
En pleno palo de agua, rodando lentamente para no quedar varado en medio del verdadero torrente, con cuidado para que el motor no se apague, en fila india, con un solo propósito: respetar y ser respetado, ¡vano intento!; no faltó el rústico o pick up que despreciando a todo el mundo, pasó por lo más profundo levantando una gran ola, como diciendo: “Me importan un bledo, estúpidos”, creyéndose muy vivo e inteligente, sin siquiera vislumbrar la estupidez en su propio acto.
Hay otro personaje aún peor, ese que comete un acto muy parecido al anterior, mojando a los demás, haciendo olas en las infaltables lagunas de aguas que sin llover se juntan en la avenida Fuerzas Armadas o en la Intercomunal a la altura de Las Garzas, donde conseguimos lagunas, pero de aguas negras; aquí “los vivos” ejecutan su acto de indolencia y desprecio por los demás bañando a medio mundo, pero con una diferencia que al parecer ignoran: el agua negra en sus chasis también los baña y perjudica, el agua negra es altamente corrosiva, ¿podrá un cerebro de chorlito siquiera entenderlo?
Una vez más pude constatar que el peatón es un ciudadano paria, inexistente para las autoridades; en muchos lugares ni siquiera tiene aceras para caminar, ahora si desea atravesar la calle en la Intercomunal las debe oficiar de kamikaze o de hombre rana.
Un amigo chofer de taxi se lamentaba sobre el estado del país y hacía una pregunta: "¿Cómo ve usted la situación actual?, ¿ve usted una salida a la tragedia en que vivimos?". Me costó mucho dar una respuesta esperanzadora pues cuando hay excesos y abusos por todos lados, no hay normalidad, en eso hay mucha semejanza con la experiencia chilena: después de un Allende vino un Pinochet, pero la estabilidad democrática volvió solo 20 años después. Los extremos siempre son malos.
Y así son nuestras vidas, tenemos la solución, existe pero la ignoramos. Búsquela sin prejuicios, abra su mente y responda en su interior si hay una salida mejor en cualquier teoría humana. Le desafío a leer el mensaje en: Mateo 5:43, 19:19, 22:39, Marcos 12:31, Lucas 10:27, Romanos 13:9, Gálatas 5:14, Santiago 2:8. Si tras estudiarlos no entiende…. ¡hermano! … ¡preocúpese!: le veo en una eternidad "muy calefaccionada".
Escrito por: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo
Hay otro personaje aún peor, ese que comete un acto muy parecido al anterior, mojando a los demás, haciendo olas en las infaltables lagunas de aguas que sin llover se juntan en la avenida Fuerzas Armadas o en la Intercomunal a la altura de Las Garzas, donde conseguimos lagunas, pero de aguas negras; aquí “los vivos” ejecutan su acto de indolencia y desprecio por los demás bañando a medio mundo, pero con una diferencia que al parecer ignoran: el agua negra en sus chasis también los baña y perjudica, el agua negra es altamente corrosiva, ¿podrá un cerebro de chorlito siquiera entenderlo?
Una vez más pude constatar que el peatón es un ciudadano paria, inexistente para las autoridades; en muchos lugares ni siquiera tiene aceras para caminar, ahora si desea atravesar la calle en la Intercomunal las debe oficiar de kamikaze o de hombre rana.
Un amigo chofer de taxi se lamentaba sobre el estado del país y hacía una pregunta: "¿Cómo ve usted la situación actual?, ¿ve usted una salida a la tragedia en que vivimos?". Me costó mucho dar una respuesta esperanzadora pues cuando hay excesos y abusos por todos lados, no hay normalidad, en eso hay mucha semejanza con la experiencia chilena: después de un Allende vino un Pinochet, pero la estabilidad democrática volvió solo 20 años después. Los extremos siempre son malos.
Y así son nuestras vidas, tenemos la solución, existe pero la ignoramos. Búsquela sin prejuicios, abra su mente y responda en su interior si hay una salida mejor en cualquier teoría humana. Le desafío a leer el mensaje en: Mateo 5:43, 19:19, 22:39, Marcos 12:31, Lucas 10:27, Romanos 13:9, Gálatas 5:14, Santiago 2:8. Si tras estudiarlos no entiende…. ¡hermano! … ¡preocúpese!: le veo en una eternidad "muy calefaccionada".
Escrito por: Helmut Schatte
Escrito para: Diario El Tiempo y Ministerio Vivo Para Cristo