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¿𝗣𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗠𝘂𝗷𝗲𝗿𝗲𝘀 𝘀𝗲𝗿𝘃𝗶𝗿 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗣𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗮𝘀? Por Thomas R. Schreiner (Profesor del SBT, Erudito en el NT) 

Frecuentemente me preguntan si una mujer puede servir en el ministerio. Mi respuesta es siempre: « ¡Si, claro! Todos los creyentes están llamados a servir y ministrarse unos a otros».

Pero respondería de manera diferente si la pregunta fuera planteada de una forma más precisa: « ¿Existen algunos roles ministeriales en los que las mujeres no pueden servir?» Argumentaría que el Nuevo Testamento claramente enseña que las mujeres no deberían servir como pastoras (lo cual el Nuevo Testamento también llama obispo o ancianos). Está claro en el Nuevo Testamento que los términos pastor, obispo, y anciano se refieren al mismo oficio (véase Hechos 20:17, 28; Tito 1:5, 7; 1 Pedro 5:1-2), y para el resto de este relato utilizaré los términos «anciano» y «pastor» de manera intercambiable para referirme a este oficio.

LA PROHIBICIÓN DE PABLO EN 1 TIMOTEO 2:12

El texto fundamental que establece que las mujeres no deberían servir como ancianos es 1 Timoteo 2:11-15. Leemos en el versículo 12, «Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio». En este pasaje, Pablo prohíbe a las mujeres involucrarse en dos actividades que caracterizan el ministerio de los ancianos: enseñar y ejercer autoridad. Vemos esto en las calificaciones para el oficio, entre otras cosas: los ancianos deben tener la habilidad para enseñar (1 Timoteo 3:2; 5:17; Tito 1:9; véase Hechos 20:17-34) y dirigir la iglesia (1 Timoteo 3:4-5; 5:17). A las mujeres se le prohíbe enseñar hombres y ejercer autoridad sobre ellos, y por lo tanto se deduce que no deben servir como ancianos.

¿Está esta prohibición aún vigente hoy? ¿Pero está el mandato de que las mujeres no deben enseñar a los hombres o ejercer autoridad sobre ellos destinado a estar en vigencia hoy?

Muchos hoy contienden que Pablo prohibió a las mujeres servir como ancianos porque las mujeres en los días de Pablo no eran educadas y por lo tanto no tenían la habilidad para enseñar bien a los hombres. También se dice que las mujeres eran responsables de las falsas enseñanzas que estaban perturbando la congregación a la que Pablo escribió en 1 Timoteo (1 Timoteo 1:3; 6:3). Según esta lectura, Pablo apoyaría el servicio de las mujeres como pastoras si eran educadas adecuadamente y si enseñaban sana doctrina.

La prohibición está fundamentada en la creación, no en circunstancias.

Estos intentos de relativizar la prohibición de Pablo deben ser juzgados como sin éxito. Pablo podría fácilmente haber escrito, «no quiero que las mujeres enseñen o ejerzan autoridad sobre los hombres porque no están educadas,» o, «no quiero que las mujeres enseñen o ejerzan autoridad sobre los hombres porque están divulgando falsas enseñanzas». Sin embargo, ¿cuál es la razón que Pablo da para su mandato en el versículo 12? La razón fundamental para el mandato se encuentra en el próximo versículo: «porque Adán fue formado primero, luego Eva» (versículo 13). Pablo no dice nada acerca de la falta de educación o acerca de las mujeres promulgando falsas enseñanzas. En cambio, él apela al orden creado, a la intención buena y perfecta de Dios cuando Él formó a los seres humanos. Es imperativo ver que la referencia a la creación indica que el mandato para las mujeres no enseñar o ejercer autoridad sobre los hombres es una palabra transcultural, una prohibición que está atada a la iglesia en todos los tiempos y lugares. Al dar este mandato, Pablo no apela a la creación caída o las consecuencias que pertenecen a la vida humana como resultado del pecado. Más bien, él fundamenta la prohibición en el todo de la buena creación que existió antes de que el pecado entrara al mundo.

La razón fundamental por la que las mujeres no deberían servir como pastoras está comunicado aquí, y por tanto el argumento de la creación no puede ser descartado como limitado a la cultura. Además, el Nuevo Testamento contiene algunos llamados similares al orden creado. Por ejemplo, la homosexualidad no está de acuerdo con la voluntad de Dios porque es «contraria a la naturaleza» (Romanos 1:26); es decir, viola lo que Dios pretendía cuando hizo a los seres humanos como masculino y femenino (Génesis 1:26-27). Igualmente, Jesús enseña que el divorcio no es el modelo divino ya que en la creación Dios hizo un hombre y una mujer, significando que un hombre debería casarse con una mujer «hasta que la muerte los separe» (Mateo 19:3-12). Por tanto, también, toda comida debe ser recibida con gratitud porque es un don de la mano creativa de Dios (1 Timoteo 4:3-5).

En 1 Timoteo 2:11-15, Pablo fundamenta de manera específica su prohibición de las mujeres enseñando y ejerciendo autoridad en el orden de la creación, es decir, que Adán fue hecho primero y luego Eva (Génesis 2:4-25). La narrativa en Génesis está cuidadosamente construida, y Pablo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, nos ayuda a ver el significado de Eva siendo creado después de Adán. Las críticas frecuentemente objetan que el argumento falla en persuadir porque los animales fueron creados antes que los seres humanos, pero esto pasa por el punto de Pablo. Sólo los seres humanos son creados a imagen de Dios (Génesis 1:26-27), y por lo tanto Pablo comunica el significado de Dios creando al hombre antes que la mujer, es decir, que el hombre es responsable de dirigir.

Pablo da una segunda razón de porque las mujeres no deberían enseñar o ejercer autoridad sobre los hombres en 1 Timoteo 2:14: «y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión». El punto de Pablo aquí es probablemente no que las mujeres son más propensas a ser engañadas que los hombres, porque en otra parte él elogia a las mujeres como maestras de mujeres y niños (Tito 2:3; 2 Timoteo 1:5; 3:14-15), lo cual él no recomendaría si las mujeres por naturaleza fueran aptas para ser engañadas. Es probable que Pablo estuviera pensando otra vez en la creación, por la serpiente trastornar el orden creado al engañar a Eva en lugar de a Adán (trastornando así el liderazgo masculino), aunque hay evidencia de que Adán estaba con Eva cuando la tentación ocurrió (Génesis 3:6). El versículo 14 no enseña que las mujeres no estaban educadas, porque el engaño es una categoría moral, considerando que la falta de educación se soluciona con la instrucción.

La decepción de Eva no puede ser atribuida a la debilidad intelectual, porque fue debido a su rebelión, su deseo de ser independiente de Dios. Además, la referencia al engaño aquí no indica que las mujeres de Éfeso jugaron un papel primario en la difusión de falsa enseñanza, porque los falsos maestros mencionados en 1 Timoteo son hombres (1 Timoteo 1:20). En realidad, si a las mujeres se les prohibió enseñar porque defendían la falsa enseñanza, tenemos la extraña y poco probable situación de que todas las mujeres cristianas en Éfeso fueron engañadas por la falsa enseñanza. Más bien, el punto de Pablo es que la tentación de satanás a Eva en lugar de Adán amenazó el liderazgo masculino, porque él engañó y tentó a la mujer incluso cuando Adán estuvo presente con Eva mientras ocurría la tentación. De hecho, cuando Eva fue engañada primero por la serpiente, la responsabilidad primaria por el pecado cayó sobre los hombros de Adán. Esto es evidente en Génesis 3, cuando Dios le habla a Adán primero sobre el pecado de la primera pareja, y esto es confirmado por Romanos 5:12-19 donde la pecaminosidad de la raza humana es remontada a Adán y no a Eva.

En resumen, 1 Timoteo 2:12 prohíbe a las mujeres enseñar o ejercer autoridad sobre los hombres en la iglesia. Este mandato está fundamentado en el orden de la creación y es confirmado por la inversión de roles que ocurrió en la caída. No es una prohibición de limitación cultural o contextual que ya no aplica a las iglesias de hoy.

CORROBORANDO EL TESTIMONIO DEL RESTO DE LAS ESCRITURAS

Lo qué aprendemos acerca del papel de los hombres y las mujeres a partir de la creación de Dios de ellos.

Lo que vemos sobre el papel de los hombres y las mujeres en el resto de las Escrituras confirma esta lectura de 1 Timoteo 2:11-15. El libro de Génesis nos da seis clases de evidencias de que los maridos tienen la responsabilidad primaria del liderazgo en el matrimonio: 1) Dios creó a Adán primero y luego a Eva; 2) Dios dio el mandato de no comer del árbol a Adán el lugar de Eva; 3) Adán le puso nombre a la «mujer» al igual que lo hizo con los animales, indicando su autoridad (Génesis 2:19-23); 4) Eva está diseñada como «ayudadora» de Adán (Génesis 2:18); 5) La serpiente engañó a Eva en lugar de Adán, usurpando así el liderazgo masculino (Génesis 3:1-6); y 6) Dios fue donde Adán primero, aún cuando Eva pecó primero (Génesis 3:9; ver Romanos 5:12-19).

Lo que aprendemos de la enseñanza de la Biblia sobre el matrimonio.

Dicha lectura de Génesis corresponde con lo que descubrimos sobre el matrimonio en el Nuevo Testamento. Los maridos tienen la responsabilidad primaria del liderazgo, y las esposas están llamadas a someterse al liderazgo de sus maridos (Efesios 5:22-33; Colosenses 3:18-19; 1 Pedro 3:1-7). El llamado a la sumisión de la esposa no está fundamentado en normas puramente culturales, porque una esposa está llamada a someterse a su esposo así como la iglesia está llamada a someterse a Cristo (Efesios 5:22-24). Pablo designa el matrimonio como un «misterio» (Efesios 5:32), y el misterio es que el matrimonio refleja la relación de Cristo con la iglesia. El mandato para los hombres en lugar de las mujeres para servir como pastores, entonces, corresponde con el modelo bíblico del liderazgo masculino y la autoridad en el matrimonio.

Es importante observar que un papel diferente para las mujeres no significa inferioridad en las mujeres. Las mujeres y los hombres fueron igualmente creados a la imagen de Dios (Génesis 1:26-27). Él les dio igual acceso a la salvación en Cristo (Gálatas 3:28), y ellos son herederos juntos de la gran salvación que es nuestra en Jesucristo (1 Pedro 3:7). Los escritores bíblicos cuestionan la dignidad, inteligencia, y personalidad de las mujeres. Vemos esto aún más claramente cuando reconocemos que sólo de la manera que Cristo se somete al Padre (1 Corintios 15:28), es como las esposas deben someterse a sus esposos. Cristo tiene igual dignidad y valor que el Padre, y por tanto su sumisión no puede ser entendida como algo que indica inferioridad.

Lo que aprendemos de otros pasajes acerca de las mujeres en la iglesia

Tampoco es 1 Timoteo 2:11-15 el único texto que habla sobre un papel diferente para los hombres y las mujeres en la iglesia. En 1 Corintios 14:33b-36 Pablo enseña que las mujeres no deben hablar en la iglesia. Este pasaje no prohíbe a las mujeres hablar en la asamblea en lo absoluto, porque Pablo motiva a las mujeres a orar y profetizar en la iglesia (1 Corintios 11:5). El principio de 1 Corintios 14:33b-36 es que las mujeres no deberían hablar de manera tal que se rebelen contra el liderazgo masculino o tomar sobre sí mismas una autoridad injustificada, y este principio está de acuerdo con el concepto en 1 Timoteo 2:11-15 de que las mujeres no deberían enseñar y ejercer autoridad sobre los hombres.

Otro texto que nos apunta hacia la misma dirección es 1 Corintios 11:2-16. Hemos ya visto en este pasaje que Pablo permite que las mujeres oren y profeticen en la asamblea. Es imperativo ver que la profecía no es el mismo don que la enseñanza, porque los dones son reconocidos en el Nuevo Testamento (1 Corintios 12:28). Las mujeres servían como profetas en el Antiguo Testamento pero nunca como sacerdotes. Igualmente, servían como profetas en el Nuevo Testamento pero nunca como ancianos. Además, 1 Corintios 11:2-16 deja claro que mientras las mujeres profetizan debían adornarse de tal manera que fueran sumisas a la autoridad y liderazgo masculino (1 Corintios 11:3).

Esto corresponde con lo que vimos en 1 Timoteo 2:11-15. Las mujeres no son líderes reconocidos de la congregación, y por lo tanto no deben funcionar como maestras o líderes de la congregación. El aspecto fundamental de 1 Corintios 11:2-16 no es el adorno de las mujeres. Los estudiosos no están seguros, en todo caso, si el adorno descrito representa un velo o usar el cabello recogido en la cabeza. Dicho adorno era requerido en los días de Pablo porque significaba que las mujeres están sometidas al liderazgo masculino. Hoy en día la manera en que una mujer usa su cabello o si usa un velo no significa que está o no sometida a los líderes masculinos. En consecuencia, deberíamos aplicar el principio (aunque no la práctica cultural específica) al mundo de hoy: las mujeres deben estar sometidas al liderazgo masculino, que se manifiesta no sirviendo como pastores o maestras de hombres.

CONCLUSIÓN

Las Escrituras claramente enseñan acerca de los papeles únicos de las mujeres en la iglesia y en el hogar. Son iguales que el hombre en dignidad y valor, pero tienen un papel diferente durante su estancia terrenal. Dios les ha dado muchos dones diferentes a través de los cuales pueden ministrar a la iglesia y el mundo, pero no deben servir como pastoras. El Señor no ha dado su mandato para castigar a las mujeres, sino para que puedan servirle gozosamente de acuerdo a su voluntad.
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A todo lo largo de la historia siempre han surgido diversas controversias dentro de distintas ramas del cristianismo, diferencias teológicas y diferencias en prácticas en la iglesia local.

En las ultimas décadas, una de las mayores controversias la genera el debate sobre el rol de la mujer en el ministerio.

¿Puede una mujer ejercer el rol de un pastor o anciano en una iglesia? ¿La Biblia ofrece algún tipo de base para este tipo de prácticas? ¿Acaso nuestro contexto moderno no nos permite redefinir posturas anticuadas del primer siglo?

Estas y otras preguntas han mantenido este debate fluyendo por la mejor parte de estos últimos años y lamentablemente ha terminado dividiendo tanto congregaciones, como denominaciones.

Pero, ¿acaso la Biblia da lugar para que las mujeres ejerzan el pastorado hoy en día?

Valga aclarar que el hecho de que la mujer pueda o no pueda ejercer el pastorado en alguna congregación no significa que las mismas sean menos importantes o que no puedan servir a la causa de Cristo. Traigo esto porque el argumento común (y sin base) que surge cuando alguien afirma que una mujer no puede ser pastora/obispa es el insinuar que estás diciendo que una mujer no puede servir a Dios por eso. Nada puede ser más lejos de la realidad. El Nuevo Testamento está repleto de menciones de mujeres que servían en la iglesia y las cuales eran dignas de comendación. De lo que si esta carente es de ejemplos en donde alguna mujer ejerza autoridad pastoral en alguna congregación.

Por lo tanto (y contestando la pregunta que realizamos al principio), la Biblia no da lugar al pastorado femenino que tan frecuente se ve hoy en día. ¿Porque afirmamos eso? Las razones son varias.

Por ejemplo, no hay ningún ejemplo de que alguna mujer haya ejercido el cargo de apóstol, pastor o anciano en el Nuevo Testamento (que es donde vemos a la iglesia oficialmente establecida). Como si fuera poco, los dos pasajes más contundentes en relación a los requisitos de los pastores/obispos/ancianos (1 Timoteo 3:1-7; Tito 1:5-9), claramente apuntan a que los mismos debían ser varones. Esto lo concluimos no solo debido a los pronombres masculinos que se encuentran en dichos pasajes, sino que la palabra para obispo/anciano (πρεσβύτερος/presbíteros) es masculina en su género. Pero, ¿que sobre las ancianas que se mencionan en Tito 2:3? ¿Acaso Pablo no utiliza la misma palabra? No necesariamente. La palabra que se utiliza ahí ( πρεσβύτιδας/presbutis) si comparte la misma raíz que la palabra que se utiliza para anciano u obispo, pero cualquiera que ha estudiado el griego del Nuevo Testamento sabe que términos pueden significar cosas diferentes (a pesar de compartir la misma raíz) dependiendo del sufijo/prefijo en los mismos y del contexto en que se encuentra. Y el contexto de Tito 2 nos deja ver que tanto el πρεσβύτιδας del versículo 3, como el masculino del versículo 2 (πρεσβύτας/presbutas) no se refieren al término de anciano/anciana como uno de un rol ministerial, sino como uno que refleja a una persona de edad avanzada.

Por supuesto, el pasaje más contundente en relación al tema del pastorado femenino lo encontramos en 1 Timoteo 2:12 en donde Pablo prohíbe a la mujer “enseñar” y “ejercer dominio” sobre el hombre en referencia al orden en la congregación y en asuntos espirituales. Esto choca con el concepto del pastorado femenino debido a que dos de los roles principales del pastor son precisamente los de enseñar y ejercer autoridad sobre la congregación (1 Timoteo 3:2; 1 Timoteo 5:17; Tito 1:9), incluyendo obviamente los varones de la misma. Ahora muchos han tratado de desvirtuar esta interpretación de este versículo insinuando que Pablo era un machista o que él se estaba refiriendo a las mujeres paganas que “profetizaban” o ejercían “autoridad” a su alrededor, pero tales argumentos carecen de base alguna porque Pablo no está basando su argumento en algún aspecto cultural o alguna circunstancia que lo rodeaba, sino en el orden de la creación y la caída (1 Timoteo 2:13-14). En otras palabras, la base para su prohibición no es una circunstancial, sino teológica. A causa de esto (y como la Palabra de Dios no cambia), la misma no es modificable por la cultura, sociedad o eventos que nos rodean, y mucho menos por cuanto tiempo haya pasado desde que Pablo escribió la misma.

Un pasaje similar a este lo encontramos en 1 Corintios 14:33b-35 en donde Pablo, hablando del orden que debe haber en la congregación (ya que durante todo el capítulo ha estado estableciendo como se deben utilizar diversos dones espirituales en la misma), manda a que las mujeres guarden silencio en la congregación. Esto no significaba que las mismas debían estar mudas y no cruzar palabras con nadie en la misma, o que no podían hacer nada en la congregación, pues el mismo apóstol da instrucciones a las mujeres de cómo debían orar y profetizar en la misma en aquel contexto (1 Corintios 11:5-6). Sin embargo, las mismas no debían usurpar el lugar del varón en la exhortación pública en la congregación, ni ejercer autoridad sobre los mismos.

Por último, el pastorado femenino puede afectar el orden establecido por Dios en el matrimonio y lo que representa el mismo. Si la Biblia habla de que la mujer debe estar sujeta a su marido y que el mismo el líder espiritual de la misma (1 Corintios 11:3; Efesios 5:22-24), pero al mismo tiempo habla de que como creyentes debemos sujetarnos a nuestros pastores (Hebreos 13:17), ¿qué sucede en un matrimonio cuando la esposa es la pastora y la líder espiritual sobre su marido? ¿Acaso se turnan el “quien se sujeta a quien” dependiendo si están en la casa o en la iglesia? Este tipo de confusión es innecesaria y claramente se puede evitar si sigue el orden establecido por Dios para su Iglesia.

ACLARANDO ARGUMENTOS QUE SOPORTAN EL PASTORADO FEMENINO  

Ahora, sería injusto de mi parte concluir aquí esta entrada sin discutir aquellos argumentos a favor del pastorado femenino (y argumentar acerca de los mismos). Las razones para justificar el mismo son diversas y los argumentos cubren desde lo absurdo hasta algunos que podrían pasar por razonables. Por lo tanto, vamos a concluir esta entrada enumerando rápidamente varios argumentos que muchos utilizan a favor del pastorado femenino y si tienen alguna validez o no.

1. “La Biblia llama a Raquel pastora” – Uno de los argumentos más absurdos que he escuchado en referencia al pastorado femenino es que como en Génesis 29:9 dice que Raquel era la pastora de los rebaños de su padre, que eso evidencia que las mujeres pueden ser pastoras hoy en día. Ciertamente la Biblia habla de Raquel como pastora…de ovejas (el animal). A menos de que ella ejerciera liderazgo espiritual y les predicara a los chivos y las ovejas mientras los llevaba a pastar (cuya respuesta obvia es no), esto no tiene base alguna en referencia a algún rol ministerial femenino.

2. “Estoy casada con el pastor, por lo tanto soy pastora” – Lamentablemente se ha desarrollado una moda hoy en día en la cual si un ministro es casado, su ministerio automáticamente se le pasa a la esposa. En NINGUN lugar de las Escrituras podemos encontrar evidencia para este tipo de pensar. El llamado ministerial es individual y no se transfiere ni por relaciones filiales o por lazos conyugales.

3. “Dios hizo tanto al hombre como a la mujer a su imagen y semejanza, por lo tanto no debería haber diferencia entre los roles en la iglesia para ambos.” Es completamente cierto que Génesis 1:26-27 hace claro que tanto la mujer como el hombre ocupan un lugar importante en la creación, siendo los únicos seres creados a imagen y semejanza de Dios. Sin embargo esto no ninguna relevancia en relación a determinar el rol de la mujer (o del hombre) en la sociedad, cultura o ministerio.

4. “Jesús les dio un lugar mayor a las mujeres durante su ministerio, rompiendo los prejuicios culturales de la época.” Yo estoy completamente de acuerdo con esta afirmación. Aun la más simple leída a los evangelios revela el énfasis de la mujer durante el ministerio de Jesús. Las mismas no eran menos que los otros discípulos y acompañaban constantemente a Jesús durante su ministerio, incluso hasta sus últimos momentos en la cruz. No solo eso, fueron las mujeres las que vieron al Jesús resucitado primero que sus propios discípulos. Sin embargo, Jesús nunca nombro a una mujer apóstol o la puso con autoridad espiritual sobre el resto de sus discípulos. El hecho de que Jesús trataba a las mujeres con respeto no significa que les dio los mismos roles espirituales/liderazgo espiritual que los otros discípulos/ apóstoles.

5. “Ahora estamos en tiempos modernos y el rol de la mujer en la sociedad es diferente.” El hecho de que ahora estamos en el siglo 21 y la mujer (en la mayoría de los casos) está libre de muchos de los prejuicios y yugos que existían en el primer siglo, no significa que las Escrituras deban leerse diferente. La Palabra de Dios no cambia, ni es dependiente de la cultura, sociedad o época para revelarnos lo que Dios nos ha dicho como iglesia. Si Dios prohibió algo siglos atrás y las Escrituras no lo han abrogado, lo mismo sigue vigente sin importar cuanto tiempo haya pasado.

6. “Gálatas 3:28 dice que todos somos uno en Cristo, por lo cual no debería haber distinciones en los roles en la iglesia.” Este versículo de Gálatas es quizás uno de los argumentos más citados a favor del ministerio pastoral femenino. Después de todo, si ya no hay hombre o mujer, judío o gentil ante Dios, ¿Quiénes somos nosotros para hacer distinciones? Por supuesto, lo que estas personas ignoran (o deliberadamente olvidan) es que este pasaje no está hablando de roles culturales, sociales o ministeriales, sino de nuestro lugar ante Dios en Cristo Jesús. En Cristo no hay distinción entre judío o gentil, esclavo o libre, mujeres hombre, porque todo aquel que ponga su fe en Cristo es hijo de Dios, sin importar distinción alguna. Aparte que, si ahora no existiera distinción de roles entre creyentes, Pablo se estaría contradiciendo así mismo (y estaría perdiendo el tiempo) al dar instrucciones acerca de cómo debemos ejercer nuestros diversos roles en la sociedad o en la iglesia (Efesios 4:11-12; Efesios 6:1-9; Colosenses 3: Tito 2).

7. “Dios me llamo a ser pastora.” Este es otro de los argumentos comunes en este tema, apuntando a una revelación especial o personal de Dios con esa persona (que es imposible que alguien fuera de esa persona pueda saber si es cierta o no) para respaldar/evidenciar su llamado. Sin embargo, lo que sí sabemos es que Dios no se contradice a sí mismo y que su Palabra no cambia. Si la Biblia no autoriza el ministerio pastoral femenino, no importa cuántos llamados “especiales” e “individuales” digas tener, el mismo no es un llamado de Dios; es simplemente una manifestación de un deseo reprimido interno.

8. “La Biblia reconoce a varias mujeres que laboraron con Pablo en la obra del ministerio.” Es cierto que en varias partes del Nuevo Testamento el apóstol Pablo menciona a diversas mujeres como colaboradoras en la causa de Cristo y dignas de ser comendadas por su servicio a Dios (romanos 16:1-3, 6, 12; Filipenses 4:2-3), pero el apóstol nunca menciona que alguna fuese pastora de alguna iglesia. Y como la pregunta no es si las mujeres pueden/ no pueden servir en la causa de Cristo, sino si pueden/no pueden servir como obispas/pastoras sobre el rebaño del Señor, el hecho de que Pablo reconozca a diversas mujeres por su servicio públicamente es un argumento nulo en referencia al tema del pastorado femenino.

9. “Febe era diaconisa.” Otro argumento común que se utiliza es el hecho de que una mujer es reconocida como diaconisa por Pablo en el último capítulo de la epístola a los Romanos. Y mi respuesta al mismo es que el ministerio diaconal y el ministerio del obispo/pastor/anciano son dos ministerios completamente diferentes. No solo eso, sino que no hay ninguna prohibición a que alguna mujer ejerza dicho cargo en todo el Nuevo Testamento (todo lo contrario, el apóstol Pablo hasta da los requisitos necesarios que una mujer debe tener para dicho rol en la congregación en 1 Timoteo 3:11). Y debido a que el enfoque del diaconado es cubrir las necesidades físicas del cuerpo de Cristo y no ejercer autoridad sobre el mismo o enseñar/predicar la Palabra (como el pastor o anciano), el ejemplo de Febe no es uno valido para decir que Pablo auspicia el ministerio pastoral femenino o que lo permite.

10. “Priscila era pastora junto a su marido.” Dos figuras importantes que activamente servían en la causa de Cristo y laboraban con Pablo durante su ministerio fueron el matrimonio de Priscila y Aquila (Romanos 16:3). Ahora, debido a que comúnmente el nombre de Priscila aparece primero que el de su marido, algunos (absurdamente) han propuesto que ella era la líder espiritual de la casa y que era pastora junto a su marido. Esto por supuesto queda sin base alguna al ver que en Hechos 18:2 y 1 Corintios 16:19 se le da preeminencia al nombre de Aquila sobre el de Priscilla, haciéndonos ver que el orden en que se escribieran los nombres no tenía significancia espiritual alguna. Segundo (porque este es otro argumento a favor del pastorado de Priscila), el hecho de que una iglesia se congregara en la casa de este matrimonio (1 Corintios 16:19) no significaba que ninguno de los dos eran pastores (de hecho en el primer siglo las iglesias se reunían comúnmente en casas, muchas veces de algún creyente con cierto grado de facilidad económica, para tener sus servicios y evadir la persecución publica que les asechaba en esa época). Por último, el hecho de que ambos hubiesen instruido a Apolos debido a su conocimiento incompleto acerca de Jesús (Hechos 18:24-28) no significa que eran pastores o que estaban ejerciendo autoridad sobre él; simplemente lo estaban discipulando (juntos como matrimonio) para que tuviera un conocimiento completo de quien era Jesús y lo que había sucedido, y pudiese servir a Cristo más efectivamente.

11. “Débora era una jueza y ejercía autoridad en Israel tanto sobre mujeres, como hombres. “La figura de Débora (Jueces 4-5) es prácticamente el argumento principal que muchas que afirman el pastorado utilizan para validar su argumento. Sin embargo, debido a que el rol del pastor no es igual al rol del juez del Antiguo Testamento, ese argumento carece de base en referencia a la iglesia moderna. El rol del juez era el de ser líder nacional y militar de Israel, y preceder legalmente sobre los asuntos del pueblo (ejerciendo justicia sobre aquellos que quebrantaban la ley de Dios). El mismo también servía como libertador del pueblo cuando Israel era entregado a sus enemigos debido a su desobediencia a Dios. Como si fuera poco, el caso de Débora fue la excepción a la regla en vez de ser considerado como la norma, debido a que fue la única jueza mujer entre todos los demás jueces durante ese periodo de tiempo. Ahora, el argumento que muchos utilizan es que Débora era también una profetiza, lo cual me lleva al siguiente punto.

12. “En la Biblia había diversas mujeres que profetizaban en el nombre de Dios.” Siguiendo la línea del argumento de Débora, otro argumento popular para apoyar el ministerio pastoral femenino es que a través de la Biblia se muestran diversas mujeres que profetizaban en el nombre de Dios. Y esto es completamente cierto; tanto en el Antiguo Testamento (Éxodo 15:20-21; 2 Reyes 22:14-20; Jueces 4:4), como en el Nuevo Testamento (Hechos 21:9) podemos ver no solo a hombres, sino a mujeres que eran profetas en el nombre de Dios. Sin embargo, hay que entender que el rol del profeta y el pastor/anciano en la Biblia no son lo mismo. El profeta, a pesar de los roles diversos que ejecutaron a través de la historia de Israel, era prácticamente un oráculo de Dios. El mismo recibía revelación acerca de que Dios quería decirle al pueblo (ya sea revelación nueva, juicio, eventos futuros, promesas, etc.) y llevaba las palabras de Dios al pueblo, ya fuera por iniciativa propia o que alguien venía a consultarle. Fuera de algunos pocos (como Samuel), la mayoría no ejercían un cargo de autoridad sobre el pueblo (la autoridad de Débora venia por su rol de juez sobre Israel), ese cargo siendo ocupado por el rol del rey de Israel que estuviese en ese momento y en el área espiritual por el sumo sacerdote.

En el Nuevo Testamento las cosas eran un poco diferentes. Debido a que Juan el Bautista fue el último profeta y Jesús cumplió la profecía de Deuteronomio 18:15-18 del gran profeta que había de venir y al que debían escuchar, el oficio de profeta queda prácticamente anulado en las páginas del Nuevo Testamento. En vez de esto lo que vemos de vez en cuando es a creyentes (hombres y mujeres) ejerciendo el don de profecía para la edificación de la iglesia. La razón de esto es clara; no solo tenían el Antiguo Testamento solamente (de modo que la revelación de Dios para la iglesia no estaba completada aun), sino que la mayoría de la iglesia naciente estaba compuesta de gentiles que ni siquiera conocían o tenían acceso al mismo. Por lo tanto Dios le otorgó a diversos hombres y mujeres el don de profetizar en su nombre para que pudieran revelar a la iglesia lo que Dios había hecho en Cristo Jesús y creer en su nombre, mientras su revelación era completada para su iglesia. Sin embargo, el rol del pastor va un poco más allá que el del profeta. El mismo no solo proclama lo que Dios ha revelado en su Palabra (a través de las Escrituras), sino que también tiene que interpretar y aplicar la misma para edificación y el crecimiento de la congregación. Aparte de esto, el pastor no solo tiene un rol de autoridad espiritual sobre la congregación, sino que es responsable por la misma ante de Dios de una manera que el profeta jamás lo fue con Israel. Esto nos deja ver que aunque ambos roles tienen ciertas similitudes, los mismos no son idénticos, por lo tanto no debemos utilizar uno para ver que se permite/no se permite hacer en el otro.

Autor: Arnaldo J. Burgos
FUENTE: sitio web "Bajo la luz de Tu verdad"
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Lucas 9:23
(Versión La Biblia de las Américas)

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”.

Vivimos una actualidad en donde todo mundo quiere hacerse su Dios a su conveniencia, cada quien trata de interpretar las Sagradas Escrituras para su bienestar pecaminoso olvidándose de lo que realmente Dios quiere para nuestra vida.

Y no voy a entrar en controversia señalando cada punto de pensamiento que alguien puede tener referente a esto, pero si quiero recordar un pasaje que habla lo que realmente la vida de un cristiano verdadero y convertido tendría que ser; Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”.

No tengo nada que decir, Jesús lo dijo todo, El nos dijo de lo que se trataría la vida Cristiana, lo que tendríamos que tomar en cuenta cada día de nuestro existir, pero lastimosamente hay muchas pero muchas personas que se han olvidado de dos cosas que son: “Negarse a sí mismo y Tomar su cruz cada día”.

Y es que cuando algo no conviene a nuestra naturaleza pecaminosa tratamos de obviarlo y disfrazar todo a través de la gracia y misericordia del Señor. El Apóstol Pablo escribía a los romanos lo siguiente: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:1, 2).

Como lo he escrito en otras ocasiones y lo reitero nuevamente, sé que no me hare famoso con temas como estos o que a lo mejor no sea del agrado de todos que nos digan verdades como estas, pero mi misión no es hacerme famoso o caer bien solo con palabras de ánimo, sino enseñar lo que la Biblia dice y lo que Dios quiere para nuestras vidas, aun cuando eso no sea agradable de leer para nuestros ojos.

Y es que no es justo que vivamos una vida desordenada, aprovechándonos vilmente de la gracia y misericordia de Dios, sino que seamos conscientes del tesoro que Dios nos ha regalado para cuidarlo y administrarlo de la mejor manera.

¿Por qué Jesús nos decía que tenemos que negarnos a nosotros mismos?, porque por naturaleza somos pecadores, y por ello tenemos que negarnos a lo que quisiéramos hacer según nuestros instintos pecaminosos, en pocas palabras, ya no ser los mismos de antes que vivíamos conforme a las corrientes de este mundo, sino ahora vivir como nuevas criaturas que somos, como hijos de un Rey.

En una ocasión Jesús frente a la mujer adultera luego que todos los que la acusaban se habían marchado de ese lugar sin tirar ni tan siquiera una piedra, Jesús le dijo lo siguiente: “…Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8: 10, 11)

Jesús le dijo: “Vete y no peques más”, en pocas palabras y tomando el versículo que desde un principio hemos leído, El le quiso decir: “Niégate a ti misma”, es decir, “vete y no sigas haciendo lo mismo”, y es que la voluntad de Dios es que podamos negarnos a nosotros mismos, negarnos a nuestros deseos pecaminosos que nos hacen sentirnos mal delante de Dios y que poco a poco nos alejan de Él.

Pero, ¿Por qué Jesús dijo, toma tu cruz cada día?, porque El sabe bien que vivimos una lucha diaria entre lo que nuestra naturaleza pecaminosa nos impulsa a realizar y lo que el Espíritu Santo que ahora vive en nosotros quiere que hagamos.

Este camino es una camino diario, en donde todos los días tenemos que recordar el sacrificio que Jesús hizo por nosotros para librarnos de la muerte eterna y debido a ese agradecimiento que tenemos con El, debemos recordar cada día de nuestro existir el tratar de agradecer ese sacrificio a través de una vida que trate (aunque le cueste) de agradar al Señor.

Tomar tu cruz cada día, significa recordarte para quien vives hoy y alejarte de todo aquello que antes te llevaba a olvidarte del Señor. La voluntad de Dios es que cada día y en cada momento recordemos que ahora no vivimos para satisfacer nuestros deseos pecaminosos, sino para agradar a aquel que nos dio vida, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.

Amados, no permitamos que el enemigo nos engañe haciéndonos creer que viviendo una doble vida estamos agradando a Dios, que no se nos olvide que hemos sido llamados a ser santos, porque El es Santo, que no se nos olvide que hemos sido llamados a nacer de nuevo y ser nuevos completamente en el Señor.

No permitamos que el enemigo juegue con nuestros pensamientos haciéndonos creer que puedo seguir pecando deliberadamente y que a Dios no le importa eso. Recuerda que el Pecado es el que nos aleja de Dios, y Dios no es compatible con el pecado, Dios ama al pecador, pero aborrece el pecado que hay en el, por eso cuando nos llama lo primero que hace es perdonar nuestros pecados, porque El ve en ti un potencial enorme para hacer cosas más importantes que pecar y llevar una vida desordenada.

Recuerda que estamos bajo un proceso de perfección, actualmente todos cometemos errores, pero hay una gran diferencia entre cometer un error y acostumbrarse a que ese error sea parte de nuestra vida diaria. La voluntad de Dios es que anhelos cada día parecernos a Él, que busquemos la santidad sin la cual nadie vera al Señor; no que seamos perfectos, porque estoy seguro que mientras tengamos este cuerpo corruptible es casi imposible la perfección, pero eso no implica que no podamos buscar cada día agradar a Dios con nuestro diario vivir, con los que estamos hablando, con lo que estamos pensando, con todo nuestro ser.

Vivamos cada día negándonos a nosotros mismos, aun cuando eso cueste mucho, pero intentémoslo, no nos rindamos de intentarlo, vivamos cada día tomando nuestra cruz y recordando que ahora ya no vivimos para este mundo, pues estamos en el, pero no somos de el, pues nuestra ciudadanía es celestial, no terrenal.

Hoy te invito a cultivar una vida que realmente agrada a Dios, aléjate del pecado, aliméntate de la Palabra, búscalo en oración, sírvele y alábalo y has que el centro de tu vida sea Jesús.

Neguémonos a nosotros mismos y tomemos nuestra cruz cada día.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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Todo ciudadano que aspire a desempeñar un cargo público debería contar con ella, con esa inspiración que marca lo contrario a lo que se ha venido viendo hasta ahora. La verdadera vocación de servicio significa entrega desinteresada, voluntad irrevocable de dar lo mejor de sí mismo para cumplir en forma integral, honesta y activa con todo aquello que implique fiel cumplimiento de los deberes del cargo. Hasta ahora sólo se han mostrado intereses y apetitos personales por sobre esa visión ideal del servidor público. Mucho más allá de las definiciones políticas de derecha o izquierda, el tener vocación de servicio está íntimamente subordinado a los valores morales y éticos con que cuente el individuo.

Si hablamos de moral y ética, no puede quedar fuera el pensamiento cristiano, muchas veces distorsionado, ya que algunos lo ven como fanatismo, otros como aburridos practicantes de religiosidad, de rituales y protocolos vacíos. ¡Cuán equivocados están quienes en eso creen!

Ser cristiano significa buscar relación personal con Dios, ser cristiano es un estilo de vida que da respuestas muchísimo más completas que las dadas por ideologías o proposiciones de hombres. Por ello creo que si los servidores públicos cumplieran con los preceptos de ser buenos cristianos, no existiría corrupción, demagogia, mentiras, injusticia, atropello ni violencia, si alguno lo duda, lo reto a estudiar la Biblia, si no cree en Cristo es porque no lo conoce. Por desgracia, muchos de los que se dicen cristianos tampoco lo conocen a fondo.

Las Escrituras están llenas de instrucciones para la buena convivencia que cumplen con las “normas del fabricante”, Pablo en su carta a los Filipenses 2:2-4, recomienda: “Les pido que vivan en armonía y que se amen unos a otros. Así me harán feliz. Pónganse de acuerdo en lo que piensan, deseen las mismas cosas” (2:2), aquí las claves son “armonía, acuerdo, ámense, deseen las mismas cosas”, todos conceptos opuestos a “guerra, conflicto, intolerancia, enemigo”.

“No hagan nada por orgullo o sólo por pelear. Al contrario, hagan todo con humildad, y vean a los demás como mejores a ustedes mismos” (2:3), así que nada de confrontaciones, ni orgullo, sean humildes, considerando al prójimo más bien como un superior, conceptos certificados por el propio Jesucristo cuando dijo: “El más importante de ustedes deberá ser el sirviente de todos. Porque los que se creen más importantes que los demás, serán tratados como los menos importantes”. (Mateo 23:11-12).

“Nadie busque el bien sólo para sí mismo, sino para todos” (2:4), más claro no puede ser: equilibrio entre el “sí mismo y el todos”, ni comunismo ni capitalismo, nada de ideologías de hombres, todas han fracasado rotundamente en busca de la paz... ¡Jesucristo es la solución para el mundo!

Nadie que se diga cristiano puede ser cómplice de idolatrías, hechicerías, enemistades, pleitos, envidias, contiendas y disensiones, si usted conoce alguno así, tiene a la vista a un auténtico fariseo.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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¿Qué Significa Amar?

1 Corintios 13: 3-8

“…Si no tengo amor, de nada me sirve darle a los pobres todo lo que tengo. De nada me sirve dedicarme en cuerpo y alma a ayuda a los demás. El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable. El que ama no es envidioso, ni se cree mas que nadie. No es orgulloso, no es grosero, ni egoísta, no se enoja por cualquier cosa, no se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho. El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo, solo el amor vive para siempre.”

Si interpretamos este versículo de la Biblia llegamos a la conclusión de que tenemos que ser personas tolerantes, sin orgullo, capaces de dar mas de lo que podemos a quienes nos rodean, la pregunta es ¿somos capaces de amar?, ¿sabemos realmente lo que significa amar? Ahora, si nos analizamos a nosotros mismos somos seres egoístas, orgullosos, siempre queremos tener la razón en todo y como si fuera poco no nos importan las demás personas.

Esto tiene que cambiar para que las bendiciones lleguen a nuestras vidas y seamos mejores cada día en nuestros hogares, trabajo, con todo aquel ser vivo que esté a nuestro lado (pareja, amigos, familia, etc.) en cualquier lugar. Dejemos de pensar solo en nosotros, pensemos en nuestro prójimo. Hagamos como hizo nuestro Señor Jesucristo; que murió en una cruz por amor a ti, a mí, a nosotros, sin importar todo el sufrimiento. Si él fue capaz de hacerlo porque no lo hacemos nosotros, amar como el nos amó.

Querido amigo(a) el único que te puede mostrar como amar verdaderamente es nuestro Señor Jesús, si quieres que esto sea una realidad entonces repite la siguiente oración:

“Amado padre celestial en este momento te pido entres a mi corazón, te entrego mi vida para que la transformes y pueda yo amar a mi prójimo como a mí mismo. Padre sé que soy un pecador, y te pido que quites de mi toda soberbia, orgullo y todo aquello que no te agrade, lléname de tu Santo Espíritu para amar como lo hiciste tú cuando enviaste a tu hijo a morir por mí en una cruz. Gracias Señor por amarme. En nombre de Jesucristo, Amen.”

Autora: Yanixa Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Palabras de Esperanza
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En el uso cotidiano de nuestro lenguaje solemos usar equivocadamente ambas palabras como sinónimos, sea por vanidad o por interés, no es raro oír a quien se pavonea: “Soy amigo del jefe”, para dejar constancia de poseer influencias, para abreviar un trámite o conseguir una prebenda; en criollo: “Tengo una buena palanca”. De forma similar pareciera que el ser amigo de alguien famoso nos diera un estatus especial que los demás deben alabar.

La verdadera amistad no se construye sólo con encuentros frecuentes, como sucede con los vecinos, compañeros de trabajo o estudios. Obtener el título de “amigo” requiere de una trayectoria, la cual traerá como consecuencia algunos lazos que harán posible construir eso que llamamos amistad.

Para ser conocido, basta con identificar a un individuo por su cara o su nombre. Eso representa el primer paso en la vía para ser “amigos”. La amistad es un lazo más allá del identificar físicamente a una persona. El diccionario la define como: “Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”. Podríamos llenar muchas páginas buscando connotaciones e implicancias, pero por razones de espacio sólo analizaré lo expresado por el diccionario.

Primero está el “ afecto personal”, más que de simpatía habla de una relación de amor puro y desinteresado, bidireccional, o sea que para que exista al menos deben existir dos individuos, bastaría que uno de ellos renunciara a tal condición para que el lazo se rompa, por lo que la reciprocidad es prerrequisito. Nace y se fortalece con el trato, sin trato continuo no hay crecimiento, sin mayor conocimiento e intimidad no hay fortalecimiento, igual como toda relación humana necesita alimentarse para prosperar. Yo agregaría como “cosecha personal” que entre los ingredientes que faltarían por mencionar están la confianza y lealtad mutuas.

Los hombres necesitamos tener amigos, somos sociables por naturaleza, por ello sabemos que los amigos pueden definirse como elementos fundamentales para una vida humana de calidad, para apoyarnos y apoyarlos, para ayudarnos y ayudarles, para celebrar y lamentar, para pedir consejo darlo, para querer y ser queridos.

¡Qué lindo es tener muchos y verdaderos amigos!. Si esto es bueno con hombres finitos, ¿cómo sería de bueno ser amigo de Dios?

Muchos dicen conocer la existencia de Dios, pero, ¿cuántos pueden decirse verdaderos amigos de él? El apóstol Pablo comentó en Atenas: “Mientras caminaba por la ciudad, vi que ustedes adoran a muchos dioses, hasta encontré un altar dedicado "al Dios desconocido". Pues ese Dios, que ustedes honran sin conocerlo, es el Dios del cual les hablo. Es el Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él; es el dueño del cielo y de la tierra, y no vive en los templos hechos por seres humanos. Tampoco necesita la ayuda de nadie. Al contrario es quien da la vida, el aire y todo lo que la gente necesita” (Hechos 17: 23-25).

¿Qué espera?; usted tiene un aliado muy cercano a Él, su nombre es Jesús.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo
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Aprendiendo a ser hijos obedientes

1 Samuel 15:22

“Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.”

Leyendo este pasaje Bíblico donde Saúl desobedece a Dios y viendo la situación actual por la que atraviesa el pueblo escogido de Dios en cuanto a La Obediencia, me siento en la necesidad de escribir y llevar a reflexión a muchos que engañados están yendo por el camino equivocado.

Hace unos días, en el mundo entero se conmemoró la muerte y resurrección de nuestro Amado Señor Jesucristo, y reflexionando un poco acerca del tema, es de gran interés en muchas vidas, ya que en esta época en muchos hogares se reúnen en familia para ver las películas que transmiten los canales de televisión con respecto a la vida de Jesús, muchos otros destinan religiosamente esta semana para ir a la iglesia y “cumplir a su manera” con su dios, otros al contrario, tratando de imitar a Jesucristo, tal vez mal interpretando las palabras del apóstol Pablo cuando dijo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados” llevan durante estos días una cruz a cuestas (como Jesucristo camino al calvario) en procesiones que en ninguna parte de la Biblia Dios las exige, otros tantos se visten de color morado siguiendo una tradición, y que tampoco Dios la exige.

Mucha gente en el mundo entero engañada por el enemigo de nuestras almas, lleva una vida religiosa, ligada a tradiciones que han pasado de una generación a otra, pero que en ningún momento de sus vidas se han detenido a pensar si Dios realmente exige de nosotros una semana de sacrificio, una semana que me vista de morado, una semana cargando una cruz a cuestas, una semana donde me “santifico” o si acaso hay algo mas allá de una semana de sacrificio.

En el pasaje que tome como base, relata la historia de Saúl el rey de Israel, donde Dios le dio una orden y este en desobediencia no la cumplió tal cual Dios se la dio. Así como Saúl, habemos muchos creyentes que muchas veces el Señor nos da una orden, y por nuestra flojera, por nuestra apatía, por nuestro temor al que dirán, por pensar en cosas que no son dignas de alabanza, terminamos desobedeciendo a Dios. En el momento que ponemos por encima de Dios nuestro temor hacia los hombres, estamos pecando, estamos desobedeciendo al Rey de reyes y Señor de señores, ese que pago un precio de sangre para que nosotros estemos hoy día disfrutando de sus muchas misericordias.

Dice la Biblia en Mateo 10:28 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”, y yo me pregunto: ¿Por qué hay creyentes que le temen a lo que piensen los hombres?, ¿Por qué hay creyentes que Dios les da una palabra para un hermano y el creyente (pensando en el que dirá el hermano) empieza a cuestionar a Dios al punto que termina desobedeciendo? ¿Por qué hay creyentes que en sus sitios de trabajo por temor a ser despedidos desobedecen a Dios por acatar una norma que viola los reglamentos del Dios altísimo? Amado hermano, el Señor en este momento te dice: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”. Con esto no quiero decir que de hoy en adelante vamos a desobedecer a nuestros supervisores en nuestros empleos, ni que digamos cualquier cosa que nos venga a la mente a nuestros hermanos o a los hombres que no conocen a Dios con la excusa que viene de parte de Dios, las leyes y normas terrenales están para ser cumplidas, siempre y cuando NO violenten las de Dios.

Sabiendo que toda desobediencia es pecado, aun en nuestras congregaciones hay creyentes que cuando se les comisiona una tarea, sencillamente se hacen los desentendidos, murmuran de que siempre los mandan a ellos habiendo tanta gente en la congregación, y pare usted de contar. Amados hermanos, si nos comisionan una tarea, entendamos que debemos hacer las cosas como para el Señor.

Amigo lector, permíteme decirte que Dios demanda de nosotros mas que una semana de reflexión, mas que una semana donde puedas cargar una cruz a cuestas, mas que una semana de lleno en la iglesia, Dios quiere que tu FE la deposites en Él, quiere que entiendas que Jesucristo vino a morir para restablecer nuestra comunión con Dios, que reconozcas a Jesucristo como tu salvador personal y lleves una vida conforme a la Palabra de Dios.

“Si escuchas hoy su voz, no endurezcas tu corazón” y recuerda que si reconoces o no a Jesucristo como el Señor de tu vida, la Biblia dice en Romanos 14:11,12 “Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios. De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”, quiere decir, que algún día no muy lejano estaremos todos ante el gran trono de Dios, de rodillas ante el y confesando con nuestra boca que Jesucristo es el Señor, sea para pasar a la condenación eterna o para ir al gozo del Señor y vivir eternamente y para siempre.

La obediencia trae bendiciones (Deuteronomio 7:12 y 28), mas vale la obediencia que el mucho sacrificio. El mejor sacrificio que podemos hacer, lo dijo el Salmista David en el Salmos 116:17 “Te ofreceré sacrificio de alabanza”.

El mayor sacrificio ya lo hizo Jesucristo. Acércate a el y no sigas con tradiciones o asuntos religiosos ofreciendo sacrificios que no te llevan al cielo. Jesucristo quiere tener una relación personal contigo. ¿Tú quieres tener una relación personal con Jesús?

“Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.” (Hebreos 13:15)

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Devocional Diario.com
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Alguien afirmó una vez: “Mientras más conozco al hombre, más quiero a mi perro”, sentencia tal vez inspirada en la observación de este animal inteligente que pese a estar dotado de conciencia de sí mismo con mente, voluntad y emociones y de percepción del mundo, a través de sus sentidos y conciencia de Dios mediante su espíritu, en reiteradas oportunidades actúa en forma idéntica a la del resto de compañeros inferiores de su escala: Guiado sólo por sus instintos, olvidando que por encima de ellos tiene algo que los cristianos llamamos alma (mente, voluntad y emociones ) y en nivel superior.

El espíritu que viene a constituir el soplo especial de vida con que Dios dotó al hombre como ser viviente y como verdadero canal de comunicación con él, por ello, vivir toda una vida en esta tierra para tener un final idéntico al de un perro que muere atropellado en una autopista; sería realmente un verdadero desperdicio sin sentido alguno.

Los cristianos creemos y afirmamos que tras esta vida terrenal hay otra, sin las limitaciones y congojas de este cuerpo terrenal, el Apóstol Pablo describió esa resurrección a la otra vida con las siguientes palabras: “Tal vez alguien me pregunte: ¿y cómo volverán los muertos a la vida? ¿Qué clase de cuerpo tendrán?” ¡Qué preguntas más tontas! Para que una planta crezca, primero tiene que morir la semilla que fue sembrada. Lo que se siembra es una simple semilla de trigo, o de alguna otra cosa , muy distinta de la planta que va a nacer (Símil gráfico es la caraota que pone el muchacho en su tarea escolar en un algodón húmedo para observar cómo a partir de ella se genera una planta nueva, esa, una vez nacida se desprende de la semilla original desechándola, en el caso humano queda claro: No renace el envoltorio de carne que se corrompe y destruye, sino su contenido espiritual, dando paso a un nuevo cuerpo). A cada semilla, Dios le da el cuerpo que quiere darle. No todos los cuerpos son iguales.

Los seres humanos tenemos una clase de cuerpo y los animales tienen otra clase (es preciso decidir…. ¿cuál es la suya?). Lo mismo pasa con los pájaros y los peces. Hay también cuerpos que viven en el cielo y cuerpos que viven en la Tierra.

La belleza de los cuerpos del cielo no es como la de los cuerpos de la Tierra. El brillo del sol no es como el de la luna y las estrellas, y aun cada una de las estrellas tiene un brillo distinto. Así pasará cuando los muertos vuelvan a la vida. Cuando alguien muere, se entierra su cuerpo, y ese cuerpo se vuelve feo y débil. Pero cuando esa persona vuelva a la vida su cuerpo será hermoso y fuerte, y no volverá a morir. Se entierra el cuerpo físico, pero resucita un cuerpo espiritual. Así como hay cuerpos físicos, también hay cuerpos espirituales. (1 Corintios 15: 35-44).

Hay un paralelo espectacular y grandioso entre la semilla de caraota que muere y se desecha para dar origen a una nueva planta y la muerte física del hombre: La semilla que muere tiene aspecto opaco y feo, en cambio la nueva planta es bella, fuerte y llena de vida, igual sucederá con el hombre moribundo y su nuevo cuerpo glorificado.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Pluma Cristiana y Ministerio Vivo Para Cristo
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... Para perdón de pecados

Hechos 17:30

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”

Según la Real Academia Española, el arrepentirse:

1. Dicho de una persona: Sentir pesar por haber hecho o haber dejado de hacer algo.
2. Cambiar de opinión o no ser consecuente con un compromiso.

En otras palabras el arrepentimiento en nuestras vidas viene cuando hacemos cosas o decimos palabras que en oportunidades dañan a nuestros semejantes y luego sentimos un sentimiento de culpabilidad en nuestros corazones por tal actuación que muchas veces nos cuesta cumplir con el siguiente paso que es pedir perdón.

En la vida espiritual, el arrepentimiento es admitir tu pecado tal como es ante los ojos de Dios, abandonarlo en tu corazón, es decir, decidirte a no seguir en este camino, y anhelar seguir a Cristo y su voluntad con todo tu corazón.

En este pasaje del libro de los hechos de los apóstoles, relata la Biblia que Pablo al llegar a Atenas a llevar las buenas nuevas de salvación, encontró una ciudad hundida en la idolatría, incluso se encontró con filósofos que discutían con el sobre sus creencias ya que Pablo les predicaba algo totalmente distinto a sus creencias, pues les hablaba del evangelio de Jesucristo y la resurrección de los muertos.

Últimamente, he escuchado mensajes de compañeros que me dicen que se les murió cierto ser querido, y que esperan o confían en que Dios los tiene en su gloria. Meditando en esto, me viene a la mente el pasaje de hechos que tomé como base para escribir esta reflexión.

Dios manda a los hombres que se arrepientan. Tal vez tu me dirás ¿Pero que se arrepientan de que? o ¿De que me tengo que arrepentir? La Biblia dice en Romanos 3:23 “Por cuanto TODOS pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”, es decir, que para Dios TODOS somos pecadores, y que a causa de ese pecado cometido estamos destituidos de su gloria. Quizá tu querido lector puedes decir que eres una buena persona, que haces buenas obras, que no has matado, no mientes y otra serie de cosas pero la Biblia también dice en Romanos 3:12 “No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”, es decir, que para Dios si no llevamos una vida conforme a sus estatutos y su voluntad, no somos “buenas personas” como creemos ser.

La Biblia también dice en Marcos 7:21-23 “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre”. Ahora, quisiera que te preguntaras a ti mismo si en tu corazón alguna vez ha salido algún mal pensamiento, maldad, engaño, envidia, soberbia o insensatez. Amigo lector, Dios no juzga solamente los hechos, Él también juzga las intenciones del corazón. Por ejemplo, codiciar a una mujer es adulterio y Dios claramente lo dice en Mateo 5:28 “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.

Querido lector, si ese ser querido que tu esperas que Dios tenga en su gloria, no se arrepintió de sus pecados, no reconoció a Jesús comos su Señor y Salvador y mucho menos llevo una vida conforme a la voluntad de Dios, déjame decirte que ese ser querido no está en la presencia del Señor. No soy quien para juzgar, pero lo que he escrito hasta ahora lo he hecho con bases Bíblicas y así lo ha determinado Dios.

La Biblia dice en Romanos 6:23 “…la paga del pecado es muerte”. Y mas adelante dice en 2 Tesalonicenses 1:8-9 Jesucristo regresará “en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder”. En hebreos 9:27 dice “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Amigo lector, Las excusas que utilizas ahora para pecar… ¿intentarás usarlas ante Dios en el día de tu juicio?

Amigo lector, tu que aun estas vivo Dios te da una oportunidad de que procedas al arrepentimiento, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (Juan 3:16-18). La Biblia también dice en 1 Pedro 3:18 “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne”. Dios te quiere salvar, te quiere dar la vida eterna, solo reconoce que Jesús es el Señor, acéptalo en tu corazón, vive una vida conforme a la voluntad de Dios y pasaras la vida Eterna junto a nuestro Señor.

Recuerda que “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8). Cristo, el unigénito hijo de Dios no merecía morir, y aun así murió para darnos salvación y vida eterna. Siendo aún pecadores son palabras maravillosas. Dios envió a Jesucristo para que muriera por nosotros, no porque seamos buenos, sino porque nos ama.

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:16-17)

Jesucristo viene pronto y viene por un pueblo santo. ¿Quieres pasar la eternidad junto al Señor?

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Devocional Diario
Publicado en: http://blog.vivoparacristo.info/
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El conocimiento envanece, pero el amor edifica

1 Corintios 8:1b

“El conocimiento envanece, pero el amor edifica”.

¿Te has topado con personas que saben mucho de la Palabra de Dios?, ¿Conoces personas que se pueden saber muchos versículos bíblicos?, ¿Sabes de alguien que pasa mucho tiempo estudiando la Biblia?, yo si y conozco a muchos de ellos.

Ahora bien, hay momentos en la vida en donde por mas conocimiento bíblico que tengas sobre un tema en especifico no querrá decir que serás inmune al error.

Si bien es cierto la Biblia es una lámpara a nuestros pies que alumbra nuestro caminar, debemos de saber interpretarla pero con AMOR.

Pablo les decía a los Corintios: “El conocimiento envanece”. Tú puedes conocer a muchas personas que no son cristianas, que a lo mejor son muy inteligentes y estudiados de la vida, pero ni la mayor inteligencia de este mundo puede superar a la sabiduría que proviene del temor a Jehová.

No se trata de saber solamente, sino de llevar a cabo lo que sabes, cuando Pablo les decía a los de Corinto: “mas el amor edifica”, les estaba enseñando que para hacer la voluntad de Dios que esta plasmada en la Biblia se necesita mas que conocimiento, se necesita AMOR, ese amor que nos llevara a realizar la voluntad de Dios.

Tú y yo podemos saber mucho de la Biblia, pero si no realizamos lo que sabemos con AMOR de nada sirve. El amor tendría que ser uno de los fundamentos que debería mover al cristiano, ya que cada uno de aquellos que hemos sido perdonados hemos experimentado ese dulce y grande amor de Dios sobre nuestra vida.

Ahora, es momento que nosotros retribuyamos ese amor tan lindo de Dios para nuestra vida, ¿Cómo?, tan fácil como vivir con amor para Dios, es decir, que cada acción que realice lleve consigo un amor genuino hacia Dios que me lleve a querer con todo mi ser hacer su voluntad.

El conocimiento solo es parte de la vida cristiana, pero no en si el fundamento, en cambio el amor es el que nos mueve a servirle, a adorarlo, a amar a mi hermano como a mi mismo, a querer morir por tal de hacer su obra, ese es el amor que necesitamos cada día y del cual muchas veces nos olvidamos.

Dios no quiere plata ni oro, Dios no quiere sacrificios que puedas hacer, El lo que quiere es que busquemos a toda costa el AMOR que nos llevará a ser edificados en El, puesto que el verdadero AMOR es aquel que nos permite ver las cosas con humildad a sabiendas que tenemos mucho conocimiento, mas sin embargo ese AMOR que Dios anhela para nuestra vida nos hará ver las cosas mas sencillas como que fueran las mas importantes.

No permitas que el conocimiento te envanezca, permite que el amor de Dios se perfeccione en tu vida y con ello te edifique.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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Para los que amamos a Dios, TODO nos ayuda a bien.

Romanos 8:28

"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados."

Los seres humanos desde que tenemos uso de razón, normalmente tenemos durante nuestra vida diaria situaciones buenas y malas. Las situaciones buenas son esas que nos encantan que nos sucedan a cada momento y quisiéramos vivir solo de buenas situaciones. Las situaciones malas son esas que lejos de no gustarnos o agradarnos, nos dejan una enseñanza que podemos apreciar si por un momento razonamos en dicha situación.

En el mundo hoy día es común que vivamos pasando malas situaciones, problemas familiares, problemas laborales, problemas sentimentales, quizá porque nosotros mismos busquemos dichas situaciones o bien sea por terceros que pasa en buena parte de los casos.

Antes de reconocer a Cristo como mi Único Salvador, tenía una perspectiva diferente de la vida por frases que escuchaba como por ejemplo: "Todo en esta vida pasa por algo" o "La vida es una sola y hay que vivirla". Hoy día las sigo escuchando pero Dios me hizo entender que la vida es una sola pero que debo vivirla pero de acuerdo a sus estatutos y su voluntad para así agradarlo a El y llegar a obtener la Vida Eterna.

El Apóstol Pablo pudo decir en su carta a los Romanos "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados". Todo en la vida del creyente no es "color de rosas" y tampoco quiere decir que no todo lo que nos pasa es bueno, lo malo siempre seguirá prevaleciendo en este mundo caído y perverso pero Dios como TODOPODEROSO es capaz de cambiar las circunstancias a nuestro favor. Dios quiere lo mejor para sus hijos pero también quiere cumplir sus propósitos en cada uno de nosotros.

Amigo lector, este pasaje es una de las muchas promesas que nos da Dios, y como bien lo dice es para TODOS LOS QUE AMAN A DIOS y forman parte de sus planes. Tal vez tu dirás que amas a Dios pero a tu manera, en este momento te digo que solo hay una forma de amar a Dios y es haciendo su voluntad, obedeciendo sus estatutos y mandamientos y tratando de agradarle con todos tus actos. El Apóstol Pablo en este pasaje también habla de "Los Llamados" y son todas aquellas personas que hasta el día de hoy el Espíritu Santo ha convencido de pecado y ha permitido que reciban a Cristo como Único Salvador.

Todos nosotros tenemos una manera diferente de ver la vida, una nueva mentalidad, pues tenemos la mente de Cristo y la Biblia dice que el que está en Cristo nueva criatura es. Pues confiamos en Dios y no en los tesoros de la vida, luchamos por una vida Eterna junto a Cristo y no una seguridad efímera o pasajera acá en la tierra.

Hermano Amado, sigamos luchando día a día por alcanzar la vida eterna, junto a Cristo Jesús en el Cielo, pues TODAS las cosas nos ayudan para BIEN!

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Devocional Diario.com
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