recuerda que no es buena la jactancia, que nos limpiemos de la vieja levadura para que seamos nueva masa sin malicia ni maldad, que seamos sinceros y verdaderos. Que no nos envolvamos con los fornicarios, avaros, ladrones, idolatras que hay en el pueblo de Dios. Cuidémonos de esos lobos rapaces vestidos de ovejas que andan dejándose usar por Satanás y que andan engañando aun a los escogidos de Dios, esos que no tienen buen fundamento ni una buena relación con el Señor.

Amado hermano, recuerda que un poco de levadura, leuda toda una masa. Guárdate de la levadura de los fariseos.

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Devocional Diario.com
Publicado en: http://blog.vivoparacristo.info/
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Andad en el Espíritu

Gálatas 5: 16, 17

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”


Todos quisiéramos satisfacer los deseos de la carne, el que diga que no es un mentiroso, ya que mientras estemos en la tierra y con este cuerpo corruptible seguiremos teniendo los deseos provocados por la carne, esa que nos impulsar a hacer cosas que van en contra del Espíritu.

Cuando venimos a Cristo, nuestro espíritu fue renovado, nuestra alma encontró salvación, pero nuestra carne seguirá siendo la misma, con la única diferencia que ahora ya no vivimos para satisfacerla, sino para contradecirla y agradar a los deseos del Espíritu.

El Apóstol Pablo les escribía a los Gálatas y le hacia ver la importancia de “ANDAR EN EL ESPÍRITU” y no satisfacer los deseos de la carne. Y es que los deseos de la carne son engañosos, te presenta una satisfacción momentánea y carnal, que luego de ser consumada produce un arrepentimiento instantáneo de aquello que hace momentos anhelaba hacer.


Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos tenido que enfrentar al hecho de: ¿Satisfacer a la carne o satisfacer al Espíritu?, lo mas fácil es lo primero, ya que por naturaleza somos orientados a ello, pero lo segundo es lo que estamos aprendiendo, ese proceso diario de negarnos a nosotros mismo, tratando de hacer vivas esas palabras de Jesús al decirnos que el que quisiera ir en pos de El tenia que negarse a si mismo, tomar su cruz y seguirlo.

Este proceso de Andar en el Espíritu no es fácil y solamente lo lograremos cuando comencemos a llenarnos de la presencia de Dios en nuestra vida y eso solo se logra con una vida de Devocional Diario y de Comunión Intensa con el Señor.

Andar en el Espíritu no es creerse el súper espiritual, no es no querer saludar a los hermanos por temor a que te quiten la santidad, no es creer que andas volando y que solo te falta la aureola. No andar en el Espíritu es evitar satisfacer los deseos de la carne llámense estos: envidia, rencor, odio, enemistades, pleitos, celos, contiendas, disensiones, etc. Pero esto solo se lograra a través de una relación personal verdadera con el Señor.

Nadie, absolutamente nadie puede decir que anda en el Espíritu, cuando realmente no mantiene una vida diaria de oración, cuando ni siquiera dedica unos minutos para meditar en su Palabra o cuando ni siquiera tuviste durante el día pensamientos de querer agradar a Dios en lo que hacías.

El andar en el Espíritu es vivir conectado al Señor, es analizar cada cosa que haré en el día para evaluar si es o no agradable a Dios, es negarse a lo que realmente quisiera hacer, pero que se que va en contra de su voluntad y por ello prefiero aguantarme las ganas y no fallar, todo por amor a Dios y no por imposición. Andar en el Espíritu es hacer el bien, tratar de ayudar a otros, ver al necesitado como una oportunidad mas para agradar a Dios y con ello realizar el evangelio practico del cual somos llamados a realizar.

Andar en el Espíritu es evitar que todo lo que tenga que ver con los deseos de la carne se apoderen de mi vida y tomen el control de ella.

Realmente necesitamos cada día acercarnos mas a Dios, para evitar ser débiles antes las asechanzas del enemigo y ante las tentaciones que encontraremos a diario. Pero eso solo lo lograremos entablando una VERDADERA relación personal con Dios, no hablo de orar un minuto o de leer dos versículo y ya, ¡No!, hablo de que nuestra vida diaria gire alrededor de tratar de hacer su voluntad y no la nuestra.

Una verdadera relación personal con Dios se traduce en un verdadero andar en el Espíritu. ¿Cómo esta tu andar?

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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Es hora de revisar tu Zapato

Gálatas 5: 7

"Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?"

Toda persona que anhela vivir una vida Santa para Dios necesitara luchar cada día en contra de las corrientes del enemigo, ya que el simple hecho de proponerte agradar a Dios con tu forma de vida le decreta la guerra al enemigo de nuestras almas.

Es obvio que todos anhelamos el respaldo de Dios para nuestros sueños y esa será una de las razones por las cuales nos esforzaremos a vivir una vida agradable a El, no concibo la idea de un joven que dice anhelar cumplir sus mas preciados sueños y que este no trate por lo menos de que cada día sea un día para la Gloria a Dios.

Pero en el transitar de la vida de todo hijo de Dios se presentaran ciertas piedras en tus zapatos las cuales querrán distraerte, obstaculizarte o dañarte para que tu caminar en el Señor no sea estable o peor aun para alejarte de los planos de Dios para tu vida.

Es por esa razón que este tema va dedicado a todos aquellos que en el caminar hacia sus anhelos o sueños mas grandes se detuvieron presa de “Piedras en sus Zapatos”.

¿QUÉ ES UNA PIEDRA EN TU ZAPATO?
Una Piedra en tu zapato es algo que te esta estorbando para poder caminar bien, es aquello que esta impidiendo tu buen caminar en el Señor.

Si hablamos literalmente de una Piedra en nuestro Zapato todos podemos llegar a la conclusión de que es molesto. A veces cuando vamos caminando sin darnos cuenta una pequeña piedrecilla entra en nuestro calzado y desde el momento que la planta de nuestro pie la pisa se comienza a sentir aquello que esta molestando nuestro caminar, entonces es ahí en donde paramos para poder quitarnos el calzado y poder sacar esa pequeña piedrecilla para poder seguir caminando libremente.

Ahora bien si hablamos espiritualmente de una Piedra en Nuestro Zapato es todo aquello que nos esta impidiendo que caminemos libremente en El Señor, es decir que una Piedra en nuestro zapato podría ser todo aquello que esta siendo estorbo en nuestro caminar.

ALGUNAS PIEDRAS QUE PUEDEN ESTAR EN NUESTROS ZAPATOS.
Para poder entender un poco mejor esto expongamos algunas “Piedras” que podemos estar llevando en nuestros Zapatos (Hablando espiritualmente):

Un Pecado Oculto: Esto siempre va ha ser un piedra que llevaras en tu zapato mientras no la quieras sacar. Una de las cosas que quitan la autoridad de un hijo de Dios son los pecados ocultos, es decir toda aquella acción la cual muchas veces no es visible ante los ojos de las demás personas, pero que en tu intimidad sabes que estas cayendo en error. Pecado Oculto pueden ser: la masturbación, la fornicación, el adulterio, el homosexualismo, lesbianismo, el robo, entre otros. Esta piedra que muchos llevan en sus zapatos no te dejara alcanzar muchas de las bendiciones que Dios tiene preparadas para tu vida. Es necesario examinar que cosas no me están dejando caminar libremente como Dios quiere que camine.

Alguna “Amistad”: Posiblemente la Piedra en tu Zapato puede ser la “amistad” de alguna persona. Recuerda que un amigo siempre querrá el bien para ti, un amigo es aquel que es como un hermano en tiempo de angustia. Si tus amistades en lugar de bendecirte y ayudar a tu crecimiento espiritual están anclándote o invitándote a realizar ciertas acciones que tu sabes que van en contra de tus convicciones, entonces ¿Por qué sigues frecuentando esa amistad? La Biblia dice: “El Sabio ve el mal y se aparta” tienes que tomar decisiones determinantes para el bienestar de tu vida y si esa decisión incluye sacar de tu vida ciertas “amistades” hazlo pues de otra manera no podrás ser libre de esas piedras que le están causando daño a tus pies.

Alguna raíz de Rencor y Odio: Si algo será de obstáculo en tu caminar es el que permitas que raíces de rencor u odio se aniden en tu corazón. No permitas que estas piedras maltraten tu caminar ni mucho menos que te roben la paz que Jesús deposito en tu vida cuando lo conociste. Es hora de perdonar así como Jesús te perdonó, no pongas “peros” se humilde porque al que se humilla, Dios lo exalta.

¿CÓMO SACAR LAS PIEDRAS DE MIS ZAPATOS?
Hay personas que ya no tienen piedras en sus zapatos sino mas bien montañas rocosas completas que no les permiten caminar bien, es mas esas piedras ya no solo están en sus zapatos sino que a muchos les han llegado hasta los ojos evitándoles el ver los errores en los que están cayendo.

La realidad es que no podemos seguir permitiendo que dichas piedras estén estorbando nuestro caminar y estén robándonos la paz que Cristo quiere darnos, es por esa razón que quiero darte algunos consejos de cómo sacar esas piedras de tus zapatos y de tu vida:

1. El Reconocimiento: Tienes que reconocer que existen esas piedras que están haciendo lento tu caminar, esas piedras que por mucho tiempo han estado incomodando tu vida espiritual. Este primer paso es esencial para ser libre de todo estorbo.

2. Permitir que Jesús sane las heridas causadas por las piedras: Si hay alguien que es experto en sanar heridas es nuestro Jesús, El quiere sanar tus pies y con ello tu caminar, pues a lo mejor estas muy herido y necesitas una autentica restauración y sanidad en tu vida. Recuerda que el siempre esta dispuesto a ayudarte y darte una nueva oportunidad para que luches por alcanzar todos tus sueños.

3. No permitas que nuevas piedras vengan a tus zapatos: Luego que seas liberado de toda piedra que te ha estado haciendo la vida imposible, es necesario que ya no permitas que otras piedras caigan en tus zapatos, tu sabes muy bien que cosas te serán de tropiezo e inestabilidad espiritual, entonces no le des lugar para que vengan y dañen nuevamente lo que Jesús ya restauro.

Es hora de hacer un alto en tu vida, y sacarte el calzado y revisar si hay piedras que están interfiriendo en tu caminar. Definitivamente Dios no te ha llamado a cojear, mas bien te llamo a que camines siempre firme a su lado.

Es un tiempo en el cual debemos levantarnos como guerreros que caminan al lado de tu Señor, deja aun lado las piedras que te están robando la movilidad en el Señor.

Levántate como un Levita y sírvele por toda tu vida, pero de la mejor forma, ósea LIBRE de cualquier piedra en tu zapato.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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Niegate a ti mismo, toma tu cruz y sigue a Jesus.

Lucas 9:23

"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame."

En nuestra vida diaria, desde que somos niños, pasamos por la adolescencia y llegamos a la adultez como seres pensantes y responsables de nuestros propios actos, queremos hacer y muchas veces hacemos nuestra voluntad a lo que nos parece que está bien aun teniendo en cuenta las consecuencias que dichos actos pueden acarrearnos.

Como cristianos, seguidores de Jesús, con la mentalidad de Cristo, como templo y morada del Espiritu Santo, con los ojos de Dios sobre nosotros y su Angel acampando alrededor de nosotros, muchas veces hacemos nuestra voluntad sabiendo hacer lo bueno y no lo hacemos impidiendo de esta forma que Dios haga su obra en nosotros.

Cuando se acepta a Cristo, no solo se requiere creer la verdad del evangelio sino tambien una dedicación a seguirlo de manera abnegada. Pablo en su carta a los galatas pudo decir, "Y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí", luchemos entonces para que el Señor viva en nosotros.

Querido hermano, estas dejando que Dios obre en tu vida? Estas dejando que Dios guie tus pasos? Estas haciendo lo bueno? Te estas negando cada día y estás tomando tu cruz?

Hermano amado, debemos comprender que la Cruz de Cristo es simbolo de sufrimiento, verguenza, rechazo y sobre todo negación de si mismo. En este momento te doy palabra de ánimo a que día a día te niegues a ti mismo, que tomes tu cruz y hagas la voluntad de Dios. Si no sientes ganas de orar, recuerda que Dios nos ha dado Espiritu de poder, amor y dominio propio, pues si no oras, pierdes la comunión con Dios y estas expuesto en mayor grado a caer en las garras del enemigo. Si no tienes ánimo de hacer nada, adora al Señor y dejate abrazar por su presencia.

Sigamos adelante haciendo la voluntad de Dios y agrademosle con nuestra forma diaria de vivir.

Hermano, toma tu cruz, niegate a ti mismo y sigue a Jesús!

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: El Blog de K.M.Q.L
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Gálatas 2: 20

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”

Las palabras del Apóstol Pablo no podían ser mas claras hacia los Gálatas, demostrando de esta manera que ya no era el mismo desde su conversión, puesto que el viejo Saulo había muerto para darle vida al nuevo Pablo.

Así mismo cada uno de nosotros debemos de haber muerto al viejo hombre que estaba viciado conforme a los deseos de este mundo, ahora ya no vivimos para satisfacer la carne, ahora vivimos para satisfacer a aquel que nos amo y se entrego a si mismo por nosotros.

Definitivamente todos aquellos que decimos ser cristianos tenemos que haber muerto a nuestro viejo hombre, ninguno que diga ser seguidor de Cristo y no muere a su viejo hombre es digno de ser creíble.

Pero por un momento analicemos: ¿Qué es estar crucificado con Cristo?, en pocas palabras es tener nuestra carne clavada en un madero de gracia, es decir que ahora Dios me ha dado el dominio propio para decir NO al pecado y SI a la santidad. Crucificar nuestra carne es no darle oportunidad de caer, sino que evitar a toda costa que se seda a sus deseos mas arraigados.

Cada uno de nosotros deberíamos haber crucificado nuestra carne cuando venimos a Cristo, lastimosamente muchos de nosotros dejamos ciertas áreas de nuestra vida sin crucificar, dichas áreas con el tiempo se convierten en todo un terreno en donde el enemigo cosecha toda clase de obras de la carne, las cuales nos hace alejarnos de Dios.

Amado hermano, es hora de hacernos la siguiente pregunta: ¿Habrá en mi vida parte de mi que no he crucificado?, quizá pueda ser la mentira, a lo mejor los pensamientos, quizá nuestro carácter, o pueda ser que nuestro vocabulario y en algunos casos hasta nuestra vida sexual, ya que muchos cristianos lastimosamente son atraídos por la pornografía y caen en la masturbación, en la fornicación, adulterio o cualquier clase de acto semejante a la lascivia a los cuales la Palabra de Dios cita como pecados que no te permitirán alcanzar la vida eterna.

Es momento de reflexionar sobre que área de mi vida aun no he crucificado, sobre que área de mi vida aun sigue viviendo mi viejo hombre, no solo para detectarla, sino que para hacer algo para cambiarla ya que esta en juego mi eternidad.

El Apóstol decía: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí”, que lindas palabras que denota la renunciación de mis intenciones y de mis deseos. Que lindo fuera que cada uno de nosotros tomara la determinación de morir a nosotros mismos, de crucificar hasta el mínimo deseo carnal que todavía anda rondando en nuestra vida y que pudiéramos decir: “ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi”.

¿Por qué no permites que sea Cristo quien viva en ti?, si Cristo viviera en ti no habría situación que te lleve a pecar, pues la fortaleza que Cristo te daría seria suficiente para decir no al pecado. No es momento de estar reconociendo las cosas pero dejarlas nada más en un reconocimiento, es hora de actuar, es momento de tomar determinaciones en nuestra vida como por ejemplo: ¿Quiero obtener la vida eterna?, entonces moriré, para que Cristo viva en mi, ¿Quiero alejarme del gran galardón?, entonces seguiré mi vida como va, satisfaciendo los mínimos deseos de mi carne para llegar a los máximos cada vez que pueda y me sienta sin fuerzas.

Amado hermano, te invito a que seas valiente, a que decidas de una vez por todas a rendirte a Cristo, a reconocer que ya NO VIVES TU, sino que CRISTO quiere vivir en ti. Pero tienes que entender que Cristo es tan caballero que si tu no se lo permites El no actúa en tu vida, es por esa razón que debemos rendirnos en humildad delante del Señor, reconocer nuestros errores y tener la suficiente determinación para que a partir de este momento podamos comenzar a vivir la vida que tendríamos que haber vivido desde el día que permitimos que Jesús entrara a morar a nuestra vida, hablo de crucificarnos a nosotros mismo y comenzar a vivir para Cristo.

Si realmente estas juntamente crucificado con Cristo, ya no vivas tu, sino que permite que Cristo viva en ti.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales

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