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A la culpabilidad y su hermana gemela el fracaso, nadie las quiere a su cargo, eso quedó muy bien graficado en aquel libro que se vendió hasta en las esquinas: “La culpa la tiene la vaca”, cuya trama relata cómo la culpa sobre la mala calidad de las carteras colombianas va saltando desde el vendedor al fabricante de carteras, al suministrador de cueros, a la curtiembre, al matadero, al ganadero, y el ganadero como eslabón final se saca el bulto culpando nada más y nada menos que a la pobre vaca, lo que demuestra que a la hora de establecer culpabilidades (responsabilidades), nadie quiere asumirlas.

Es por demás lógico que nadie desee fracasar, todo el mundo quisiera vivir bien lejos de eso, pero los humanos somos recurrentes y el camino es para muchos un secreto indescifrable. Declaramos creer en axiomas indiscutibles, pero al momento de aplicarlos cae una amnesia impuesta por el subconsciente que dispara automáticamente el “piloto automático”, el cual ejecuta lo “de costumbre”, y lo de costumbre no siempre es lo bueno, por ello es que se repiten una y otra vez los mismos errores, con esto viene la frustración del fracaso, y con el fracaso la soberbia para buscar fuera de nuestra responsabilidad al culpable, olvidando con ello que “haciendo lo mismo, se obtienen siempre los mismos resultados”.

La gran mayoría parece creer que el éxito se limita a lo material, olvidando que algún día, más cercano de lo que imaginamos, vamos a morir y no podremos llevarnos las propiedades, los títulos ni las cuentas bancarias.

Paradójicamente vivimos como animales, olvidando algo que casi todo el mundo admite como cierto: que el hombre es mucho más que cuerpo físico, tenemos “algo” que nos diferencia del resto de los animales, a ese “algo” llamado alma donde residenciamos la mente, las emociones y la voluntad, y espíritu donde albergamos ese soplo divino que el Creador nos dio. Somos criaturas complejas, tan complejas que todavía la ciencia no nos conoce totalmente. ¿Quién será entonces el que nos conozca? La respuesta es lógica y sencilla: quien nos creó. Ahora, si usted sigue empecinado en verse como producto de la casualidad, siga equivocándose, siga buscando en la suerte la culpabilidad de todos sus errores, mientras los que creemos en Dios y su hijo Jesucristo acudimos a Él en busca de las instrucciones que nos dejó en el “Manual de Fabricante”: la Biblia.

Dios nos muestra el camino correcto, otro es quien actúa de apuntador para nuestras desgracias, tiene muchos nombres pero el personaje es el mismo: el cine le ha llamado “el lado oscuro”, otros Satanás, demonio, diablo, Lucifer, etc. Su oficio es el confundirnos, hacernos tragar mentiras, desorientarnos para que no reconozcamos nuestras culpas, para que extraviemos el camino que el Creador nos asignó.

“Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz”. (2 Corintios 11: 13-14).

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¿Qué seria sin Él?



2 Corintios 9: 15 Biblia Lenguaje Actual

“¡Gracias a Dios por lo que nos ha dado! ¡Es tan valioso que no hay palabras para describirlo!”

Cada día me doy cuenta que mi vida sin Él, no sería la misma, todo lo que a mi alrededor existe gira alrededor de Él, tiene toda mi mente y mi atención a diario, no puedo pensar algo que no tenga que ver con El, no puede hacer algo sin antes hacerlo participe, es algo maravilloso.

Mi vida esta cautiva totalmente por El, respiro, camino y pienso sobre lo mucho que me ama a pesar que no he hecho nada para merecerlo, y es allí en donde aparece una pregunta a mi mente que dice: ¿Qué sería mi vida sin Él?

Dios se ha convertido en mi vida, se ha convertido en el capitán de mi barca, el que sabe a perfección mis pensamientos e intenciones, sin El estoy muerto, pero con El viviré por siempre.

Aun recuerdo como que si fuera ayer el día que me otorgo su perdón, el día que me llamo y con cataratas de lágrimas me rendí a Él, ya no podía mas, mi vida no tenía sentido, mas El vino y le dio un sentido a toda mi vida, fue colocando cada pieza de tal forma que ahora mi vida es completa y más de lo que un día me imagine que podría ser.

Y es que no puedo negar que a pesar de mis errores y defectos, de los desiertos que he pasado, de las etapas de anonimato, de las situaciones que han sido muy fuertes para mi vida, sigo enamorado de Él y aun más agradecido porque mi vida sin Él, no sé qué seria.

Pero a pesar de que todos somos conscientes de que nuestra vida no sería la misma sin Él, muchos a través de las presiones de la vida, nos dejamos manipular y permitimos que el enemigo nos engañe haciéndonos creer que nuestra vieja vida era mejor que la actual, ¡Que Mentira!

El pueblo de Israel experimento esto, luego de ser liberados de la esclavitud de Egipto y en medio del desierto quisieron creer que estaban mejor en Egipto, siendo esclavos y no en ese desierto que los llevaría hacia la tierra prometida. (“Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos” Números 11:5)

Y es que a veces nuestra mente es una mente de esclavo, creemos que lo que nos ofrece el mundo es mejor que lo que Dios quiere para nuestra vida. Y es que no vamos a negar tampoco que los desiertos son duros y difíciles de pasar, ninguno de nosotros quisiéramos pasar por uno de ellos, si los pudiéramos esquivar sería perfecto, pero la vida no es así, pues el desierto tiene que existir para poder ser moldeados de tal manera que podamos heredar la tierra prometida siendo siervos y no esclavos.

¿Por qué estas pensando en retroceder?, ¿Por qué esos pensamientos de rendirte?, ¿Cómo se te ocurre que antes era mejor que ahora?, ¿Por qué sigues añorando lo que un día fue tu perdición?, ¿No es Dios suficiente para ti?, ¿Qué seria tu vida sin Él?

No te engañes, tú muy bien sabes que fuera de Él nada podemos hacer, tu bien sabes que la peor decisión que puedes tomar es alejarte de Él, ir en contra de lo que El quiere para tu vida.

¡Recapacita!, ¡Despierta!, date cuenta que ni en sueños tu vida sería mejor sin el Señor.


Tu vida no sería la misma sin Él, ¿Recuerdas esos momentos en los que no podías más?, ¿Quién te sostuvo?, ¿Recuerdas esa enfermedad que te azoto?, ¿Quién te sano y te restauro?, ¿Recuerda esa vez que necesitabas provisión?, ¿Quién fue quien la envió?, ¿Recuerda esa vez que llorabas a solas?, ¿Quién te consoló?, ¿Acaso no fue Dios?, ¿No fue Él quien siempre ha estado allí?, ¿No fue Él quien siempre ha tenido cuidado de ti?, ¿Por qué ahora piensas o estas meditando en alejarte?, ¡Basta!, no mas, tu no naciste para rendirte, ni para retroceder, tu eres un hijo de Dios, una hija de Dios, toma la posición que te pertenece y párate firme nuevamente, porque: ¿Qué seria tu vida sin Él?

Hoy es un buen día en el cual podamos darnos cuenta que nuestra vida sin El JAMAS seria la misma, que El le ha dado color a nuestra vida, le ha dado gozo verdadero, le ha dado el sentido que no tenia y sobre todo, nos ha llenado de su amor inmenso.

Hoy te pregunto:

¿Qué seria tu vida sin Él?

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Isaías 43:2

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”.

Se que estas conmigo Señor, desde aquel día que mi alma descanso en Ti. Me diste una razón para aferrarme a este mundo; grabando en mi corazón esa promesa.

Cuando finalmente tuve un aliado poderoso e invencible, cuando el Santo de Israel prometió protegerme y que la llama no me consumiría.

Quería que mi enemigo te conociera Señor, mostrarle tus credenciales, que se fuera para siempre y pregunté, ¿Cómo te presento Señor? Respondiste - Soy El que Soy.

A mi enemigo no le importó quien eras Señor, o Tu promesa, ¿Por qué no te temía?

Al contrario, redobló sus esfuerzos; me sitió y asedió con su danza de la guerra día y noche. ¡Consume a mi enemigo Señor!, clamé de nuevo desesperado. Jamás habría imaginado lo que respondiste esa madrugada en la que me diste un curso de milagros; Dijiste que mi enemigo tenía nombre “ego” y que no se iría, al menos en ésta vida.

Dijiste que él se encargaría de sabotearme, que él me infundiría miedo, que él me haría dudar, que él aborrecía tus planes y que él era la separación entre Tú y yo.

Pregunté ¿Cómo peleo contra él, Señor? Dijiste que con la promesa en mi corazón le hiciera frente, que cada vez que sintiera el miedo paralizador en el alma; ¡Tendría que avanzar! Que cada vez que plantase la semilla de la duda en mí; ¡Tendría que avanzar!

Y así el poder de su voz disminuiría pues el “ego” se alimenta de la duda y el miedo.

Dijiste que cada vez que te ofreciera en sacrificio ese miedo paralizador en el alma; mi Fe crecería. Y que si alguna vez estuviese a punto de rendirme; que mirase la promesa grabada en mi corazón “Isaías 43”, pues Tú has prometido hacer una vida de mí basada en esos párrafos y no descansaras hasta que lo cumplas.

¡Ohh Padre! recuerdo cuando alimentabas mi alma de Tú poder, no hay palabra que describa el gozo, esperanza y paz que sentía cuando leía:

“En medio de las llamas, no te quemarás, ni siquiera te chamuscaras”


¡Ahora veo Señor!, que mi único enemigo mora en mí, líbrame de mí mismo para darle vida a esa palabra grabada en mi corazón. Ayúdame a seguir entregándote en sacrificio ese “no puedo”, “no creo”, “tengo miedo”, “no lo merezco”, “tengo vergüenza”

¡Ahora conozco Tu corazón! y se que de tus labios solo sale verdad Señor. Y que no soltaras de la mano a éste siervo hasta que termines Tu obra.

¿Cuál es tu promesa hermano(a)? , ¿Le estas dando vida a esa palabra grabada en tu corazón?

!Pues hoy sabes que la distancia entre tú y la promesa se llama “ego”!

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Me atrevo a afirmar que la mayoría de nosotros seguimos estas reglas: investigar algo que anuncie el cómo alcanzar un objetivo codiciado, con poco trabajo, sin mayor costo monetario ni de trabajo físico o intelectual, por ejemplo: “cómo hacerse rico con poco esfuerzo”, o “cómo rebajar de peso comiendo de todo”. Cuando compramos un aparato nuevo, sea este un carro, un televisor o una licuadora, sentimos la necesidad de conocer cuál tipo de combustible usa, si se puede usar a la intemperie, si aguanta calor o bajas temperaturas, etc. En este caso, la regla de oro la da el fabricante, pues es él quien sabe cómo conseguir el funcionamiento óptimo de su objeto fabricado, indicando en un manual cómo se debe y cómo no se debe operar, ¿existe mejor recomendación que la del fabricante?

¿Qué diría usted si descubre que existe una regla de oro para la convivencia pacífica, fraternal y próspera en Venezuela? Una regla que no incomode ni a los partidarios del socialismo, ni a los que creen que el capitalismo es lo más adecuado, que no sea una utopía como se le acusa al comunismo, ni despiadado como se señala al capitalismo liberal. Tal regla sí existe, muchos la conocen, pero sucede que cuando se da a conocer en público muchos se niegan siquiera a considerarla, alegando: “no existe maravilla que sea barata, mucho menos gratis”.

En nuestra ceguera y torpeza, solemos ignorar lo más elemental. Por ejemplo: hemos contaminado hasta el extremo de convertir el agua que bebemos y el aire que respiramos para nuestra sobrevivencia, casi en veneno mortal.

Existe el secreto para la buena convivencia, ha estado frente a cada uno de nosotros, pero cada uno de nosotros, en nuestra propia estupidez, no hemos querido verlo. Es poderoso y sencillo, al punto de parecer propuesta infantil, dice más o menos así: “Traten a los demás como ustedes mismos quieren ser tratados.”

¿Alguien puede estar en desacuerdo con esto?, ¿no viviríamos en un mundo ideal si cada quien actuara bajo esta premisa?

“Nadie puede cambiar el color de su piel, ni puede un leopardo quitarse sus manchas, tampoco nosotros podremos hacer lo bueno si solo practicamos lo malo”, ¿verdadero o falso? Quien cree en un Dios vivo no dejará de aceptar que: “Si Dios no edificare la casa, en vano trabajan los que la construyen. Si Dios no guardare la ciudad, en vano la custodia la guardia”.

Todo esto ha estado frente a nuestros ojos, pero muchos no lo han querido ver, la primera cita es del propio Jesucristo (Mateo 2, Lucas 6:31), la segunda del profeta Jeremías (13:23) y la última la encontramos en el Salmo 127:1. “Maldito el varón que confía en el hombre, y pone su fuerza en su brazo, y su corazón se aparta de Dios”.

“Bendito el varón que confía en Dios y cuya confianza es Dios. Porque será como árbol plantado junto a la corriente de agua, que junto a la corriente echará raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde, y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto”. ( Jeremías 17: 5, 7-8)

Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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Un round más

Te voy a contar algo de mi pasado. Cuando tenía 17 años me dedicaba a boxear, me decían el “Toro Esparza” por mi dura pegada. Mi entrenador decía que iba a llegar lejos porque era diligente en mis entrenamientos y le obedecía. A mí me apasionaba lo que hacía. Por primera vez en mi vida había encontrado una pasión que me impulsara. Pero, una semana antes de la eliminatoria estatal desobedecí a mi entrenador por primera vez y me fui de vacaciones con mis amigos, y ya te imaginarás. Todo lo que tenía de condición se fue al caño.

Cuando tuve la pelea todo era diferente a cómo lo había imaginado. El contrincante era un duro peleador, y ambos no cesábamos de tirar golpes. Sin reservas ambos entregamos todo en cada round, no fue la típica pelea dónde los boxeadores administran su fortaleza. Era todo o nada en cada round.

Con cada golpe que tiraba se me escapaba el aire y el contrincante por más que le pegaba no retrocedía. Al llegar al ultimo round, sentado en el banquillo le dije a mi entrenador ¡Ya no puedo! y él decía ¡Un round más, dame un round más, él también está cansado ya lo tienes! Tuve miedo y mi cuerpo no respondía, y le pedí a un compañero que tirara la toalla y el referee suspendió el combate. Cuando mi contrincante se quitó la careta protectora del rostro, lo pude ver. Su rostro estaba todo moretoneado por los golpes que le había dado, y no pude evitar pensar que habría pasado si hubiera salido a pelear un round más.

Esa fue mi última pelea, no pude superar lo que pasó aquella tarde y jamás he vuelto a ponerme unos guantes.

Es por eso que hoy que he encontrado mi gran pasión en Jesucristo día a día trato de ir más allá. Cada vez que las situaciones se ponen difíciles y quiero tirar la toalla de nuevo, me digo a mi mismo ¡un round más Richy! Cada vez que tengo miedo y estoy falto de fortaleza me digo a mi mismo ¡un round más Richy! Tal vez este sea el golpe con el que derribes a tu contrincante.

El Señor Jesús es hoy mi inspiración para dar un round más porque al igual que nosotros él ha sentido el deseo de tirar la toalla y no hacer la voluntad del Padre, cuando estaba su alma herida en el huerto de Getsemaní:

“Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.” Mateo 26: 38-39

Su Padre le pidió que le concediera un round más para salvar la humanidad, y a pesar del temor, angustia y dolor que él sentía, él salió a pelear un round más en la pelea del campeonato dónde derrotó a la muerte para darnos vida eterna.

Querido hermano, ¿Qué podrá ser aquel round más que nos pida Dios, que sea más de lo que Él ya ha hecho?

Qué sabes tú que ese será el round en el que clamando una vez más, recibirás sanidad. Qué sabes tú si este día es el round en dónde al desprenderte del pecado serás inundado de ríos de agua viva.

Vamos hermano, no desistas, entrégale día a día un round más a Dios al desprenderte del pecado, al ser obediente a Dios, a orar a pesar de querer hacerlo, al obedecer a los Pastores, Consejeros, Médicos, o Terapeuta, al hacer la voluntad de Dios a pesar de no comprenderla, al trabajar diligentemente en tu trabajo, al servir a una persona más... porque si tu le dieras un round más a Dios en todo lo que haces, tendrás una vida de campeonato.

Autor: Richy Esparza
Sitios: devocionalesderichy.com y cristodavida.com
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De los que me diste no perdí ninguno

Juan 18:9

Esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho: “De los que me diste ninguno se perdió.”

Hay porciones en la Biblia que las leemos en muchas ocasiones y no prestamos atención a la lectura, en realidad no sé cuantas veces había leído el capitulo dieciocho de Juan, pero en esta oportunidad encontré una palabra que tocó mi corazón y Dios me dijo que lo compartiera a todos los lideres de todas las congregaciones.

Entiéndase como líder todo aquel que los demás le siguen, no solamente por delegación pastoral, sino más bien, por delegación de lo alto.

Puede haber líderes sin delegación pastoral y lideres con delegación pastoral pero no Divina…

Los lideres de Dios tenemos una responsabilidad tan grande sobre nuestro hombros, debemos de compartir a los mas jóvenes en la fe de las maravillas que la biblia nos enseña, además de tener que rendir cuentas por las almas que ven en nosotros un liderazgo y quieren ser y hacer lo que nosotros somos y hacemos.

Jesús mismo en los primeros capítulos del mismo evangelio dijo estas palabras: “Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el día final.” (Juan 6:36) otra versión del mismo pasaje dice: “Y la voluntad de mi Padre, que me envió, es que yo no pierda a ninguno de los que él me ha confiado, sino que en el día último los resucite a todos para vida eterna”.

El sabía que su padre le había encomendado cada una de las almas que había discipulado y en el camino no debía de perder ninguna, al contrario, debía de procurar que todos pudieran conocer al padre y al hijo, posteriormente (hechos de los apóstoles) conocerían el poder del Espíritu Santo.

Muchos de nosotros pensamos que ser lideres es sencillo y no meditamos en que debemos de ser cuidadosos de las almas que Dios te ha dado en tus manos, debes de estar en constante oración para que los demás (así como tú) sean fortalecidos y no retrocedan, debes de visitarlos constantemente para saber como están, debes de prepararles palabra viva y eficaz a través de tu preparación espiritual antes de compartir de la biblia, debes de interesarte por sus vidas como si se tratara de la tuya misma…

En muchas ocasiones hemos bromeado con algunos hermanos de la congregación que al delegarnos un ministerio dentro de la iglesia, espéranos no citar lo que Pablo decía: “he acabado la obra” pero en el sentido que literalmente nos la acabamos, nos delegan un ministerio de diez hermanos y al finalizar de nuestra delegación el ministerio se queda con dos o tres hermanos, ¡en serio! ¡Eso ha ocurrido en muchas oportunidades en las congregaciones!

El problema radica en que los líderes no nos preocupamos del estado de nuestras ovejas y en lugar de cuidarlas las dejamos descarriladas y perdidas a medio camino…

Líder no permitas que al llegar ante el Gran Trono Blanco de Dios te sea demandada una vida que dejaste perder de tu ministerio, que puedas alegarle que tú la buscaste y la llamaste a recapacitar de sus caminos, que hiciste hasta lo imposible por hacer entrar en razón a esta ovejita hasta que por ella misma desistió.

Hay un versículo que dice “sé diligente en conocer el estado de tus ovejas” por ende, es un mandato de Dios cuidar de su pueblo.

Sobre el tema, Dante Gebel hace una referencia tomando de base la película “Rescatando al Soldado Ryan” El Capitán Millar y su pelotón van en misión al frente de batalla, donde deben ubicar a Ryan -único sobreviviente de 4 hermanos que participaron en la contienda-, la consigna es rescatar si o si al chico soldado. Así es como se comporta un verdadero líder en las congregaciones, rescatando almas de las garras del enemigo y la única opción es lo rescatamos si o si y no hay otra premisa. Así continua y sé diligente con el ministerio que Dios ha encomendado en tus manos.

Recuerda que tú y yo somos los ojos, los oídos, las manos, los pies de Jesucristo en este mundo, somos llamados a cuidar de su rebaño.

Tomado de: Devocional Diario.com
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Algunos en su desesperación recurren al uso de “declaraciones”, suerte de afirmación / orden que se supone debe tener efecto inmediato, algo muy parecido a lo que hizo Jesucristo cuando entre sus tantos milagros sanó a dos ciegos (Mateo 9:27-29), teniendo un efecto instantáneo, emulando su ejemplo dan órdenes cual reencarnación divina. Los que intentamos ser cristianos y recurrimos al “manual del fabricante” (la Biblia), estamos muy claros que pretender tener la misma autoridad que Jesucristo es prácticamente una blasfemia; somos hombres de carne y hueso, con defectos y debilidades, para no usar la palabra pecadores que molesta a algunos. Intentamos copiar milagros y olvidamos que el propio Jesús nos enseñó a pedir en oración con mucha fe y en estado de obediencia.

Las crisis situacionales no se resuelven con magia ni pidiendo un Mesías que nos saque del atolladero. Son demasiados los que gimen en medio de la crisis como si la salida no existiese, olvidando que al contravenir una ley universal que afecta nuestras vidas mas allá de lo que muchos siquiera soslayan; me refiero a “causa y efecto”, si no se cambia lo que se hace; no cambiará el resultado, si no se cambia el pensamiento, que es el que genera los actos; no cambiará la forma de hacer las cosas, el asunto es sencillo: cualquier cosa que se haga Y que contravenga el diseño de algo creado, no tendrá efecto y en la mayoría de los casos puede resultar en deterioro fatal. Esto es válido para cada acto de nuestras vidas.

El Creador nos ha enviado miles de mensajes los cuales en nuestra sordera no oímos y en nuestra ceguera no vemos, como el Salmo 118: 6-9: “El Señor está a mi favor; no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?. El Señor está por mí entre los que me ayudan; por tanto, miraré triunfante sobre los que me aborrecen. Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre. Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en príncipes”.

Teorías de hombre no salvan de la destrucción, quien así hace sencillamente desconoce a Dios, circunscribe la visión de la humanidad a la de un hombre-animal que vino al mundo a satisfacer sus necesidades corporales. Se burlan afirmando que la religión es “el opio del pueblo”, como si creer en Dios fuese una forma estúpida de huir de la realidad material o que se usa como droga que atonte al explotado para que no se rebele.

Debemos pedir a Dios misericordia para quienes sustentan estas propuestas, hechas a la medida y dirección de Satanás para promover una vida al servicio de las necesidades materiales, alejándolo de toda noción de espiritualidad.

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” Mateo 7:21. Si los humanos cumpliésemos con la forma de vida descrita en la Biblia no sería necesario seguir inventando teorías políticas de liberación, la única libertad está en Jesucristo, quienes no la busquen se perderán nada más y nada menos que la vida eterna y lo menos que podrían esperar es el infierno.

Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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Sin Unidad No Hay Victoria

Salmos 133:1

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!

Hoy día, el mundo entero habla una y otra vez sobre la unidad, para cualquier fin que tengan planteado. Por ejemplo en Venezuela, ahorita se habla de la “Unidad” en vísperas de las próximas elecciones parlamentarias bien sea de un bando o del otro, pero la meta es la misma, La Unidad.

En el ámbito mundial, hace poco fue conformada la Unión Europea, la cual reúne a gran parte de los países del viejo continente con la finalidad de ofrecer mejor calidad de vida a los ciudadanos europeos propiciando la integración de los pueblos. Asimismo existe pero no tan sonada la Unión Africana, de igual forma la Unión Asiática, incluso la UNASUR. Todo esto con el único fin para los ciudadanos pertenecientes a cada región. Todo no es tan perfecto como parece ser, y cada quien tiene sus intereses y ahí están las trabas que siempre sobresalen ante un proyecto en conjunto.

La Unidad no esta excluida del pueblo de Dios, pues una de las cosas que el Señor nos exige es la unidad. ¿Pero te has preguntado porque debemos estar unidos? ¿Has escuchado esa frase “En la unión esta la fuerza”? ¿Sabias que somos un cuerpo en Cristo? Ahora me hago estas otras preguntas… Si somos miembros de un mismo cuerpo, ¿Por qué no terminamos de entender que nuestra lucha no es contra nuestro hermano, sino contra Satanás y sus secuaces? ¿Por qué caemos en el terreno del enemigo al perder nuestro tiempo en chismes que no edifican nuestras vidas? ¿Por qué no pensamos en el bienestar de nuestro hermano antes que el nuestro propio? Si sigo escribiendo aquí las preguntas que tengo en mente, duraría mucho rato, y no es ese mi enfoque, sino mas bien el dar a entender que Sin Unidad No Hay Victoria.

El pueblo de Dios en la antigüedad, ante los muros de Jericó, tuvo que dar varias vueltas durante 7 días UNIDOS, y de esa forma fue que vieron la Gloria de Dios al derrumbarse las inmensas murallas que tenían en frente de ellos. ¡Que gran victoria obtuvo el pueblo de Dios en ese momento!

Hoy, las cosas no han cambiado mucho. Dios sigue exigiendo a su pueblo UNIDAD, y es que ante una iglesia unida no hay diablo que se resista. Lamentablemente nuestro enemigo es astuto y ha sabido como entretener al pueblo de Dios, haciéndonos caer muchas veces en religiosidad, en asuntos que no son de provecho y que están muy lejos de lo que Dios quiere de nosotros.

El Salmista pudo decir: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!”; y realmente sabia lo que era estar en armonía. En nuestras iglesias actualmente no existe la armonía, es algo que pasamos por alto, pues al igual que un conjunto de instrumentos que son tocados y dan una armonía bastante agradable, asimismo la iglesia debería trabajar y que hermoso sería el fruto de ese trabajo. Imaginemos por un momento hacer un evangelismo, una campaña evangelística o una vigilia en armonía… ¡Que agradado se sentiría nuestro creador al vernos en armonía!

Es triste ver como el pueblo escogido por Dios, no termina de comprender lo que es la unidad, el trabajo en equipo. Personalmente veo con preocupación como la iglesia lleva una vida tan ligera teniendo tan grande responsabilidad ante Dios.

Amados hermanos, no permitamos que el enemigo llene nuestras mentes con mentiras, tengamos siempre la convicción de que somos uno en Cristo, tratemos siempre de trabajar en equipo, creyendo firmemente que somos un cuerpo y que por lo tanto no debemos hacernos daño el uno con el otro.

“A cada uno de nosotros Cristo nos dio las capacidades que quiso darnos. Como dice la Biblia: «Cuando subió al cielo, llevó muchos prisioneros, y dio capacidades a la gente.» Pero, ¿qué significa eso de que «subió»? Pues significa que primero bajó a las partes más profundas de la tierra. Y el que bajó es el mismo que después subió a lo más alto del cielo, para llenar todo el universo. Él fue quien les dio a unos la capacidad de ser apóstoles; a otros, la de ser profetas; a otros, la de ser evangelistas; y a otros, la de ser pastores y maestros. Hizo esto para que todos los que formamos la iglesia, que es su cuerpo, estemos capacitados para servir y dar instrucción a los creyentes. Así seremos un grupo muy unido y llegaremos a tener todo lo que nos falta; seremos perfectos, como lo es Cristo, por conocer al Hijo de Dios y por confiar en él.” (Efesios 4:7-13)


Te invito a meditar en la siguiente adoración.




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Tras la tragedia del 11 de septiembre de 2001 entrevistaron, en la TV norteamericana, a la hija del célebre predicador cristiano Billy Graham.

Un incrédulo entrevistador le preguntó: “¿Dónde estaba Dios al momento del ataque a las torres gemelas?” La respuesta fue precisa: “Igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras escuelas, que se salga de nuestro gobierno y que se salga de nuestras vidas, siendo Él un caballero, se ha retirado tranquilamente. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé Su bendición y Su protección cuando le hemos exigido que nos deje estar solos?”.

Solemos acordarnos de Dios en las calamidades y desastres, enfermedades y angustias, cuando no encontramos salida, sin importar que para nada nos ha preocupado la existencia de injusticia, de los perseguidos y encarcelados, de la violencia, de la envidia, de la arbitrariedad, de los que proponen el matrimonio homosexual, de los patrocinantes del aborto, de los que sacan de las aulas los crucifijos y prohíben las oraciones. Nos olvidamos de Dios, pero le pedimos cuentas toda vez que nos va mal, toda vez que nos preguntamos por cuál razón nuestros hijos no saben distinguir entre el bien y el mal y viven entre el peligro de las drogas, del sexo promiscuo y del alcohol. Ignoramos a Dios cuando nos preguntamos por qué los hijos no saben distinguir entre lo que es de Dios y lo que es del hombre, cuando no se tiene conciencia de que se adora dioses falsos llamados “dinero, sexo, poder, posición social, etc”.

Existe una ley universal: “Se recoge lo que se siembra”, no se puede cosechar paz sembrando contienda, no se puede esperar amor si desparramamos odio. La gente manda a Dios a la basura pero a la hora de ver los resultados se pregunta dónde está que no actúa en nuestra defensa. La gente suele formar opinión leyendo periódicos o viendo televisión, creen en todo lo que les dicen o enseñan en la calle, pero no creen en la Biblia. Hay pornografía circulando libremente en cada kiosco y en cada calle, pero no es bien visto hablar de Dios en público, en las escuelas y en los lugares de trabajo, y entre los pocos que lo hacen, hay quienes manipulan su palabra en forma escandalosa y amañada.

Son populares los horóscopos, adivinas, brujas y, como última novedad, los santeros y los importados babalaos, ambos personajes, aprovechando la ignorancia reinante sobre la Biblia, engañan a incautos afirmando adorar el mismo dios, en circunstancias que entre sus “santos” se ocultan dioses africanos paganos y ritos primitivos y sanguinarios.

Tenemos una gran similitud con el pueblo israelita sacado de Egipto por Jehová, ellos también renegaban de su suerte y llegaron a pensar que era mejor volver a la antigua esclavitud de Egipto, nunca se preguntaron en qué se habían equivocado, en la razón por la cual Dios los castigaba con 40 años perdidos en el desierto.

¿Cuántos años le tocarán a Venezuela para que aprenda la lección?

Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
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Trabajaba en la computadora, cuando en televisión entrevistaban a una profesora de Derecho Civil de la UCAB. No puse especial atención en lo que hablaba, hasta que en algún momento oí una aseveración que me hizo brincar de la silla: “Mucha gente se escandalizará cuando se discuta la reforma al Código Civil y se permita el matrimonio entre personas del mismo sexo, igual sucedió cuando se le otorgó el derecho a voto a las mujeres”.

No me incluyo entre los mojigatos, ni siquiera entre los que no se adaptan a la evolución de costumbres y modas, pero lo oído definitivamente me espantó, no sólo por venir de boca de una abogada profesora de una universidad católica, sino muy en especial porque tejió una comparación muy extraña: puso al mismo nivel una normativa de hombres con un valor de Dios, algo que concierne a prácticas humanas, como lo es el voto femenino poniéndolo a la par con un valor determinado por el propio autor de la creación: los sexos y su interrelación.

Les preguntaría a todos esos que se esconden tras supuestas “amplitudes de mente” y “ protección a minorías”, ignorantes de las leyes de Dios, (y si no creyesen en Él les invoco las leyes de la naturaleza dictadas por el propio Creador), ¿es que sólo creen en valores materiales?, ¿se atreven a llamarse cristianos ignorando sus disposiciones?

A esa profesora de una “Universidad Católica”, le preguntaría si se puede encontrar en la Biblia alguna observación sobre el voto femenino, o como se debe sancionar a quien irrespete un semáforo en luz roja, la respuesta es evidente: ¡no!, pero si se diera el trabajo de investigar sobre las prácticas sexuales podría empezar por Génesis 1: 27 : “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Seguir con Sodoma y Gomorra en Génesis 19, por Levítico 20 o para ser más “moderno”: Romanos 1: 25-27 : “Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén, por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución a su extravío”.

Dios es equidad perfecta, pero el hombre cada día se aleja más de Él, no se trata de instaurar estados teocráticos, pero desobedecer así llama a castigo, se avanza cada día hacia lo que podrían llamarse gobiernos satánicos, pues en aras de una supuesta libertad y respeto a minorías, convierten la libertad en libertinaje diabólico, la ley civil en ley moral, lo anti natura en natural y lo indecente en moda. Respeto la enfermedad, no así la degradación.

Argentina ya emprendió camino, se dice que Chile también.

La pregunta que nos concierne es ¿también Venezuela marcha rumbo a una Sodoma siglo XXI?. ¡Nunca lo legal será sinónimo de moral!.

Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo
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Se que estas aquí

“Aunque mis ojos no te puedan ver… te puedo sentir se que estas aquí…”, dice una preciosa alabanza que en especial me gusta mucho, y es que muchas veces creemos estar solos, porque no vemos alguien a nuestro alrededor que nos este acompañando, pero la realidad es que yo sé y tu sabes que hay alguien que está en todo momento y en todo lugar con nosotros y ese alguien es Dios, nuestro amigo, nuestro Padre, nuestro confidente, nuestro todo, y es que aunque no podamos verlo con nuestros ojos físicos ni tocarlo con nuestras manos, El está ahí. Pero muchas veces no lo sentimos porque nuestro corazón no está conectado con el suyo, porque nuestra mente anda divagando por algún lugar, perdida entre tantos pensamientos que la acechan y la aturden y que precisamente no tienen que ver con El.

Yo sé mi querido hermano y querida hermana que si tu mente y tu corazón estuvieran constantemente conectados con El sintiéramos su dulce presencia, sintiéramos que El nos abraza, que está verdaderamente cerca de nosotros, es como cuando alguien que quieres mucho está lejos de ti, pero es que tu espíritu está conectado con el de esa persona, tu corazón lo siente, es algo que no se puede ver ni tocar solo sentir.

La comunicación es un elemento muy importante e influye para que sientas esa presencia de Dios en tu vida, porque por ejemplo cuando alguien que quieres está lejos, y te comunicas con esa persona todos los días no sientes tanta lejanía, es una forma de sentir que estas cerca y lo mismo sucede con Dios, porque aunque no lo puedas ver, ni tocar, cuando hablas con él, puedes sentir que está contigo, ya sea que estés en tu casa, en la calle, en tu trabajo, en fin en cualquier lugar donde estés, ahí está El, y es tan maravilloso tenerlo cerca y más aun poder sentirlo.

Gracias Señor por que estas Aquí siempre… y aunque no te podamos ver ni tocar físicamente estamos seguros que tu presencia va con cada uno de nosotros.

Ahora te invito a que escuches esta hermosa alabanza de la que te hable al principio y la disfrutes así como yo la disfruto cada vez que la escucho.


Autor: Paty Abrego
Tomado de: Devocional Diario.com
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Hay quienes usan la Biblia para dividir a los venezolanos entre partidarios de un “Cristo revolucionario” y partidarios de un “Cristo capitalista”, definen un “come flores” que debe limitarse a los asuntos que yacen fuera del mundo, como si la prepotencia, el abuso, la injusticia, la discriminación y tantas otras acciones, supuestamente “desligadas de los asuntos del espíritu”, no fuesen competencia de todo pastor o sacerdote que manifieste su inconformidad por instaurar un sistema de vida basado en lo material, profundamente alejado de Dios. ¿Cuántas formas hay de ser cristiano?

Hebreos (12:4) dice: “Cada palabra que Dios pronuncia tiene poder y tiene vida. La Palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo de nuestro ser. Allí examina nuestros pensamientos y deseos, y deja en claro si son buenos o malos”. No habla de “cañones ni láseres”, como se diría hoy, para demostrar eficacia. En todos los tiempos la espada ha simbolizado el poder para herir o matar, para vivir o morir, para victoria o derrota, por ello no resulta conveniente ser desenvainada por quien no sepa usarla, no sólo se necesita destreza para esgrimirla, es preciso escoger bien la oportunidad de hacerlo, no es cosa de andar por ahí con la espada desnuda atemorizando a creyentes y no creyentes , hay veces que el silencio y la humildad son más oportunos y eficientes. “Espadachín que no sabe cuándo ni cómo usarla, resulta más peligroso que mono con hojilla”.

Más aún; reemplacemos la figura de la espada por lo más cortante y filoso que se conoce hoy: el bisturí, el cirujano es quien sabe usarlo, si lo hace mal puede traer muerte, si bien trae vida, también debe saber distinguir cuando no usarlo por no ser necesario.

Nuestras palabras son las que nos comprometen, así nuestra lengua puede ser herramienta de salvación o condena. El apóstol Santiago es muy locuaz al respecto, nos dice en su carta (3:20) “Todos cometemos muchas faltas. ¿Quién, entonces es una persona madura? Sólo quien es capaz de dominar su lengua y dominarse a sí mismo”, en 3:9-10 agrega “Con nuestra lengua podemos bendecir o maldecir. Con ella alabamos a nuestro Dios y también insultamos a nuestros semejantes, que Dios hizo parecidos a Él mismo. Hermanos, ¡esto no puede ser!”.

Jesús en Mateo 7:21 aclara: “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. “Venga tu reino. Hágase tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:9). ¿Cuántos repiten estas palabras cada día?, ¿cuántos las aplican?

He aquí las bocas flojas, esas que dicen pero no hacen, son los Fariseos de ayer y de hoy, sobre ellos Jesucristo dijo: “Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas”. (Mateo 23: 3-4).

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo
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En el Espíritu de Dios hay vida. En él no hay preocupaciones; problemas tal vez existirán pero en él no son manifiestos. El Espíritu de Dios es el vivificador, y en su presencia está el gozo. En el Espíritu de Dios se despierta a la vida, y se sacia la sed del sediento.

En el Espíritu de Dios hay poder de sobra para realizar la obra. Fuera de él, toda obra se convertirá en un pesar. En el Espíritu de Dios no hay heridas, tal vez seas atacado pero no guardas rencor. En el Espíritu de Dios no existen cargas, sino nuevos retos que conquistar. En el Espíritu de Dios no hay temor, sino valor que te inunda.

En el Espíritu de Dios se renueva tu entendimiento, para finalmente desprenderte del pasado. En el Espíritu de Dios se encuentra reposo y vida en abundancia, pero esto solo se consigue entregando aquello que tanto amó tu alma y la tuvo atada.

En el Espíritu de Dios no hay pesadez por las mañanas, sino una nueva oportunidad para ser mejor. En el Espíritu de Dios no tiene cabida la apatía, más solamente amor a la vida.

En el Espíritu de Dios no hay desanimo al escuchar noticias, sino fuego que arde por compartir la mejor noticia.

En el Espíritu de Dios no hay vacío y se encuentra propósito, fuera de él somos simplemente seres esperando su partida al Seol. En el Espíritu de Dios no hay sueño imposible, fuera de él tendremos una vida mediocre.

El Espíritu de Dios sana toda herida en el alma, sin importar qué es aquello que hemos padecido él nos restaurará. En el Espíritu de Dios hay vida, y vida en abundancia, solo hay que buscarle cómo busca agua el sediento.

El Señor tu Dios hoy dice: -Clama a mí como el sediento clama por agua, y te inundaré con mi Espíritu.

Juan 7:37 (NVI) - ¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba!

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Juan 3:16

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”


Dios solamente desea lo mejor para nuestras vidas. Él ha designado solamente veredas que a lo largo de nuestras vidas, nos beneficiarán. En ocasiones pareciera que Él está airado con nosotros por las situaciones que vivimos, pero no es así. Detrás de cada situación está la mano del Creador. Y aunque parezca que estamos recibiendo maldición, sin lugar a duda detrás de eso viene bendición. Pues, “La suma de tu palabra es verdad” Salmos 119:160

Aquella enfermedad de muerte, fue solamente un medio para llevarnos a los pies de nuestro Dios. Aquel trabajo que por mucho tiempo nos causó tanto disgusto, fue la herramienta que el Señor usó para hacernos excelentes. Aquella muerte de un ser querido, fue lo que Dios utilizó para salvar a toda su casa y reunirlos algún día en el cielo. Aquel miedo que carcomía nuestra alma, solo sirvió para medir que tan valientes somos. Aquella adicción que tantos años te aprisionó, es lo que hoy te hace valorar cada día.

No rechaces la bendición de nuestro Señor solo porque no viene envuelta cómo tú la esperabas. Cada bendición tiene dos caras, la siembra y la cosecha. Y no se puede tener la segunda sin la primera. En algunas ocasiones las bendiciones más grandes que tiene nuestro Dios para nuestras vidas, nos aterrorizarán. Nos harán dudar y temblar. Pero, solo enfrentándoles, tendremos esa bendición. Una vez que enfrentes eso que te atemoriza, le veras en su justo tamaño. Y dirás, ¿por qué no le enfrenté antes?

Cada vez que rechazas una bendición de Dios porque no te sientes preparado, le estás diciendo a Él mentiroso. Pues no se trata de ti, sino de Él. Además, recuerda esto: Él ya estuvo en tu futuro, y si lo ha dicho, Él lo hará.

¿Por qué conformarte con lo bueno?, cuando puedes tener lo mejor. Por qué conformarte con una vida a medio vivir, cuando puedes explotar tus dones al máximo.

El Señor no te puede obligar a ir en busca de lo mejor. Pero es lo menos que podemos hacer, siendo que Él ya nos ha dado lo mejor.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16

Dios estuvo dispuesto a entregar a su más preciado tesoro para darnos salvación. Qué puede ser aquello que tengas que enfrentar más difícil que morir en una cruz y ser encarnecido. Jesús lo hizo, por ti y por mí para darnos nada menos que lo mejor: Vida Eterna.

Ahora dime, ¿Quieres recibir nada menos que lo mejor?

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” Mateo 16:24

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Honra a tu padre y a tu madre

Éxodo: 20.12

"Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguenen la tierra que Jehová tu Dios te da."

Este es el único mandamiento de la Ley de Dios, que viene con promesa de larga vida. Es curioso, pero creo todos conocemos estos mandamientos y sin embargo, parece que este mandamiento se ha perdido en el tiempo, o tal vez tan solo, se ha desgastado por el uso y el abuso, pues hasta donde recuerdo, mi abuela, mis padres y hasta mis hermanos mayores tenían autoridad sobre nosotros y derecho a castigarnos y corregirnos si hacíamos algo malo; aun tengo en una de mis piernas la marca de un pellizco que me dio mi hermana mayor, cuando yo tenia 16 años y en una fiestecita a que me habían llevado, saque un cigarrillo para fumar; y también recuerdo mis primeros años de escuela, hasta la regla de disciplina conocieron mis manos ¡y bien que lo necesitaba!. Los profesores y maestros, eran colabores de la educación y hasta había un encargado de la disciplina, que no hacia nada mas que vigilarnos, pero los padres, siempre estaban a cargo.

Uno veía a sus padres con respeto, con un poco de temor (por los castigos) y con mucha admiración; muchos tenían a sus padres por verdaderos héroes y hasta querían llegar a ser como ellos y así se hacia, generación tras generación y no se si ellos lo sabían pero Dios, cumplió su palabra y les dio larga vida: mi abuela murió de mas de 90 años; mi papa tenia mas de 70, pero era fumador empedernido y sufría de ulcera umbilical y de los pulmones y mi madre tiene 83 años y todavía está vivita y en buena salud, gracias a Dios. Esto confirma que la palabra de Dios no miente y se cumple.

Dios quiere bendecirnos con larga vida, pero nos manda a que honremos a nuestros padres; no importa si tienes 5, 20, 50 u 80 años, siempre serán tus padres; siempre debes guardar respeto por tus padres y honrarlos, amarlos, bendecirlos, guardarlos y cuidar de ellos, algún día tu también llegaras a ser anciano y los hijos serán tu soporte y ayuda.

De la misma manera, si tu eres padre o madre, Dios te nombró guardián de tus hijos, para que los amaras, los cuidaras, los proveyeras y los guiaras por el camino de la vida, mostrándoles y enseñándoles donde están los peligros, que es el bien y que es el mal. Tú tienes la Autoridad Delegada de Dios sobre tus hijos y el derecho para disciplinarlos, corregirlos y enderezar su camino, para que no se pierdan y aprendan a entrar por la puerta angosta, pues la grande, solo lleva a la perdición. Tus hijos son de Dios y los padres son los guardianes para velar que la voluntad de Dios se cumpla en sus vidas; no son propiedad de otros, ni de ningún Estado; por tanto no temas hablar francamente con ellos cuando tengas que hacerlo o castigarlos sabiamente, como dice la palabra, cuando tengas que hacerlo. La sociedad sí los reclamará cuando sean mayores y es allí donde veras el fruto de lo que sembraste en ellos.

En el mundo moderno en que vivimos ya nadie parece recordar que es una obligación y un mandato del Altísimo, para todo hijo de Dios, honrar a su padre y a su madre; pues la sociedad moderna, parece que ha invertido los papeles y esperan que sus padres honren a sus hijos, hagan todo lo que ellos quieren y hasta denuncien a sus padres, si estos los castigan.

Todos los extremos son malos y obviamente no es bueno maltratar a los niños, pero hay que tener discernimiento: una cosa es maltratar y otra es corregir y disciplinar. Nadie te pide que maltrates a un niño, pero hemos llegado al lamentable punto que los padres han descuidado la educación, la disciplina y la autoridad que tienen sobre sus hijos, por miedo algunos o por descuido otros que creen que el estado, la escuela o la sociedad son mejores maestros para sus hijos que ellos mismos.

La razón por la que esto sucede es que los niños actuales parecen que ya vienen con un disco duro incorporado: saben de computadores y manejan programas mejor que sus padres; creen que todo lo saben, no les gusta preguntar, ni saben obedecer, y si alguien les da un consejo, simplemente contestan “Ya lo se” ; crecen conociendo el Derecho de Los Niños, y se les inculca tanto respeto (de los padres hacia ellos) que terminan creyendo y creciendo en un mundo que están convencidos, gira alrededor de ellos y cuando ya cumplen 18 años, creen que sus padres ya no tienen derechos sobre ellos y la mayoría termina relegando a sus viejos al closet del olvido.

Algunos estados o instituciones, los sobre-protegen tanto, que sus padres no pueden castigarlos, disciplinarlos y a veces ni siquiera corregirlos, cuando aun es tiempo, a tal punto que los niños parecen propiedad del Estado y no de sus padres.

Empodérate hoy de la autoridad que Dios te ha dado y vístete del amor y la sabiduría para honrar a tus padres, si aun los tienes y para enseñar a tus hijos, a respetarte y honrarte, porque si esperas que ellos crezcan y decidan por si mismos, tal vez sea demasiado tarde. Y ¡Que Dios te bendiga con larga vida y salud!

Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
Y no desprecies la dirección de tu madre;
Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,
Y collares a tu cuello.
Proverbios 1: 8-9

Autor: Hefzi-ba Palomino
Tomado de: DevocionalDiario.com
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San Lucas 15:18-20 NVI

“Tengo que volver a mi padre y decirle: Papá, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco que se me llame tu hijo; trátame como si fuera uno de tus jornaleros… cuando su padre lo vio y se compadeció de él; salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó”


Buscando conceptualizaciones de la palabra Identidad encontré una que me gusto y esa reza de la siguiente manera “es la huella digital, única, intransferible de una persona, de un grupo humano o de un pueblo específico”.

Todos tenemos una identidad propia y singular, al relacionarnos en el ambiente en que nos movemos a través de nuestra conducta o acciones diarias las personas de nuestro alrededor se forman una imagen de lo que nuestra vida refleja y por lo tanto lo que nos identifica como seres únicos, irrepetibles y exclusivos. La ropa que usamos nos identifica, la forma de hablar nos da una identidad ante las personas, las formas de reaccionar ante x situación expone nuestro yo interior y por ende nuestra personalidad, cómo vivo, con quién me relaciono, lo que leo, lo que frecuento y muchas cosas más determinan lo que yo soy. El presidente de mi país antes de fungir como tal trabajaba como periodista y conductor de un programa de entrevistas matutino; cuando fue postulado por su partido para candidato presidencial se le invito a un programa de entrevistas similar al que él conducía, en esa ocasión recuerdo que este conductor le hacía preguntas de esta manera, Mauricio ¿crees tú qué…?, ¿Qué pasaría si te tocara….?, etc, sin embargo concluidas las elecciones y ratificado por el tribunal su gane en dichas elecciones se le invito nuevamente al programa de entrevistas y me llamo la atención que en esa ocasión y a partir de ahí al referirse a él o al interrogarlo lo hacía de esta manera: Señor Presidente ¿Qué piensa usted de…?.

¿Notas la diferencia?, siendo la misma persona ahora es vista desde otra perspectiva partiendo de que su condición ha cambiado, ostenta un cargo especial que lo hace tener una posición diferente al resto de la sociedad.

Lo mismo sucede con nosotros los cristianos, desde el instante mismo que recibimos a Cristo en nuestro corazón y lo confesamos como nuestro Salvador y Señor, a partir de ahí nuestra condición es cambiada por la gracia incomprensible de Dios, ya no somos más los mismos, por causa de nuestros pecados estábamos privados de la Gloria de Dios (Romanos 3:23 NVI) y merecíamos la muerte, pero ese día Dios nos regalo la vida eterna a través de Cristo Jesús (Romanos 6:23), por lo tanto nuestra posición es diferente y ese sacrificio fue lo que propicio nuestra nueva identidad.

Quiero mencionarte algunos rasgos que tenemos como cristianos en nuestra nueva posición y que por lo consiguiente nos identifica:

* Soy nueva criatura, 2 Corintios 5:17

* Soy especial tesoro, Malaquías 3.17

* Soy templo del Espíritu Santo, 1 Corintios 6:19-20

* Soy sal de la tierra, Mateo 5:13

* Soy luz del mundo, Mateo 5:14

* Soy hechura suya, Efesios 2:10

* Soy piedra viva que soy edificada, 1 Pedro 2:4-5

* Soy ministro competente de un nuevo pacto, 2 Corintios 3:6

* Soy linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar las virtudes de Dios, 1 Pedro 2:9

* Soy embajador de Cristo, 2 Corintios 5:20

* Soy heredero de Dios, Romanos 8:17

Perlo la posición que hoy quiero resaltar es que somos hijos de Dios, Romanos 8:15

En la historia de la cita base de esta reflexión notamos como un hombre con buena posición económicamente hablando tiene el cuidado de sus hijos, en este caso solo se hace referencia a dos hijos, el mayor y el menor; pues este ultimo un día como todo joven se le antojo conocer la vida en libertad lejos de su papá, quería sentirse independiente, quería conquistar chicas, parrandear con sus amigos, degustar comidas y bebidas que en su casa no le permitían ingerir, de esta manera le pide a su padre una buena cantidad de dinero que le correspondía como herencia por ser su hijo; me imagino que su papá quiso indagar para qué quería el dinero pero luego de ver la insistencia de su hijo sin obtener ninguna respuesta decide darle la parte de la herencia que le correspondía; el hijo se va de casa a un país muy lejano.

Años más tarde cuando en aquella ciudad sobrevino una gran escasez y le falto el dinero ya que se lo había mal gastado viviendo desenfrenadamente, tuvo hambre y muchas necesidades así que decidió buscar un lugar donde trabajar pero por la condición de la ciudad le era difícil hallarlo, hasta que al fin un anciano le ofreció el trabajo de cuidarle su ato de cerdos, a este joven no le importo ya que sabía que aunque sea una buena alimentación podría conseguir al desempeñar esta labor, pero resulto todo lo contrario porque lo que le daban de comer no le sustentaba, de tal manera que dice la Biblia que tenía tanta hambre que deseaba comerse hasta la comida que le daban a los cerdos, así paso un buen tiempo en estas condiciones; en muchas ocasiones se le venía a la mente los recuerdos de la vida que tenía cerca de su papá y por momentos renegaba diciendo “Cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra, y yo aquí me muero de hambre” (Lucas 15:17), de esta manera tomo la decisión de regresar a casa de su padre y decirle: papá he pecado contra el cielo y contra ti, te he fallado, fui mal hijo, por eso ya no merezco que me trates como a hijo, no soy digno, trátame como a uno de tus criados si es que quieres recibirme todavía.

Este joven había perdido su identidad como hijo, el considero que su mal actuar ante su padre ameritaba el no ser reconocido como un hijo. Sabes que a veces nosotros como hijos de Dios perdemos la identidad de hijos que se nos fue dada al recibir a Jesús, y no necesariamente cuando pecamos, sino cuando no le damos el valor que se merece a nuestra relación Padre-hijo, algunos les cuesta ver a Dios como un Padre porque su relación con su papá biológico no ha sido o no fue tan buena que digamos, posiblemente el pensar en un papá les trae recuerdos amargos, decepción y enojo. Quizá nos es fácil referirnos o hablar de Dios como nuestro Señor pero muy pocas veces algunos pueden o podemos decirle Papá, y no hablo del simple hecho de decir papá sino de vivir como hijo de Papá Dios. ¿Has visto como se comporta un hijo con su papá?, como hijo te sientes seguro de saber que papá está en casa, que está al cuidado de ti, puedes llegar y abrir el refrigerador cuantas veces quieras y comer lo quieras sin preocuparte del gasto de energía que eso conlleva sencillamente por sabes que papá llena el refrigerador y paga la cuenta de electricidad, en las noches de fuertes tormentas y relámpagos cuando eres un niño sabes que puedes ir al cuarto de papá y refugiarte entre sus brazos sin que él te lo impida, a los niños no les preocupa pedir lo que se les antoje, es mas ¡¡lo hacen!!, ellos no se ponen a pensar en que es mejor no pedirle a papá por que la situación mundial económica este mal, al contrario para ellos papá siempre puede. ¿Tú haces lo mismo con Dios?

Leí una historia que en resumidas cuentas se trata de un joven que con su papá visitaron una tienda de autos deportivos, él estaba a punto de graduarse de su carrera universitaria y en esa ocasión este joven le indico el auto que quería para su graduación; llegado el día esperado y el padre lo llamó a su oficina para entregarle su regalo de graduación, emocionado llego donde su padre esperando recibir el mejor de los regalos, en esa ocasión el papá le dice: “quiero darte el mejor regalo que puedo hacerte y que sé te hará el hombre más feliz del mundo”, el papá le entrego una hermosa biblia con cubierta de cuero y su nombre grabado con letras doradas; el hijo muy enojado le dice: “cómo es posible que con tanto dinero que tienes lo único que me das es esta Biblia, sabes, ya no quiero saber nada de ti porque bien sabes lo que tanto quiero y aun así no te importa dármelo”, ese día este joven se fue de su casa disgustado, luego pasados los años ya siendo todo un profesional recibe una nota de parte de un abogado donde le informa que tiene que ir a la casa de sus padres ya que su papá había fallecido y era necesario firmar algunos documentos referentes a la herencia; este joven ahora convertido en todo un adulto comenzó a sentirse triste ya que desde aquella ocasión de su graduación no había visitado la casa de sus padres; llegó y mientras revisaba algunos documentos encontró la biblia que en ocasión de su graduación su padre le había regalado y al abrirla de pronto unas llaves cayeron de la biblia, para su sorpresa eran las llaves del auto que le había pedido a su papá las cuales llevaban una nota con la fecha de su graduación y que decía TOTALMENTE PAGADO.

Sabes, tu y yo tenemos un Padre en cielo que ya ha pagado TODO, el precio que pago fue la sangre derramada en la cruz del calvario de su hijo Jesucristo, por tal motivo podemos estar seguros que todo lo que necesitamos o anhelamos Papá nos lo puede dar por que él ya lo cancelo.

Tu sanidad ya esta pagada, tu provisión ya esta pagada, la conversión de tu familia ya esta pagada, la victoria en tu caso judicial ya esta pagada, la restauración de tu matrimonio ya esta pagada, tu paz ya esta pagada, tu libertad ya fue pagada, tu futuro sentimental ya fue pagado, tu vida en victoria ya fue pagada, ahora solo nos queda vivir como verdaderos hijos de Dios, como hijos que confían en que Papá Dios tiene el cuidado de nosotros y que por ende no hay nada que nos preocupe, sabedores que si él tiene el cuidado de las aves del campo como no va a tener cuidado de nosotros que somos sus hijos. Este es el momento de retomar nuestra identidad como hijos de Dios, como hijos que están seguros que Papá tiene el control de todo; si tu relación con tu papá biológico no ha sido la mejor, te has sentido rechazada, quizá sientas que a tus padres nunca les importaste o que tus hermanos han sido los preferidos de tu padre y siempre te han dejado de último ó probablemente nunca conociste a tu papá, quiero decirte que independientemente de todo lo que haya pasado tienes un Padre en el cielo que te ama tanto y que es el UNICO, que ha soportado ver morir a su Hijo para recuperarnos a ti y a mí, para abrirnos las puertas de su misericordia, para que sientas su abrazo de Padre cuando tengas miedo, para que tengas la certeza que Papá siempre tiene algo para ti.

Padre gracias por darme la identidad de hijo tuyo y por permitirme disfrutar en cada momento de tu amor incomprensible, por sentir la seguridad de que tienes el control de mi vida y tener la certeza que a través del sacrificio de tu Hijo amado, mi Salvador, pagaste el precio de mi felicidad dándome el regalo de tu Santo Espíritu quien me hace decirte PAPÁ.

Autor: José Eduardo Sibrián
Tomado de: Devocional Diario.com
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Lucas 9:23
(Versión La Biblia de las Américas)

“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”.

Vivimos una actualidad en donde todo mundo quiere hacerse su Dios a su conveniencia, cada quien trata de interpretar las Sagradas Escrituras para su bienestar pecaminoso olvidándose de lo que realmente Dios quiere para nuestra vida.

Y no voy a entrar en controversia señalando cada punto de pensamiento que alguien puede tener referente a esto, pero si quiero recordar un pasaje que habla lo que realmente la vida de un cristiano verdadero y convertido tendría que ser; Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame”.

No tengo nada que decir, Jesús lo dijo todo, El nos dijo de lo que se trataría la vida Cristiana, lo que tendríamos que tomar en cuenta cada día de nuestro existir, pero lastimosamente hay muchas pero muchas personas que se han olvidado de dos cosas que son: “Negarse a sí mismo y Tomar su cruz cada día”.

Y es que cuando algo no conviene a nuestra naturaleza pecaminosa tratamos de obviarlo y disfrazar todo a través de la gracia y misericordia del Señor. El Apóstol Pablo escribía a los romanos lo siguiente: “¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?” (Romanos 6:1, 2).

Como lo he escrito en otras ocasiones y lo reitero nuevamente, sé que no me hare famoso con temas como estos o que a lo mejor no sea del agrado de todos que nos digan verdades como estas, pero mi misión no es hacerme famoso o caer bien solo con palabras de ánimo, sino enseñar lo que la Biblia dice y lo que Dios quiere para nuestras vidas, aun cuando eso no sea agradable de leer para nuestros ojos.

Y es que no es justo que vivamos una vida desordenada, aprovechándonos vilmente de la gracia y misericordia de Dios, sino que seamos conscientes del tesoro que Dios nos ha regalado para cuidarlo y administrarlo de la mejor manera.

¿Por qué Jesús nos decía que tenemos que negarnos a nosotros mismos?, porque por naturaleza somos pecadores, y por ello tenemos que negarnos a lo que quisiéramos hacer según nuestros instintos pecaminosos, en pocas palabras, ya no ser los mismos de antes que vivíamos conforme a las corrientes de este mundo, sino ahora vivir como nuevas criaturas que somos, como hijos de un Rey.

En una ocasión Jesús frente a la mujer adultera luego que todos los que la acusaban se habían marchado de ese lugar sin tirar ni tan siquiera una piedra, Jesús le dijo lo siguiente: “…Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más” (Juan 8: 10, 11)

Jesús le dijo: “Vete y no peques más”, en pocas palabras y tomando el versículo que desde un principio hemos leído, El le quiso decir: “Niégate a ti misma”, es decir, “vete y no sigas haciendo lo mismo”, y es que la voluntad de Dios es que podamos negarnos a nosotros mismos, negarnos a nuestros deseos pecaminosos que nos hacen sentirnos mal delante de Dios y que poco a poco nos alejan de Él.

Pero, ¿Por qué Jesús dijo, toma tu cruz cada día?, porque El sabe bien que vivimos una lucha diaria entre lo que nuestra naturaleza pecaminosa nos impulsa a realizar y lo que el Espíritu Santo que ahora vive en nosotros quiere que hagamos.

Este camino es una camino diario, en donde todos los días tenemos que recordar el sacrificio que Jesús hizo por nosotros para librarnos de la muerte eterna y debido a ese agradecimiento que tenemos con El, debemos recordar cada día de nuestro existir el tratar de agradecer ese sacrificio a través de una vida que trate (aunque le cueste) de agradar al Señor.

Tomar tu cruz cada día, significa recordarte para quien vives hoy y alejarte de todo aquello que antes te llevaba a olvidarte del Señor. La voluntad de Dios es que cada día y en cada momento recordemos que ahora no vivimos para satisfacer nuestros deseos pecaminosos, sino para agradar a aquel que nos dio vida, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.

Amados, no permitamos que el enemigo nos engañe haciéndonos creer que viviendo una doble vida estamos agradando a Dios, que no se nos olvide que hemos sido llamados a ser santos, porque El es Santo, que no se nos olvide que hemos sido llamados a nacer de nuevo y ser nuevos completamente en el Señor.

No permitamos que el enemigo juegue con nuestros pensamientos haciéndonos creer que puedo seguir pecando deliberadamente y que a Dios no le importa eso. Recuerda que el Pecado es el que nos aleja de Dios, y Dios no es compatible con el pecado, Dios ama al pecador, pero aborrece el pecado que hay en el, por eso cuando nos llama lo primero que hace es perdonar nuestros pecados, porque El ve en ti un potencial enorme para hacer cosas más importantes que pecar y llevar una vida desordenada.

Recuerda que estamos bajo un proceso de perfección, actualmente todos cometemos errores, pero hay una gran diferencia entre cometer un error y acostumbrarse a que ese error sea parte de nuestra vida diaria. La voluntad de Dios es que anhelos cada día parecernos a Él, que busquemos la santidad sin la cual nadie vera al Señor; no que seamos perfectos, porque estoy seguro que mientras tengamos este cuerpo corruptible es casi imposible la perfección, pero eso no implica que no podamos buscar cada día agradar a Dios con nuestro diario vivir, con los que estamos hablando, con lo que estamos pensando, con todo nuestro ser.

Vivamos cada día negándonos a nosotros mismos, aun cuando eso cueste mucho, pero intentémoslo, no nos rindamos de intentarlo, vivamos cada día tomando nuestra cruz y recordando que ahora ya no vivimos para este mundo, pues estamos en el, pero no somos de el, pues nuestra ciudadanía es celestial, no terrenal.

Hoy te invito a cultivar una vida que realmente agrada a Dios, aléjate del pecado, aliméntate de la Palabra, búscalo en oración, sírvele y alábalo y has que el centro de tu vida sea Jesús.

Neguémonos a nosotros mismos y tomemos nuestra cruz cada día.

Autor: Enrique Monterroza
Tomado de: Reflexiones y Devocionales
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Pequeños pecados

Una noche de verano, estaba la mamá sentada junto a su hijo bajo un árbol.

- Mira qué linda se ve la Luna Llena, hijo. Comentó la mamá.

- No la veo, mamá. ¡Me la tapa una hoja del árbol! Respondió el niño.

No era el frondoso follaje del árbol, sino tan sólo una pequeña hoja lo que se interponía entre la vista del pequeño y la Luna; sin embargo, era suficiente para impedirle verla.

Alguien dijo: “las grandes sumas se cuidan solas, es con los pequeños gastos con los que hay que tener cuidado”. En el mundo de los negocios, en la administración de las empresas; inclusive, en la economía hogareña esto es una absoluta realidad. Cuando vamos a hacer un gasto que implica una gran suma de dinero lo pensamos más de una vez, pero a menudo sucede que al final del mes las cuentas no cierran. Pues bien: justamente es por una cantidad de pequeños gastos que precisamente por ser chicos no les prestamos la debida atención en el momento de hacerlos.

En los aspectos espirituales sucede exactamente lo mismo. Nos cuidamos mucho de cometer pecados de los cuales tenemos la más absoluta certeza de que en algún momento nos vamos a arrepentir amargamente. Sus nefastas consecuencias están clarísimas delante de nosotros. Esos pecados vienen a ser “las grandes sumas que se cuidan solas”. No obstante, nuestra naturaleza corrupta, herencia de Adán, con frecuencia nos juega zancadillas. Son esos “pecadillos” chiquitos, que justamente por considerarlos “chicos” no les prestamos la debida atención. Son la pequeña hojita que le tapaba la Luna al nene. Tal vez la suma de unos cuantos de ellos es lo que hace que las cuentas con Nuestro Señor no cierren y las bendiciones se demoren, vengan a cuentagotas o, inclusive, que nuestro ministerio personal no sea más fructífero.

“Pecado” significa “errar en el blanco”. Sin embargo hay algo en lo que nunca falla: siempre se interpone entre Dios y nosotros.

El salmista parece que tenía las cosas bastante claras al respecto:

“¿Quién está consciente de sus propios errores?
¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente!”
(Salmos 19:12 NVI 1984)

EL PECADO NO TIENE TAMAÑO, ES PECADO.

Autor: Luis Caccia Guerra
Tomado de: Devocional Diario.com
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La palabra ley, cuando se refiere a la ciencia, se define como la regla y norma constante e invariable que explica cualquier fenómeno físico, químico, matemático o biológico, nacida del estudio metódico que establece el por qué , el cómo y el cuándo suceden los eventos de la naturaleza. Cuando hablamos de leyes humanas, estas se refieren a los preceptos dictados por una autoridad competente, mediante la cual se manda, prohibe o permite algo, en consonancia con los principios de justicia, el buen convivir y el bien de los gobernados, dichos principios rectores en nuestro sistema democrático están establecidos en la Constitución, por ello la llamamos “la Madre de las Leyes”. Como todo en este mundo, estas leyes van acomodándose a las circunstancias históricas, sociales y económicas de una sociedad, incluso se puede afirmar que hasta las leyes de la ciencia han ido cambiando en la medida que se profundiza en el conocimiento científico del hombre.

Siendo la moral un concepto distinto, en nuestro mundo actual no ha escapado a eso de ser mutante, al menos eso marca la tradición humana pues usualmente se considera que todo lo que ayer estuvo reñido con la moral, no significa que también hoy lo esté, en diferencia con las leyes científicas o jurídicas, la moral en esencia se refiere al concepto de lo que es el bien y el mal, no pertenece al campo de los sentidos, es una apreciación del intelecto del hombre, por ello debería ser un valor absoluto e inamovible.

Aquí arranca uno de los problemas mayores de nuestras sociedades contemporáneas; pareciera que como hoy no tenemos esas diferencias claras, se maneja el concepto erróneo que un acto respaldado por una ley inventada por hombres es a la vez un acto de buena moralidad. Se piensa o tal vez se intenta hacer creer que una cosa conlleva a la otra, ignorando con esto algo fundamental: la moral se refiere fundamentalmente al concepto del bien y del mal, eso no muta ni cambia: matar, robar, adulterar, calumniar, enemistar, envidiar siguen siendo elementos reñidos con la buena moral para cualquier cultura. Quienes seguimos la fe cristiana agregamos a la lista: fornicación, celos, iras, herejías, lascivia, idolatría y hechicería, todos elementos inmutables que no deben ser confundidos con las modas, costumbres o rituales, para ejemplo esta la moda femenina cuya moral no se puede medir en los centímetros que tenga la falda o el escote, sino la intención con que se muestra el cuerpo, un vestido, un traje de baño o incluso una foto no es inmoral en sí misma, lo que sí puede juzgarse en el campo de lo moral es el fin con el que se usa.

Los cristianos, conscientes en que primero debemos obedecer a Dios, debemos confrontar los actos del hombre con el “manual de fabricante” que el Padre nos entregó: La Biblia, nuestra Constitución, yace sobre cualquier ley humana. Desobedecer esta orden hace fácil explicar el por qué el mundo rueda rumbo a su destrucción, pues aunque lo que se haga sea muy legal, sigue estando muy lejos de Dios.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo y Diario El Tiempo
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La solución para nuestros problemas esta en Dios

Jonás 1:2

“Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.”

La Biblia, cuenta la historia de Jonás, un siervo del Señor, que aunque desobediente, terminó haciendo la voluntad de Dios. En sus tiempos, Jonás fue enviado a una ciudad llamada Nínive, donde la maldad era tanta que había llegado a la presencia de Dios.

Al igual que Nínive, hay muchas ciudades, pueblos, países en donde la maldad del hombre ha llegado a niveles nunca antes vistos, donde los valores morales ya son un cero a la izquierda, donde la existencia de Dios es puesta en duda por mucha gente, y basándose en esta ultima y afincándose aun mas en el popular dicho “La vida es una sola y hay que gozarla” creen estar en lo correcto y no es así.

La maldad, hizo que el Ángel mas hermoso del cielo fuese destituido de la Gloria de Dios, y esa misma maldad esta presente en el corazón de muchos hombres, mujeres, niños y hasta ancianos, es la maldad la que ha estado por mucho tiempo acabando con nuestra sociedad, con la juventud, con la humanidad.

Leyendo La Biblia nos damos cuenta que la maldad ha estado presente desde los inicios de la humanidad hasta nuestros días. Hoy día la maldad es tanta que ya la delincuencia no tiene respeto por la vida ajena, en nuestro país Venezuela, semanalmente muere una cantidad impresionante de personas en manos de la delincuencia, hay autoridades y leyes que rigen nuestra sociedad, pero al parecer nadie las toma en cuenta y vivimos en un total desorden. Ante esta situación muchos se preguntan ¿Dónde esta dios? Escribo dios, con “d” minúscula porque muchos de los que se hacen la referida pregunta, no hacen mas que llevar un vida religiosa, ir a la iglesia los domingos, pagar promesas a sus dioses en Semana Santa (porque en muchos casos tienen a mas de un “devoto”) cayendo equivocadamente en la idolatría, ignorando por completo lo dicho por el mismo Dios en su palabra “No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar. No se arrodillen ante ellos ni hagan cultos en su honor.” (Éxodo 20:4,5 - Biblia Lenguaje Actual) Ante este versículo… te pregunto ¿Qué vemos hoy día? Casos como este se repiten constantemente, y llevándolos a la luz de la palabra, nos damos cuenta de que nuestra sociedad esta de espaldas a Dios.

Por este motivo, es que últimamente vemos cosas que antes no se veían en nuestra nación, la idolatría se ha elevado a niveles exorbitantes, el país esta dividido, apoyando y confiando ciegamente en hombres mortales, con errores, con defectos, pues somos humanos. Y lamentablemente el confiar en hombres, es condenado por La Biblia “Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre” (Jeremías 17:5).

Lamentablemente hay mucho pueblo de Dios, dormido, llevando una doble vida, cayendo en religiosidad, haciendo las cosas por monotonía, muchos han perdido el primer amor, hoy día la iglesia del Señor llama a lo malo bueno y a lo bueno malo, hoy día la iglesia ha dejado a su Señor a un lado cayendo en el terreno del enemigo.

Iglesia, tenemos una gran responsabilidad delante del Señor, y hay que cumplirla. Nuestra nacion y nuestra sociedad va a mejorar unicamente con la ayuda de Dios, y esto va a cambiar en el momento en que nos humillemos delante del Señor y llevemos una vida agradable delante de sus ojos. La salida a nuestros problemas esta en nuestras manos.

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (2 Cronicas 7:14)

Autor: Kenny Quijada
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo
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