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Imagina esto: estas en el día mas importante de tu vida, acabas de unir tu vida a la persona que amas, lo estas celebrando a lo grande, y se te acaba el vino, las personas están impacientes, y no hay a donde ir por vino en este momento, no hay esperanza, todo esta arruinado, tu fiesta al final resulto ser un desastre, pero luego un desconocido que aun no sabias que estaba invitado a tu boda, llega con doce hombres más; para ser honestos, estos hombres están muy sucios y mal vestidos parece que solo llegan a estropear aun mas tu boda, pero luego alguien se acerca a él, es Maria la esposa del carpintero del pueblo, le dice algo al oído, el hombre dice que aun no es la hora, pero de manera irracional manda a tus sirvientes a que llenen de agua los cantaros vacíos, luego te da a probar el mejor vino que hayas probado en toda tu vida, te enteras luego de que aquel desconocido se llama Jesús, y que se dedica a hacer eso a salvar situaciones en las que pareciera que no hay salida, que va por la vida sacando a flote barcas que parecen hundirse, libertando condenados a muerte y dándoles vida eterna y que no pide nada a cambio.

Todos recordamos aquel episodio en la vida de Jesús, cuando en una boda en Caná un pueblecito de Galilea, el gran Maestro obro su primer milagro, cuando en la boda se había agotado el vino, y el transformo el agua en vino.

¿Te lo imaginaste? bueno, déjame decirte que esta historia nos trae una gran enseñanza, a veces estamos en esta situación, todo en nuestra vida parece ir de maravilla, todos tus planes prosperan, todo lo que haces te sale bien y perece que no hay nada que te pueda robar la felicidad, sin embargo te has olvidado de aquel desconocido que un día invitaste a tu vida, aquel a quien le dijiste que lo aceptabas como único y suficiente salvador, lo has olvidado pues como todo esta bien, no lo necesitas, has dejado de llamarlo, has dejado de hablar con El, has dejado de cantarle por las noches, en la soledad, cuando nadie mas te escucha.

Sin embargo en lo más profundo sabes que algo te falta, que no estas completo, lo tienes todo pero no estas completamente feliz, extrañas los momentos a solas con El, cuando llorabas sin mas, cuando no sentías el tiempo, cuando solo querías estar con El, todo esto porque: te hace falta el vino que parece que es la vitamina para tus venas, ese vino que te hace sentir, que te hace vivir, ese vino que te hacia llorar ante su presencia, que te hacia cantar en voz alta, no importándote si entonabas bien o no, ese vino que hoy no tienes en tus cantaros, se acabo pues lo descuidaste un poco, y el enemigo se lo llevo, por eso te sientes incompleto pues te hace falta el vino, hoy solo tienes agua en tus cantaros, y por eso no vives, tan solo sobrevives, tratando de vivir cada día como si la vida fuera una carga, como si el vivir te fatigara, porque el agua no es suficiente para darte la vivacidad que necesitas y que tanto anhelas.

Déjame decirte que la vida que hoy tienes no es la vida que el Señor quiere para ti, hay mucho más, pero no lo puedes tener porque el agua que te sostiene, no es suficiente, necesitas de su vino celestial, solo recuerda que el esta en tu casa, hace tiempo lo invitaste, y el nunca se ha ido, entonces que estas esperando ve con El y dile Señor cambia mi agua en vino, y veras que dejaras de sobrevivir y empezaras a vivir. Al igual que en Caná, el quiere obrar El primer milagro en ti vida, El quiere cambiar tu agua en vino, solo hace falta que te acerques a El y le digas al oído, Señor mi barca se esta hundiendo, y mi fiesta se esta arruinando, por favor, cambia mi agua en vino.

El te quiere dar de su vino celestial, El quiere que vivas en plenitud, solo hace falta que le digas: “Señor cambia mi agua en vino”.

Escrito por: Cristian Tzul Tzul
Tomado de: Devocional Diario.com
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San Lucas 5:4,5

“Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.”


Un año más, aunque el que pasó nos dio alegría y tristeza; pero viendo hacia adelante siempre nos comprometemos a ser mejores y a alcanzar esas cosas que no pudimos alcanzar o nacen nuevos sueños y metas en nuestra vida; no ignoro a esas personas que los fracasos le hicieron pensar y creer que no pueden continuar y que los sueños son solos sueños y que nunca serán reales; sea cual sea el esfuerzo que hagan siempre serán los mismos, y aunque caminan se sienten muertos ya que no tienen razón para continuar adelante y luchar por lo que anhelan.

En una ocasión un grupo de pescadores profesionales fueron a pescar de noche con sus barcas y todos las herramienta necesaria para su labor de costumbre, con todo listo para hacer lo que mejor sabían hacer, nada podía salir mal, tenían las redes listas, las barcas prestas para el trabajo y lo más importante la experiencia que ellos tenían para esa labor. Fueron al punto donde solo ellos sabían que estaban los mejores peces y que nunca fallarían; lanzaron sus redes y esperaron unas horas y notaban que algo raro pasaba ya que en el lugar donde deberían estar los peces no había nada y fueron a otro y a otro y otro, y paso lo inexplicable no pescaron nada en toda la noche.

Qué triste suceso toda una noche de trabajo y no conseguir nada, que estaría pasando por las mentes de estos hombre exhaustos, utilizando el poquito de ánimo que les quedaba para recoger y limpiar sus redes. ¿Cómo se sentirían? y ¿qué pensarían ellos de sí mismos? creo que unos se dirían ¿Qué hice mal?, otros ¿Por qué Dios nos castiga, no está contento conmigo?

Seguramente todos nosotros en algún punto de nuestra vida nos hemos sentido de esa manera por alguna situación que hemos vivido y el sentimiento de fracaso es inevitable y el dolor por no saber cómo remediarlo está en nuestros corazones y cada latido nos recuerda lo mal que nos fue y lo duro que serán los días siguientes de nuestra vida; ya que para muchos la experiencia no nos bastó para alcanzar lo que esperábamos.

Estos pescadores no esperaban que ese día fuese especial en sus vidas ni mucho menos que se recordaría por generaciones como el día que salieron a pescar y aunque eran veteranos en sus trabajos no consiguieron nada; solo el cansancio por el intento fallido de la pesca. Pero paso algo que no esperaban llega un carpintero el cual hablaba como nadie y daba una seguridad con sus palabras la cual alentaba cualquier alma desanimada.

Jesús llego en el momento preciso cuando estos pescadores lo necesitaron y aunque el afán de su vida en ese momento era la necesidad de conseguir el sustento, él le mostro un mejor camino saciando la necesidad que tenían y les dio una misión mayor a la cual se ocuparían el resto de sus vidas: ¡Ser pescadores de hombres!

El Maestro le pidió a Pedro que le permitiera entrar en su barca para enseñarle la palabra a la gente que se habían acercado y el accedió y por ende el tubo que escuchar ese mensaje, a la verdad no sé de qué trataría, podría ser confianza en Dios, o fe, o comentaría las proezas que Dios hizo en medio de su pueblo en tiempo difíciles; de verdad que no lo sé, pero si se que produjo fe en el corazón de este pescador para decir “aunque he trabajado toda la noche sin conseguir nada; pero en tu palabra lo haré”

Hermano y amigo lector siempre hay momentos que sentimos que todo terminó y que ya no podemos continuar, pero quiero que sepas que cuando le des lugar al Maestro en tu barca para que te enseñe la palabra, la misma va a producir fe en tu corazón y aunque en muchas ocasiones la razón te diga que no puede ser o que estas cansado para realizar otro intento que lo más seguro es que obtengas el mismo resultado que el primero, la fe te hará decir “por tu palabra echaré la red”.

Este año presenta nuevos retos y hay qué tener nueva visión en todo lo que hagamos y con la mente clara de que seremos mejores cada día ya que el Señor es el capitán de nuestra barca y por ende el tiene la responsabilidad de darte lo que necesitas para que seas un vencedor. Pedro comprendió la autoridad de Jesús y actuó con fe, de igual modo comprende que él está contigo y siempre te ha ayudado.

“Este año será lo que tu quieres que sea, ganes o pierdas lo importante es aprender de lo que estas viviendo y de esta manera alcanzarás lo que hasta ahora pensaste que no podías”

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¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

San Juan 11: 39, 40

“Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”

¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?, fueron las palabras que Jesús respondía ante la incredulidad de Marta. No voy a culpar a Marta por su incredulidad, porque considero que todos la hubiésemos tenido en ese episodio tan difícil humanamente hablando, pero que en el ámbito espiritual se reduce a algo tan fácil de realizar con solo un mínimo requisito y este es: “creer”.

Todos podemos decir yo “creo” en esto o yo “creo” en aquello, pero como dice un dicho popular: “entre el dicho y el hecho hay un gran trecho”, no es lo mismo confesar con mi boca que creo, que creerlo en mi corazón.

Marta sabia que humanamente no se podía realizar nada ya, pues su hermano tenia cuatro días de muerto, pero es ahí mismo en donde lo que para nosotros es imposible de creer, para Dios es tan fácil de hacer. Al igual que Marta muchas veces nosotros estamos viendo la situación con ojos humanos y basándonos en las probabilidades humanas de poder cambiar o no dicha situación, pero Dios va mas allá de la probabilidad humana, El va mas allá de lo que nuestra mente finita pueda querer interpretar, Dios interpreta las cosas no basándose en las cosas imaginadas por el hombre, sino basándose en su propio método, ese método que lo ha constituido como Dueño y Señor del universo.

Tú puedes tener a tu propio Lázaro en tu vida, muerto y con cuatro días sepultado, pero aun en medio de ese ambiente de lamentación, Dios puede cambiar el llanto en un gozo inimaginable. Tu Lázaro quizá puede tener semanas, meses o años de estar sepultado, pero Jesús te dice tan solo una cosa: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

¿Qué quería decir Jesús al referirse al creer?, ¿Acaso no todos creemos en Dios?, pues si, todos creemos en Dios, pero mas allá de eso también tenemos que comenzar a creer en lo que El puede hacer, y lo que El puede hacer no esta limitado a la mente humana, sino que va mas allá de lo que nosotros podemos pensar sobre su limite.

Dios no tiene limites para actuar, el puede hacer desde que de una piedra salga agua, como abrir un mar, derribar una murallas de casi 8 metros de ancho con un solo grito o como derribar a un gigante de mas del doble de tu estatura, Dios puede dar de alimentar a mas de cinco mil personas de unos pocos panes y peces, como también puede hacer que un manco recobre su brazo, para el no hay nada imposible, Dios no esta limitado a nada ni nadie, solo hay un requisito para que su poder se manifieste y este es: CREER.

Amado hermano, ¿Estamos creyendo lo suficiente como para ver la gloria de Dios manifestada en nuestra vida?, ¿Estamos teniendo la suficiente FE como para ver las maravillas que Dios quiere que veamos?, o ¿Acaso estamos lejos de esa fe que se necesita para ver la Gloria de Dios?

La Biblia dice que sin fe es imposible agradar a Dios, ahora yo te pregunto: ¿Estarás conmigo algún día en el cielo?, si tu respuesta es positiva, yo te pregunto: ¿Qué te hace pensar eso?, si me respondes que tu fe, entonces te digo que esa es la FE potente que Dios quiere de cada uno de nosotros, no una simple expresión de “yo creo”, sino una convicción firme de lo que pienso y siento. Fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve, eso quiere decir que aunque no veo las cosas tengo la convicción de que Dios las hará, que aunque estoy esperando que se cumplan tengo la certeza que se cumplirán.

Dios quiere mostrarnos su gloria a cada uno de nosotros, pero necesitamos creer con una convicción tal que no veamos el problema que tenemos enfrente, sino que veamos a la solución que tenemos de nuestro lado. Ver las cosas que no son, como que si fueran y más que todo, depositar totalmente nuestra confianza en El.

Pese a que Marta en un principio no creía que Jesús podía hacer algo por su hermano Lázaro, Jesús hizo un milagro sorprendente y es porque aun cuando halla duda en nuestra vida, Dios vendrá y se mostrara como aquel Dios que no miente, sino que cumple lo que dice, pues no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, eso quiere decir que si El te ha dicho que si crees veras la Gloria de Dios, entonces así será.

¿Quieres ver la Gloria de Dios?, solamente CREE.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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San Marcos 8: 22-25

“Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos”.

El episodio pintaba para uno mas de esos milagros que dejaban atónitos a las personas, después de alimentar a cinco mil y a cuatro mil, de andar sobre el mar, de sanar enfermos en Genesaret, de sanar a un sordomudo, a un endemoniado, a la mujer de flujo de sangre, la hija de jairo y muchos milagros mas, un ciego nada mas seria otra muestra del poder divino que de Jesús emanaba.

Los discípulos a lo mejor pensaban dentro de si: “seguro que le dice que tus ojos sean abiertos y comenzara a ver”, a lo mejor otro pensaba que se pararía sobre una roca y desde ahí le gritaría “se sano”, pero esta vez era diferente, si, diferente porque Dios tiene un estilo único de actuar en cada situación, es ahí en donde no podemos enfrascar la imaginación de Dios para obrar en nuestra vida, pues El puedo actuar de la forma menos pensada.

En esta ocasión Jesús quiso hacer algo diferente:

Primero, tomo de la mano al ciego (v. 23) que lindo es cuando dejamos que Jesús nos tome de la mano, porque cuando somos nosotros quienes queremos tomarlo de la mano fácilmente lo soltamos, pero cuando Jesús nos toma de la mano, El no nos soltara pues tiene un propósito para nuestra vida.

Segundo, le saco fuera de la aldea, esto es señal de que muchas veces Dios necesita sacarnos de la aldea para tener un mejor ambiente para actuar en nuestra vida, no es que no pueda actuar en la aldea, sino que prefiere tener momentos íntimos con nosotros. A veces Dios te sacara a lugares a solas en donde puedas experimentar el Poder de Dios, sin duda los momentos íntimos que tenemos con Dios son los que nos ayudan a mantenernos firmes.

Tercero, actuó de una forma única, dice el verso veintitrés: “y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le pregunto si veía algo”, escupir en sus ojos es una muestra mas que Dios tiene un estilo único de actuar, a veces Dios nos escupirá los ojos para que podamos ver con claridad, otras veces nos hablara para que nos levantemos, en otras ocasiones nuestra fe será la llave para poder alcanzar su favor y así podemos citar cientos de situaciones diferentes por las que Dios puede actuar.

Cuarto, un primer toque no basto, luego de la pregunta de Jesús el ciego contesto: “Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan” (v. 24), hay momentos en la vida que Jesús se encuentra con nosotros, pero nuestra vista esta tan limitada que en lugar de ver lo que Dios quiere que veamos, vemos a los hombres como árboles, es decir aun no podemos ver con claridad lo que Dios quiere para nosotros.

Es ahí en donde entra el quinto paso, dice el verso veinticinco: “Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos”, hubo necesidad de un segundo toque el cual fue efectivo para terminar la obra que se había comenzado.

Hermano amado, muchas veces al igual que este ex-ciego necesitaremos un segundo toque en nuestra vida, mas aun cuando hemos perdido la visión de lo que Dios quiere que veamos. Hay momento en el caminar cristiano que por una u otra situación perdemos la visión que Dios nos había dado, en momentos como esos es que tenemos que permitir que Jesús realice estos 5 pasos para poder restaurar nuevamente nuestra visión y podamos ver con claridad lo que Dios quiere que veamos.

¿Cuánto tiempo mas esperaremos para permitir que Jesús nos de ese segundo toque?, ¿Será que aun concientes de que lo necesitamos nuestro orgullo no nos permitirá recibirlo?, mas allá de todo orgullo humano que te lleve a pensar que eres casi perfecto y que no necesitas ese segundo toque, quiero decirte que en la vida espiritual todos necesitamos no solo un segundo toque, sino que a veces un tercero, un cuarto, un quinto o los que sean necesarios para aclarar nuestra vista y poder tomar nuevamente la visión clara que Dios quiere para nosotros.

El Segundo toque es una muestra de que Jesús no se rinde en su intento de darnos una visión clara de lo que quiere para nuestra vida.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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