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Perfectamente aptos

“… los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras…” - Tito 3:8

«¿Qué habilidades tiene usted?» Esta pregunta, formulada a un amigo mío en una entrevista laboral, buscaba determinar si él encajaría en un determinado puesto. De inmediato, pensó en sus capacidades y talentos, con la esperanza de enfatizar aquellas cualidades particulares que poseía y que podrían contribuir al éxito de la compañía.

¿Qué pasaría si ya tuviéramos el conjunto de habilidades requerido para llevar a cabo lo que Dios quiere que hagamos? Bueno, en realidad… ¡lo tenemos! Los dones espirituales que poseemos, sumados a nuestras experiencias, capacitación, talento innato y un corazón sumiso configuran a un individuo único que tiene las habilidades necesarias para las «buenas obras» que el Señor «preparó de antemano» (Efesios 2:10).

Si Dios tiene algo que quiere realizar y tú sientes que está llamándote para hacerlo, te proporcionará lo necesario para que completes la tarea. Una traducción de este texto dice: «Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás» (Efesios 2:10 ntv). Lo único que el Señor requiere de cada uno es que «sea hallado fiel» (1 Corintios 4:2). ¿Has hallado un lugar en el servicio de Dios donde Él pueda utilizarte? Hagamos «bien» y seamos «ricos en buenas obras» (1 Timoteo 6:18).
“Los dones espirituales son para usarlos, no para admirarlos.”

Lectura: Efesios 2:1-10
Tomado de: Reflexiones
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De alta demanda en el mundo actual y especialmente en Venezuela, deseada por la mayoría de sus ciudadanos, más escasa que la kriptonita, más codiciada que el oro, más buscada que la propia suerte, tiene nombre corto de sólo tres letras: Paz. Hay quienes afirman que para tener paz hay que prepararse para la guerra, ¿tiene eso sentido? ¿puede llamarse “pacificador” quien se prepara para el combate?

Eso suena como decir que para encontrar la verdad hay que mentir, guerra y paz son estados opuestos, contradictorios, que se niegan el uno al otro, quien predique tal cosa mas bien encaja en la descripción de Mateo 7:15 : “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces”.

Para conseguir la paz es preciso ser manso, ¿será que la palabra manso induce a error?, el diccionario dice de ella: “de condición benigna y suave”, los seguidores de Jesucristo tenemos órdenes claras al respecto: “Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres”. (Tito 3:2). El apóstol Santiago pregunta y responde: “¿Quien es sabio entre vosotros?, muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre” (3:13).

Algunos mal informados creen ver en la mansedumbre una actitud de cobardía o estupidez, algo así como un bobo que no se inmuta ante lo que le suceda, esa creencia está muy alejada de la realidad: Jesús mostró una mansedumbre a toda prueba, pero echó “a patadas” a los mercaderes del templo y no quiso reducir a polvo a quienes lo injuriaron y ultrajaron. La mansedumbre como fruto del espíritu está mencionado en Gálatas 5, allí se hace distinción, entre esas “obras de la carne”, que provienen de lo terrenal y que se oponen a las “obras del espíritu” que provienen de Dios, claramente descritas: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”, Gálatas (5: 19-21) . En contraposición las obras del espíritu: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23).

Quien se dice cristiano debe ser pacificador, así lo establecen: Mateo 5:9: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Lucas 6:27: “Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen”, exaltado claramente en Gálatas 5:23: “mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”.

Apelo a su inteligencia: aquí tiene el patrón que proviene de Dios para aplicárselo a todo aquel que dice respetar su nombre, la palabra no admite interpretaciones particulares.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Diario El Tiempo
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No es agradable sentirse tonto, pero en realidad muchas veces en la vida pasamos como tales sin ser de verdad tontos, nos avergüenza, pero lo que en realidad molesta es cuando ese papel de tonto ha servido para que otro se beneficie y que hemos sido objeto de una burda manipulación por parte de uno que ha “abusado de nuestra nobleza” para sacarnos provecho, dejándonos con la etiqueta de “tonto”.

La palabra clave es “manipulación”; esa vieja práctica tan popular que el ser humano usa desde su primer llanto para obtener algo de sus padres, luego, a través de la vida aprende a perfeccionarlo, llegando algunos a ser verdaderos maestros de la manipulación y otros a ser víctimas ideales en manos de manipuladores, así en la vida conseguimos padres, hijos, hermanos, parejas, amigos y conocidos que practican este deporte, sea de un lado o del otro, la manipulación está presente en demasiados actos de la vida humana.

A nivel colectivo la manipulación tiene sus herramientas: desde la publicidad engañosa, el rumor, hasta la manipulación de la historia de los pueblos; allí están la “remodelación” de Martí en Cuba y la de Bolívar en Venezuela, hoy se ha llegado al extremo de intentar manipular la palabra del propio Dios; hay algunos que haciéndose llamar cristianos, se aferran al pasaje bíblico de Tito 3:1 que dice: “A los hermanos de la iglesia, recuérdales que deben obedecer a los gobernantes y a las autoridades del país”, para justificar su obediencia ciega a hombres y partidos políticos, aceptando ser cómplices de injusticia, mentiras, atropellos, calumnias y cuanta cochinada haya inventado el hombre, sean opositores o gobernantes, cuando ven algo malo y callan; ganan su arepa y supuestos méritos, pero renegando de sus principios, es en este contexto que oficiales nazis durante el juicio de Nuremberg alegaron inocencia por haber cumplido“órdenes de sus superiores” para cometer las mas viles tropelías en contra de los judíos, tal justificación ni siquiera les sirvió de excusa ante los hombres, mucho menos ante Dios.

Nadie puede eximirse de culpa para hacer lo malo excusándose en la Biblia, es preciso recordar lo dicho por los Apóstoles cuando fueron arrestados y llevados ante la presencia de los sacerdotes judíos, bajo el cargo de desobediencia al seguir promoviendo la figura de Jesús. Pedro y los demás Apóstoles contestaron: “Nosotros primero obedecemos a Dios, y después a los humanos” (Hechos 5:29). Actualmente hay un ejemplo de este obedecer primero a Dios que a los hombres en el Estado Bolívar: un dirigente sindical cristiano, militante del Psuv prefirió ir preso antes que traicionar sus principios.

Si hay fe hay obediencia, si hay obediencia hay salvación en el juicio, ese que puede tardar, pero que siempre llegará: el juicio de Dios. Si usted se dice cristiano pero obedece primero a hombres, es hora que tome una decisión: ¿Busca el premio del mundo o el galardón eterno?, ¡La elección es ineludible!; el comunismo no acepta cristianos íntegros.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo, Pluma Cristiana y Ministerio Vivo Para Cristo
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Gracia, ¿Licencia para pecar?

Romanos 6:1,2

“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?”


Ninguno de nosotros merecía una salvación tan grande como la que Dios nos ha dado, aun cuando éramos pecadores y no merecíamos perdón, Dios nos perdono, nos limpio de todo pecado y ahora nos ha dado una nueva vida, una vida en Cristo que no esta viciada conforme al viejo hombre, sino mas bien una nueva vida que nace de una relación intima con Dios.

En Efesios 2: 8 y 9 leemos: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Sin duda la gracia es un don de Dios, que no es que nosotros queramos o merezcamos, sino que es un regalo de Dios, que sin merecerlo se le es otorgado a todos aquellos que lo quieren aceptar.

Ahora nuestra vida se rige a través de la Gracia de Dios. Antes en el antiguo tiempo la vida se regia a través de la Ley, esa ley que fue impuesta para demostrar lo difícil que nos era ser fieles a Dios, mas con la venida de Cristo y su perdón ahora vivimos en un periodo denominado: “El Periodo de Gracia”, en donde todos aquellos que quieran alcanzar la gracia de Dios lo pueden lograr, tan solo con arrepentirse de corazón de sus pecados y comenzar a vivir una vida agradable a Dios.

Hoy en día la gracia de Dios es la que nos permite arrepentirnos de nuestros pecados, pues mientras halla gracia, aun es posible.

Lo triste de esto es que muchos utilizan la gracia con una licencia para pecar, pues el simple hecho de saber que aun tengo oportunidad de arrepentirme me hace concretar cosas que deberían estar ya canceladas de hace mucho tiempo. Pablo lo decía de esta forma: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6: 1, 2).

Lo que Pablo quería decir, es que ¿Cómo es posible que vivamos aun en el pecado, cuando ya morimos a el?, y es que es igual que cuando un ladrón fue encarcelado por robar, paso muchos años de su vida en esa cárcel horrible, pero luego fue perdonado, pero al regresar al pueblo, volvió a robar nuevamente, ¿Acaso no bastó todo el tiempo de cárcel?, ¿Acaso era un excelente lugar para pasar muchos años de su vida?, ¿Qué era lo mínimo que se esperaba de el, al ser perdonado?, si, se esperaba que no robara mas. Así mismo, luego de ser perdonados, se espera de nosotros que evitemos a toda costa el pecado, Jesús decía: “Vete, y no peques mas”.

Lastimosamente muchas veces podemos convertir la gracia de Dios en una desgracia, digo desgracia porque al no tener cuidado podemos aprovecharnos de ella convirtiéndola en una desgracia para nuestra vida, llevando de esta manera una vida de pecado continuo que nos puede alejar de la Gloria eterna. En Hebreos 12:15a leemos: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios”.

Es por esa razón que cada día debemos hacer lo que Pablo le dice a Timoteo que haga: “Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 2:1).

Amados, no utilicemos la GRACIA de Dios como libertinaje, no te aproveches de ese regalo que Dios te dio, imaginate que alguien te regala una tarjeta de crédito, con saldo limite de $500, pero tu comienzas a gastar y a gastar y cuando sientes el crédito se sobre giro y ahora tienes una deuda de $5,000, ¿Qué hiciste con el regalo que se te obsequio?, ¿Qué clase de respuesta diste al bien que alguien te quiso hacer?, ¿Será que se merecía que te aprovecharas del regalo?, Claro que NO, no seas aprovechado, no utilices la gracia como ocasión para pecar, cuidado que nadie sabe el día ni la hora que el Señor vendrá y ¿Qué ocurrirá si en ese momento estas aprovechándote en mal manera de la gracia?, seguramente te quedaras.

En Judas verso 4 lo leemos claramente: “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo”.

No convirtamos la GRACIA de Dios en un libertinaje, al contrario, tratemos cada día de guardarnos lo más que podamos para no aprovecharnos de ella. Seamos buenos administradores de esta gracia: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10)

No conviertas la gracia en una desgracia para tu vida, no te confíes en lo que te dicen que no importa lo que hagas, que mientras estés en el periodo de la gracia no hay problema, al contrario toma muy en cuenta estos versículos bíblicos y vívelos:

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2: 11-14)

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Devocional Diario.com
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